DUERMO SOLA

Esto es tu culpa, Belinda

Giselle Ruiz​

Esto es tu culpa, Belinda

Tengo la idea de que no soy la única empleada que cuando cobra su respectivo sueldo corre a comprar algo banal y barato (en la medida de lo posible), un capricho que disipe la cruda realidad de que se trabaja únicamente para pagar cuentas de una vida básica y sin permiso para sobresaltos.

Bajo esta mentalidad terriblemente capitalista, acudí a las típicas tiendas de centro comercial en busca de un vestido, salí de 6 tiendas con las manos vacías y un mal sabor de boca.

En 2 horas me probé aproximadamente 20 vestidos y cambié de talla varias veces, de la 26 a la 28 y por último a la temida 30 (por ser la más grande). Nada, ninguno me quedo.

Senos aplastados, un rollo de la cadera desbordándose entre la licra, mangas que hacen ver los brazos más grandes de lo que son y, encima de todo, precios exorbitantes.

Decidí alejarme pensando que no era mi problema, tomé un placebo con cara de dona y vísceras de cajeta.

A pesar de que no quise darle mucha importancia, este suceso marcó unas cuentas horas de mi tarde, pensaba en que realmente las tallas son pequeñas, considerando que tengo una altura promedio, una complexión acorde y un peso adecuado para ambas cosas.

Casualmente, después de esta tragicomedia y para disipar la frustración, me puse a vagar en las redes sociales y me topé con un video llamado “Por favor te necesitamos. Belinda engorda un chingo”, en él varias chicas, guapas y de físico aparentemente saludable, culpan a Belinda por tener que desayunar sano, limpiar la grasa de la pizza, querer nachos y otros productos siempre con la culpa a cuestas, muriendo por tener un abdomen plano. Le piden a Belinda que engorde y que si nosotras las mujeres nos la encontramos en la calle, le demos un panecillo, incluso hasta puedes firmar su iniciativa en change.org para que deje de subir sus candentes sesiones de fotos a la red.

Varias de estas cosas del video son verdad, otras no, pero la realidad es que me causo gracia, me pareció sarcástico, inteligente, bien hecho, hasta que poco a poco caí en esta telaraña de pensamientos que suelo tener.

¿Realmente Belinda es culpable de la autoestima de estas chicas? ¿Alguien externo a cada uno de nosotros debe fomentar el amor a nuestro cuerpo? ¿Seriamos capaces de hacer lo que hace Belinda por su imagen? Quisiera ver que alguna se opere la nariz, los pómulos, los senos, etc.

Aunque sé que este video tiene una función viral cargada de diversión e imposibilidad de cambio, pienso que el problema de autoestima que vive nuestra sociedad es serio. Hemos pasado de ser un grupo de mujeres preocupadas por ser buenas señoras de casa (siglo pasado) a ser mujeres independientes, entregadas a nuestras profesiones y en muchos de los casos a la obsesión de la moda y las tallas, las pastillas para adelgazar, las dietas asesinas, las cremas y hasta el bisturí.

Opérate la nariz y gran parte de la gente que te rodea no se dará cuenta, adelgaza de manera irresponsable y perderás valiosos años de vida y dinero que no tienes, inyéctate Botox y terminarás con el cerebro en el trasero, descuídate sin medida y “engorda un chingo” solo porque no te importa el qué dirán y tampoco llegarás a nada prodigioso.

Todo es tú culpa Belinda. La mirada lujuriosa de los caballeros, las ganas de masturbarse pensando en ti, eres culpable del video que nos ha tenido muertos de risa a todos los mortales.

Belinda, gracias. No quisiera ser tú. Espero que también el resto de las chicas quieran ser ellas mismas.

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