Opinión • Municipio autónomo • Víctor Hugo Pérez Nieto

“Me gustaría que en Acámbaro celebráramos nuestros 500 años de refundación con la autonomía de nuestro municipio…”
Víctor Hugo Pérez Nieto
Víctor Hugo Pérez Nieto
Opinión • Municipio autónomo • Víctor Hugo Pérez Nieto

La historia del despojo de los descendientes de la cultura Chupícuaro, un pueblo primigenio del preclásico, para la construcción de la Presa Solís, no es solo una anécdota.

Somos de los primeros núcleos urbanos de Mesoamérica que continúan habitados. Tenemos derechos sobre nuestros recursos naturales, y la justificación para no permitir el saqueo mediante la imposición de megaproyectos en nuestros territorios ancestrales y rechazar las políticas neoliberales que los impulsan sin consultar a las comunidades.

El problema que tenemos por el acueducto Solís-León está ocasionado por una razón: todos los terrenos altos de León en la Sierra de Lobos, donde se puede construir un vaso captador y reforestar para atraer lluvias, ya tienen dueños y muy poderosos  como para expropiarles sus ranchos, sus viñedos, sus desarrollos inmobiliarios. Es más fácil saquear el agua a los municipios más marginados con obras faraónicos que ocasionarán más problemas de los que los que resolverán.

A veces me da la impresión de que estamos solos contra el mundo, pero cuando en el pueblo nos unimos me vuelve la esperanza.

La autonomía en estos contextos implica el derecho a la libre determinación, incluyendo el control de los territorios y recursos naturales.

Las estructuras de gobierno en estos municipios autónomos suelen operar al margen de los partidos políticos tradicionales y se basan en sistemas de consulta y asambleas comunitarias.

Esta es una lucha existencial para el sur de Guanajuato y el municipio autónomo sería la solución, si es la única manera de salvarnos del Apartheid al que quieren someternos los gobiernos neocolonialistas y las empresas sionistas como “Merkort” implicadas en violaciones a los derechos humanos y genocidios alrededor del mundo.

En nuestros quinientos años de la refundación de Acámbaro, un pueblo que ya existía mucho antes de la llegada de los europeos, deberíamos replantearnos la posibilidad de retomar los Acuerdos de San Andrés y seguir el ejemplo de Cherán.

Solos contra el mundo pero con la razón de nuestro lado.