Parentalidad y buenos tratos • La prevención del trauma en la crianza • Gaudencio Rodríguez
“Que haya trauma o no, tendrá menos relación con el error parental que con lo que el padre o madre haga con dicho fallo…”
“¿Será que cualquier error cometido en la crianza puede traumatizar a nuestra hija o hijo?” Esta es una pregunta que suelen hacerse papás y mamás deseosos de garantizar un sano desarrollo en su descendencia. La respuesta es: depende.
Percibo que el aluvión de información sobre la crianza que se viene generando en los últimos tiempos, a algunos padres y madres les lleva al extremo de pensar que su labor debe ser impecable para no perjudicar el desarrollo de sus hijas o hijos.
La perfección en la crianza es imposible, al tratarse de una labor humana. Y no olvidemos que el sello de lo humano es la imperfección. Imperfección que en la parentalidad puede llevar al error que puede incluso lastimar a nuestra hija o hijo, cuando, por ejemplo, desde nuestra desesperación les gritamos, ofendemos o castigamos.
Pero no todo error devendrá en trauma. Lo que sí hará es generar dolor y ruptura en la relación.
Que haya trauma o no, tendrá menos relación con el error parental que con lo que el padre o madre haga con dicho fallo.
Si después de darse cuenta que su actitud o comportamiento —amenaza, grito, regaño, golpe, castigo, etcétera— lastimó a su hija o hijo, opta por reconocer su error y reparar el daño, evitará que el dolor escale a sufrimiento. De esta manera se restablecerá la conexión y el vínculo parento-filial que proporciona seguridad. La situación habrá generado dolor, pero no trauma.
En cambio, si no hay reconocimiento del error ni reparación del daño, y además se deja sola a la niña o niño con su dolor, este escalará a sufrimiento, y el trauma sí será una posibilidad.
¿Cómo reparar cuando de dolor pasó a sufrimiento y del sufrimiento pasó a trauma? El trauma suele aparecer como resultado de dos cosas: 1) vivir en soledad o desconexión el evento adversos o traumáticos, y 2) la imposibilidad de construir un relato sobre dicho evento.
Entonces, la manera de reparar el trauma provocado será: 1) no dejando sola a la hija o hijo con su sufrimiento o trauma, sino manteniéndose como una figura parental presente, disponible y atenta para que cuando esté lista/listo pueda escuchar que su padre o madre reconocen su error, se responsabilizan del daño provocado y le ayudan a construir un relato que dé sentido a lo ocurrido; 2) permitirle compartir lo que sintió o pensó ante el error parental cometido, para que de esta manera pueda construir un relato de lo vivido; esto le permitirá organizar la experiencia y su mundo emocional, con lo que el trauma puede desaparecer.
En ocasiones es necesario realizar lo anterior con apoyo psicoterapéutico infanto-parental. Sobre todo, cuando los padres/madres sienten que necesitan herramientas para abordar la situación.
¿Cómo reparar cuando la hija o hijo no lo permite, no lo acepta, se aísla o se aleja? Es importante saber que cuando existen rupturas en el vínculo producto del error parental, reparar lleva su tiempo. La niña, niño o adolescente necesita su tiempo y necesita encontrar su momento para que sus heridas sean curadas. Lo que requiere saber es que sus figuras de cuidado (papá/mamá) están disponibles y dispuestas para cuando él o ella pueda hablar del tema.
¿Cómo reparar cuando la culpa por los errores parentales cometidos toman el control y dejan sin fuerza a la madre o padre para reparar? Primero hay que recuperar las fuerzas para salir de la congoja y hacer de la culpa algo funcional. ¿Cómo? Buscando apoyo en personas adultas que aporten seguridad y confianza (pareja, amistades, familiares, terapeuta, etcétera). Cuando las fuerzas se agotan hace falta la red de apoyo para salir adelante. Lo peor que se puede hacer en este momento es aislarse, pues esto sume más en el pozo de la desolación. En este momento se trata de vincularse, de buscar ayuda en las personas cercanas.
Recuerda, la parentalidad implica el error que produce dolor en la hija o hijo y la ruptura del vínculo. Y la reparación evita el sufrimiento, restablece el vínculo y previene el trauma.