El show de Peña Nieto y familia

El show de Peña Nieto y familia

Sofía Castro se preparaba para salir a escena, con los nervios propios del momento, pero sin tener porqué preocuparse de su seguridad. Miles de pesos estaban afuera, vigilando su tranquilidad. Al mismo tiempo, en una colonia popular por San José el Alto, al otro extremo de León, una patrulla de la policía municipal, rebasando todos los limites de la velocidad, golpeaba la camioneta de Juan en una mala y torpe maniobra sólo explicable por la irresponsabilidad del policía conductor.

Acabo de enterarme de su existencia, pero resulta que Sofía Castro es la la hija natural de Angélica Rivera, nuestra dignísima primera dama del país y por lo tanto, hijastra del presidente Peña Nieto. Forma parte del elenco de la puesta en escena de "Il Postino", obra de teatro que recién se presentó en nuestro Teatro Doblado.

Juan, en cambio, es un obrero propietario de una camioneta que compró con los esfuerzos de muchos días de trabajo, y tiene la mala fortuna de vivir a dos cuadras de la Delegación Oriente de la Policía Municipal de León. Cualquiera podría pensar que vivir cerca de tanto gendarme es el sueño de todo ciudadano preocupado por su seguridad. Todo lo contrario. Por la calle de Hacienda de San Francisco, cuando escuchan el rugir de una patrulla de policía, es hora de correr por su vida a la banqueta, y aun está, a veces no es suficiente.

A Juan, la policía le chocó su camioneta. Según vecinos, fue una unidad que venía como el demonio en una zona residencial. Después del imprudente golpe, el conductor decidió arrancar aún más de prisa y dejar el daño a la deriva. La visita de Juan a la Delegación  Oriente no se hizo para reclamar la reposición de los daños. Tampoco se demoraron los pretextos y el desconocimiento de los hechos por parte del policía que les atendió. ¿Qué pasará cuando atropellen a un infante?

Sofía Castro no tiene la culpa de que la policía le haya chocado la camioneta a Juan. Tampoco es culpable de que Juan viva en Hacienda de San Francisco, ni de la prepotencia de sus vecinos. La presencia de la actriz en este texto no tiene ninguna causalidad salvo la de ser un elemento comparativo. Así es, mientras me enteraba de la trágica historia de Juan, en otra parte se desplegaba un impresionante operativo de seguridad para proteger a la cándida Sofía, flamante actriz e hija del mandatario.

A los alrededores del Teatro Doblado se apostaron elementos del Estado Mayor presidencial, una unidad del Ejército y otras más que realizaban rondines de vigilancia. En el Bldv. López Mateos, se observaron bastantes más elementos de seguridad en donde además, participaba la Policía Federal. Y para embellecer aún más la escena desde lo alto, un helicóptero Halcón, ese sí del gobierno municipal, sobrevolaba el teatro y la Zona Centro. Una vez adentro del recinto, se colocaron detectores de metales y otros aparatos de seguridad. Todos los asistentes fueron minuciosamente revisados; todos eran terroristas en potencia. Y todos pagamos ese gasto con nuestros impuestos.

Sofía no llegó en burro. Le acompañaban seis camionetas suburban; seis. Además, dos unidades de la Policía Federal que les escoltaban. No tengo elementos para saber cuánto nos pudo haber costado un operativo de esta magnitud. Lo que sí puedo suponer, sin ningún temor a equivocarme, es que el costo rebasa con mucho la taquilla de aquella noche.

Leía hace poco, en el twitter de Bernardo León Oléa, un buen amigo, que la razones el crimen organizado no radican en la pobreza, sino en la injusticia. Tiene una buena cuota de verdad. Si bien la pobreza es la cara más lamentable de la injusticia, esta, es mucho mayor; su corazón está en la desigualdad, no sólo de recursos económicos, sino también en la mala distribución del reconocimiento a la dignidad de todos. Venga, que siga el show de Peña Nieto. Que se lo compren los incautos que pagan con una mano lo que les roban en el otros bolsillo.

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