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UN RATITO DE TENMEALLÁ

El desespertar de los muertos (Shaun of the dead 2004)

Caleb Landaverde

'Shaun of the dead', ilustración promocional de la película
'Shaun of the dead', ilustración promocional de la película
El desespertar de los muertos (Shaun of the dead 2004)

 

El desesperar de los muertos es una comedia romántica con zombies. Esta combinación un tanto extraña forma parte del estilo del director/guionista Edgar Wright y del guionista Simon Pegg, que venían trabajando este tipo de mezcla de géneros en una serie televisiva llamada Spaced, la cual consistía en la mezcla de elementos cómicos con los de la ciencia ficción, desde el thriller hasta la acción. Todo esto fue llevado a esta su primera película juntos, luego siguieron con Hot Fuzz Súper Policías, que fue más que nada una parodia/tributo a las películas de acción de los años 80 y 90 con los típicos clichés y frases representativas del género.

Regresando a la película en cuestión, el mismo título hace referencia al filme de George Romero Dawn of the dead o Amanecer de los muertos, y por esto se sabe que a pesar de que es una comedia, homenajea a las películas clásicas de zombies, siendo fiel a las estructuras establecidas dentro del género. Así que en primera instancia puedo asegurar que cualquier fan de las películas de zombies no se verá decepcionado, al contrario, estará conforme, pues la comedia no llega a lo tedioso de las comedias románticas, es inteligente y bien lograda. Aquellos que siguen a este dúo reconocerán chistes de la serie Spaced, así como unos nuevos.

La historia que, si bien es simple, fiel a la comedia romántica, es también entrañable: Shaun (Simon Pegg) es un treintañero con un trabajo mediocre en una tienda de electrodomésticos. Vive con su mejor amigo Ed (Nick Frost), quien es una persona difícil de tratar, pues es un vividor, que pasa todo el día con videojuegos, fumando, tomando y en ocasiones vendiendo marihuana, lo cual es un problema para el tercero que vive junto con ellos: Pete (Peter Serafinowicz) el más exitoso de los tres, con un mejor trabajo y auto, el más responsable y que ya no forma parte de las salidas diarias de los otros dos. Liz, novia de Shaun interpretado espléndidamente por la hermosa Kate Ashfield, hace imposible no encariñarte con el personaje y por ende ponerse de su lado en su añoranza por algo más en su relación con Shaun, ya cansada de la rutina de salir al bar Winchester, le pide a Shaun un cambio para mejorar, pues siente que si no hace nada, pasará el resto de su vida bebiendo en el mismo bar preguntándose ¿qué diablos pasó? Al no cumplir Shaun, ella hace algo, llegando al rompimiento de esta relación de tres años.

A la par surge de manera desconocida la epidemia que afectaría a los muertos, y a los mordidos por los infectados, convirtiéndolos en muertos vivientes hambrientos de carne humana. Esto parece no afectar a Shaun, pues dolido por la ruptura se emborracha en el Winchester con Ed, quien trata de animarlo a como dé lugar. Ya en casa deciden seguir con la borrachera, a lo que Pete molesto, baja iracundo regañándolos y diciéndole a Shaun que reordene su vida.

Al día siguiente con todo y cruda, se encuentran con una chica zombie en su propio jardín, y la manera en que todo esto se desarrolla sacará más de una risa al público, matándola al fin, junto con otro zombie, a palazos. Esto cambiará totalmente la mentalidad de ambos amigos, Shaun decidiéndose a recuperar a Liz y rescatar a su mamá de su padrastro, quien fue mordido, elabora un plan para lograr ambas cosas. Ed se niega “quiero estar en un lugar conocido, quiero saber donde están las salidas, y quiero tener permitido fumar”. Llegan a la conclusión de ir al bar Winchester.

Llevan a cabo el plan con accidentes y no todo saldrá bien. Las situaciones serias se convertirán fácilmente en las más graciosas; por ejemplo, una escena memorable es en la que golpean al dueño del bar, ya convertido al ritmo de Don’t stop me now de Queen, o aventar objetos de cocina y discos de vinilo a otro par de zombies, pero seleccionando cuáles sí y cuáles no.

La película merece más de una vista, pues siempre sacará risas, e incluso lágrimas, por la fortaleza del drama y de las actuaciones. Contiene detalles que sólo en la segunda vez se podrán descubrir más cosas que uno se perdió. Cabe mencionar que ésta fue una de las películas favoritas de Quentin Tarantino en el 2004, y fue muy bien recibida por la crítica y público, incluso el mismo George Romero felicitó a Edgar Wright por su trabajo.

En conclusión, es una película que promete y cumple, divierte, no cansa y hace que parezca corta. Hay que mencionar la destacada actuación de Bill Nighy, como el padrastro de Shaun; aunque sea corta su aparición, es bastante placentera.

Fue un gran trabajo de Edgar Wright y Simon Pegg reinventar un poco lo que tenemos por comedia y darle ese giro que sólo ellos saben dar, así que prepárese, tome sus botanas y bebida para pasar una velada en el Winchester.

 

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