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Norte y Sur, la conciliación entre dos mundos a través de Margaret Hale

Karmina Cervantes

Tachas 08
Tachas 08
Norte y Sur, la conciliación entre dos mundos a través de Margaret Hale


Quisiera poder decirte, Edith, qué tan sola estoy. Qué tan frío y difícil es este sitio. En todas partes hay conflicto y crueldad. Creo que Dios ha abandonado este lugar. Creo que he visto el infierno, y es blanco. Blanco como la nieve.
Margaret Hale

 

 

Norte y Sur

Es obvio que el cambio de épocas no puede evitarse. El tiempo pasa, y con él la gente se transforma; las comunidades, las leyes y principalmente el paisaje se modifican hasta eliminar la sombra de lo que antes existió. Con frecuencia la transición suele ser gradual, casi imperceptible, de modo que resulta difícil marcar el final de una era y el comienzo de la siguiente. Sin embargo, es posible que el cambio sea tan repentino, que exista una barrera obvia, aunque invisible, entre aquello que empuja a la modernización y lo que no desea alejarse de sus raíces tradicionales.

Durante la Revolución Industrial que caracterizó a Inglaterra durante los siglos XVIII y XIX, el contraste entre el norte y el sur se marcaba con esta intensidad. El sur era considerado un lugar apacible en que no había problemas significativos, la gente vivía con desenfado, y hasta con ciertos lujos. El norte, por el contrario, era frío, sucio y gris, lleno de enfermedad y muerte; en resumen, un terrible lugar para vivir. Pero es bien sabido que a donde haya trabajo físico, irá la gente sin mayores posibilidades de superación intelectual y sin esperanzas de un mejor futuro, a pesar del coste del trabajo.

En la primera mitad del siglo XIX, la literatura mostró un lado que simpatizaba con la situación económica y el crecimiento industrial del país, siendo los principales representantes de la llamada “novela social” Charles Kingsley (Alton Locke), Charles Dickens (Oliver Twist) y Elizabeth Gaskell (North & South). Si bien no todas las obras que publicaron trataban la problemática entre clases, aquellas que lo hicieron son consideradas entre las más representativas de la literatura moderna a nivel mundial.

La obra de Elizabeth Gaskell en particular permaneció ignorada por largo tiempo gracias a la opinión que de ella tenía Lord David Cecil,[1] uno de los historiadores más representativos de Inglaterra, y sólo hasta la década de 1950 fueron retomados sus textos, debido a que “intencionalmente o no, la Sra. Gaskell apropió material marxista sin discurso marxista alguno.”[2] Gracias a esta revalorización de su obra, surgieron varios estudios que buscaban encontrar qué aspectos de la sociedad existente se encontraban reflejados en las novelas que publicó. De éstas, Mary Barton y Norte y Sur son las que tratan las dificultades de las diferentes clases sociales durante este periodo. Mary Barton se centraba sólo en la vida de los miembros de la clase obrera.

En Norte y Sur, por el contrario, se observan las clases existentes en la Revolución Industrial desde la perspectiva de una clase media ajena al contexto manufacturero. Ésta fue una obra que en su primera versión se publicó por entregas en la revista Household Words de publicación semanal, que corría bajo la edición de Charles Dickens, y en un inicio, debido a prisas de publicación, se imprimió en veinte episodios. Más tarde, para la publicación completa de la obra, Gaskell añadió varios capítulos, e hizo una división de los ya publicados en la revista de Dickens, dando un índice final de 52 capítulos[3].

La obra narra la vida de Margaret Hale, una joven dama de dieciocho años. Tras la boda de la prima con quien había vivido en Harley Street desde hacía casi una década, Margaret vuelve a casa de sus padres al sur de Inglaterra. Al poco tiempo, sin embargo, debe mudarse una vez más debido a problemas económicos que prometen solucionarse al menos de forma parcial, esta vez junto con sus padres. El nuevo destino es la (ficticia) ciudad de Milton, al norte de la isla. Allí, Margaret se encuentra con una situación enteramente opuesta a aquella a la que está acostumbrada.

