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El imprescindible Gabriel García Márquez

Ana Paulina Mendoza Hernández

El imprescindible Gabriel García Márquez

Gabriel García Márquez, uno de los más importantes escritores hispanoamericanos  que se ha convertido en un clásico de la literatura universal, falleció el pasado jueves a la edad de 87 años en la Ciudad de México. El colombiano,  Premio Nobel de Literatura en 1982 murió  en la tranquilidad de su casa, después de estar hospitalizado en días pasados, víctima del cáncer.

El autor de la emblemática novela Cien años de soledad se despide de sus lectores, dejando un gran legado para el mundo tanto periodístico como literario, mismo que dará paso a que nuevas generaciones lo conozcan, llevándolo a la posteridad. Gabriel García Márquez se va físicamente de este mundo, sin embargo, la inmortalidad se hace presente en el escritor gracias a su genuina obra literaria.

En Guanajuato, los escritores y académicos  guanajuatenses Carlos Ulises Mata y Elba Sánchez Rolón hablan al respecto.

Condición de poeta

El ensayista Carlos Ulises Mata dijo lo siguiente: “Lo primero que tenemos que hacer es hablar siempre en presente de Gabriel García Márquez, como hablamos en eterno presente de Miguel de Cervantes y de William Shakespeare, monstruos de la escritura con los que la distancia y el olvido de minucias prescindibles como sus ideas políticas nos permitirán compararlo al paso de las décadas. García Márquez encarna como pocos la figura del escritor que, sin contradicción alguna, nace divinamente dotado para serlo y se esfuerza endemoniadamente para convertirse en el mejor de la tribu de los escribas. Se pierde demasiado el tiempo situando la obra de García Márquez en movimientos, épocas y corrientes (“realismo mágico”, “nueva novela latinoamericana” y otras chifladuras de profesores desocupados), las cuales con seguridad van a desaparecer primero de la faz de la tierra que el más humilde de sus artículos periodísticos, que el más circunstancial de sus párrafos. Lo que pasa es que se nos olvida que Gabriel García Márquez escribió todos sus libros desde una condición que —por más visible que fuera siempre, desde sus inicios como reportero, cubriendo el sangriento “Bogotazo”— muchos se han empeñado en no reconocer o en despreciar. La condición de Poeta, y con mayúsculas. No murió García Márquez esta tarde luminosa; inició, como él dijo de Octavio Paz, el tiempo inacabable de su gloria”.

Su obra ha marcado el siglo XX latinoamericano

La directora del Departamento de Letras de la Universidad de Guanajuato, Elba Sánchez Rolón, externó: “América latina no puede entenderse ya sin las imágenes poéticas y espacios imaginarios fundados por Gabriel García Márquez. Pocos autores han logrado ese arraigo, cariño e identificación desde la transformación poética de nuestra realidad; porque como él mismo comenta en sus memorias, la vida necesita ser contada e importan más sus recuerdos que cómo realmente se vivió. La palabra entre sus páginas adquiere fuerza, explosión de sentidos que muestran más que una percepción mágica de la vida, muestran lo inasible, la fuga gozosa, la musicalidad de la experiencia, muchas veces de la experiencia terrible y cruda de nuestra realidad. García Márquez no es solamente el autor del "realismo mágico" que las editoriales vendieron a los extranjeros, es un autor crítico que moldea las palabras para hacerlas estallar entre el juego y la reflexión, poniendo la imaginación en sintonía con el compromiso”.

Elba enfatizó, “es significativo que los medios y lectores podamos referirnos a él como el ‘Gabo’, con esa marca de familiaridad, como se trata a un amigo.  Es significativo, porque García Márquez fue un autor muy coherente con sus propuestas estéticas y políticas, a pesar de los múltiples ataques por su amistad con Fidel Castro, por ejemplo. Ante la muerte de García Márquez me queda la certeza de que su obra ha marcado el siglo XX latinoamericano, nuestros propios cien años de soledad, donde cada uno seguimos descifrando el pergamino de Melquiades en busca de nuestro destino”.

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