Aunque Norte y Sur es considerada una novela de corte romántico debido al interés existente entre John Thornton y la protagonista, la obra dista mucho de ser un melodrama típico. La relación pasa a segundo, o tercer término debido a la cantidad de conflictos que de forma indiscutible predominan en ella. El que se puede llamar catalizador de todos los eventos de la historia es el cambio en la valoración de ciertos aspectos morales por parte del Sr. Hale, padre de Margaret, que le hacen abandonar su puesto como clérigo de Helstone, y por ende, se ve obligado a buscar una nueva ocupación.

Existen, por supuesto, otros tantos conflictos que, si bien son menos representativos, toman una buena parte del drama en la novela: hay divisiones de simpatía, y puntos de vista que chocan (resaltando las discusiones de John y Margaret), además de un ideal de igualdad que se ve en la mayor parte de las ocasiones, reprimido por las circunstancias que se presentan. Sin embargo, son las diferencias entre las necesidades de la clase obrera y las de la clase “burguesa” (por así llamarle) de Milton, las que forman el complejo principal de eventos que impulsan la historia.

En medio del ya mencionado golpe a la moral de la familia, causado por la renuncia del padre a la Iglesia anglicana, los Hale llegan a Milton donde se encontrarán, apenas llegar, con uno de  los momentos más conflictivos para la ciudad. Una huelga general, que carece de sentido para los Hale, parece estar a punto de estallar. Es sólo a través de la convivencia con personajes como John Thornton, dueño de una de las fábricas más importantes, Nicholas Higgins, un hombre del sindicato preocupado por la situación laboral, y una de sus hijas, Bessy Higgins, que sufre una enfermedad crónica debido al trabajo en la fábrica, que Margaret comienza a comprender las razones del problema.

No obstante, la despreocupada tradición sureña (como ha sido descrita antes), que Margaret adquirió al crecer, le hace esperar lo mejor de todas las circunstancias que se presentan, y debe pasar por un largo y frustrante proceso de desilusión y aceptación de la nueva realidad que ya ha empezado a engullir o exterminar las costumbres que habían constituido su desarrollo. Las pruebas que se le presentan son muchas, pero Margaret sabe siempre encontrar un camino para salir a flote, si bien después de un gran esfuerzo hacia el final de la novela.

Con respecto a las relaciones de vida y muerte en la obra, que van minando la voluntad de la protagonista, es notorio que poseen mucho más peso que el romance presente al grado que, quizás a modo de broma Gaskell expresó en una carta a Dickens en diciembre de 1854, que preferiría haber nombrado su obra Muerte y variaciones. Comenta que “hay cinco muertes, cada una bellamente adecuada a la personalidad del individuo”,[4] y cada una de ellas representa un golpe más difícil para la ya debilitada fuerza emocional de Margaret. Es posible que sea este el punto más importante que cede el paso a la transformación de todos los personajes principales, no sólo de la protagonista.

La primera mitad de la novela se centra en la reticencia al cambio por parte de la familia Hale, y su deseo por mantener las cosas como solían ser en su antiguo hogar, en Helstone. Esta etapa se ve alterada, alrededor del capítulo 30, por las muertes de Bessy Higgins y la Sra. Hale, que ponen en marcha un mecanismo de cambio psicológico, tanto en el padre como en la hija, en que debe ser aceptada la mutación en el estilo de vida que no puede ser ya recuperado. Esto abre la puerta a la segunda etapa de la novela, en que los eventos más trágicos suceden al anterior en un ritmo casi ridículo, dejando a Margaret al borde de la desesperanza.

No obstante, al leer la obra es posible apreciar cómo estas pérdidas tan cercanas son enteramente necesarias para llegar a la unión entre los extremos presentes en la época. Cada deceso obliga a la protagonista a aceptar las consecuencias de la industrialización en la isla (Bessy Higgins, igual que muchos otros trabajadores de las fábricas, sufría de asma severa por causa de la inhalación de polvo de lgodón; la salud de la Sra. Hale se deterioró por la contaminación de Milton), y acercarse a una personalidad madura en que ya no existe una dependencia hacia otras personas, y en la cual se armonizan las decadentes tradiciones del sur, con las nuevas ideas capitalistas e industriales del norte británico.

A lo largo de los primeros capítulos de la obra, Margaret Hale representa siempre al sur con sus costumbres de dama altiva, refinada, integrante digna del llamado gentry[5] británico, emocional ante lo que requiere la manifestación del sentimiento. Al principio se muestra con una personalidad ingenua, dependiente de quienes la rodean. Sólo a través de las dificultades que se presentan en su camino, manifiesta una ruptura progresiva con los hábitos tradicionales, llegando a comportarse como una “hija romana”[6] cuando la situación lo requiere, es decir, soportando los golpes que envía su nueva situación, como se esperaría de cualquier hombre que se precie de serlo de acuerdo a las costumbres de la época. De este modo, Margaret se vuelve una mujer “moderna”.

Para concluir, queda sólo reafirmar que el cambio es siempre un proceso difícil. No todas las disposiciones son capaces de soportar el peso que conlleva. “El cambio es para los jóvenes”, podría decirse, pero cuando se trata de una transición tan drástica, pocos espíritus resistirían la presión. Quizás la vida de Margaret Hale, plasmada en Norte y Sur, sea un ejemplo demasiado extremista y por momentos casi irreal del cambio que requirió la edad industrial; no obstante, demuestra que de uno u otro modo, y con un poco de buena fortuna, es posible superar dificultades igualmente crueles, y usar para mejor la experiencia adquirida en la travesía, adaptándose al mundo que poco a poco va acabando con la tradición que caracterizaba el pasado.

Confía en la mano velada que a nadie lleva
por el camino que seguía;
y procura estar siempre preparado para el cambio,
pues el mundo se rige por flujos y reflujos.[7]

 


[1] Jill L. Matus, The Cambridge companion to Elizabeth Gaskell (PDF), Cambridge University Press, Cambridge, 2007. p. 24 (p. 2 numerada); “[shewas] a ‘‘minornovelist’’ with ‘slighttalent.’” /“[fue] una ‘novelista menor’ con ‘escaso talento’”.

[2] Kristopher Moore, Victorian Age Literature, Marxism, and the Labor Movement, en http://www.drury.edu/multinl/story.cfm?ID=2466&NLID=166, “Authors such as Mrs. Elizabeth Gaskell used their craft to assert the importance of the new working class, its plight, and its emotions and to sometime praise, sometime vilify the new relations it held with the bourgeoisie thus, whether intentionally or not, Mrs. Gaskell appropriated Marxist material without Marxist discourse.

[3] Elizabeth Gaskell, Norte y Sur, *Gaskell, Elizabeth, Norte y Sur (PDF), Alba editorial, España, 2005, p. 6, nota al texto.

[4] Jill L. Matus, op. cit., pp. 35-36: ‘‘I think a better title than N & S would have been ‘Death & Variations.’ There are 5 deaths, each beautifully suited to the character of the individual’’. Las muertes incluyen a ambos padres de la protagonista, Bessy Higgins, un empleado conflictivo de una de las fábricas, y finalmente, el padrino de Margaret.

[5] Se refiere a una clase social formada principalmente por barones, caballeros, terratenientes, etc.

[6] Elizabeth Gaskell, North & South, (PDF), Northen Grove Publishing Project, Manchester, 2012, p. 284: “All that afternoon she had to act the part of a Roman daughter, and give strength out of her own scanty stock to her father.” / “Toda esa tarde, tuvo que actuar como una hija romana, dando a su padre las escasas fuerzas que le quedaban”. Esto alude a la creencia de que los romanos criaban a sus hijas como hombres, férreas ante las emociones típicas femeninas.

[7] Elizabeth Gaskell, Norte y Sur, p. 86.

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