Lunes. 18.11.2019
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Charles Brown y la química del blues [I]

Javier Morales i García

Charles Brown y la química del blues [I]

Me rompiste el corazón aquel día en que te marchaste, y eso que yo te pedí
que te quedaras conmigo, pero tú no lo veías de la misma forma.
Ahora mi corazón está perfectamente arreglado, y así es como va a seguir.
Llore y me arrastre para que volvieras a casa, cada semana y cada mes,
caminaba solitario por las calles, pero ahora mi corazón está arreglado,
y la tristeza se ha marchado...
Estuve mirando una foto tuya y no sentí nada especial.

Todos los lugares donde íbamos juntos ya no me emocionan y tampoco las
canciones que cantábamos o al menos tu canción favorita ya me aburre.
Recuerdos, nada más. Todas aquellas memorias solo me dan hambre.
Buscaré a otra chica y nos divertiremos, pero nunca más le diré que es
la única, porque ahora mi corazón está arreglado, y me puedo enfrentar
al mundo, así que adiós, Querida... Búscate a otro...
My Heart is Mended
de Charles Brown, letra de Ray Williams

Mejor recordado como uno de los pioneros del Ritmo y el Blues en la Costa Oeste de los Estados Unidos en los años 40, el cantante y pianista Charles Mose Brown empezó su carrera siendo uno más de los seguidores del trío de Nat King Cole y de su estilo tan cool de ejercitar el Blues. Cole era un pianista único y genial, pero ya sabes cómo pasó a la historia de la música…

Por otro lado, Charles Brown se ganaría el respeto del mundo del jazz y del blues e influyó muy claramente en Ray Charles, Little Richard, Fats Domino y Chuck Berry... El estilo refinado de Brown se puede notar en todos estos artistas geniales.

Como otros pioneros, Brown fue ignorado y olvidado por la industria y hasta por los seguidores en las décadas de los 60 y 70, pero la venganza llegaría en los años 80 y en los 90, sus últimas décadas de vida. Cuando murió en 1999, estaba a punto de entrar en el Salón de La Fama del Rock and Roll.

Una de sus creaciones sonaba en la radio todas la Navidades, como una especie de maldición para algunos pero toda una bendición para Charles Brown... Por fin, el dinero, el éxito y la fama… ¡y nadie lo merecía más!

Este distinguido cantante, pianista, compositor y showman nació en la ciudad de Texas el 13 de septiembre de 1922. Su madre murió muy joven y el padre les había abandonado mucho antes. Como tantos otros, fue criado por su abuela materna, quien le llevó por el buen camino.

A los 6 años de edad ya estudiaba piano clásico, pero se divertía más con el jazz, el blues, el boogie-woogie y también con aquellas músicas religiosas que sonaban en la iglesia a la que asistía con su abuela.

Juntos también escuchaban discos en casa al volver de los servicios religiosos y aquel góspel llenaba el ambiente y curaba, de alguna forma, todos las enfermedades del alma y del cuerpo. En cualquiera de los casos y a pesar de los sueños de convertirse en un músico profesional, la abuela lo había educado bien y al acabar el instituto, lo único que pensaba Brown era estudiar una carrera que le ayudase en el futuro. Estudió la carrera de Química, doctorándose y encontrando un trabajo en un laboratorio.

En 1943, como otros tantos negros en los Estados Unidos, emigró a Los Ángeles y encontró trabajo como chico de los ascensores en un edificio que estaba muy cerca de donde estaba la acción en la ciudad: el área de los clubs nocturnos.

Se dio cuenta de que aquellos músicos no vivían mal o, por lo menos, vivían mejor que él en ese momento, así que se hizo un asiduo de los concursos de aficionados buscando su oportunidad de mejorar en la vida.

Uno de aquellos concursos se celebraba en el Teatro Lincoln y en una de aquellas noches Charles Brown dejó al público noqueado en sus asientos con algo que sería una de sus firmas más especiales...

Las luces se apagaban por completo y solo un foco iluminaba a un piano en el escenario. El foco se apagaba y unas notas de alguna pieza clásica sonaban mágicas y se volvía a encender; allí estaba al piano Charles Brown, fumándose un cigarrito y de repente aquellas notas cambiaban a las de un contagioso boogie con lo que despertaba al público del ensueño clásico y ya lo tenía definitivamente ganado para los restos.

Tanto éxito tuvo aquella noche del Lincoln que le contrataron para la banda oficial del teatro. Y no solo eso: le abrió el camino como pianista y cantante en varios locales de Los Ángeles, así como su inclusión en la banda del mítico Bardu Ali, señales de ya que estaba en el buen camino.

Fue en una de estas actuaciones con la orquesta de Bardu Ali que Brown volvió a dejar anonadado a Johnny Moore, otro músico que estaba buscando a compañeros para unirse al bajista Eddie Williams y así formar un trio de piano-guitarra-bajo, un formato que estaba triunfando.

Los hermanos Johnnie y Oscar Moore habían llegado a California desde Phoenix, Arizona, también buscándose un futuro en el mundillo artístico. Oscar buscaba ser un crooner de éxito y Johnny investigaba nuevas formas de tocar el blues tocando en diferentes formaciones y formatos hasta que llegó a la conclusión de que el trío era lo adecuado para triunfar. El encuentro con Brown fue clave: así nacieron The Three Blazers.

Eran unos especialistas en ese tipo de blues nocturno y alevoso, tan relajado como mágicamente inspirado para y por momentos únicos y especiales; ese estilo del que Nat King Cole y su trío eran los verdaderos maestros.

Cuando Cole decidió probar otras cosas, The Three Blazers tomaron el relevo y se recorrieron todos los clubs de Los Ángeles, tanto los de horarios nocturnos como los restaurantes, barbacoas y los lounge bars. Tocaban en todos los horarios posibles y en diferentes pases. Este trabajo agotador les llevó a conseguir un estilo propio, inyectando más blues a las baladas y ahí es donde brillaba Brown: esas baladas celestiales aunque hablen de infiernos personales. Esos medios tiempos eran su reino.

The Three Blazers se convirtieron en los Reyes de la escena y quedó claro que Charles Brown eran al que todos iban a escuchar.

En 1945 entró a registrar varias canciones en los estudios de grabación, que se vendieron en Los Ángeles apenas en unos días, con la promoción de los hermanos Leon y Otis René, y sus sellos a disposición, la fama nacional estaba llamando a las puertas.

Estos dos hermanos habían optado por el formato a 78 revoluciones por minuto y, tras hacerse con una fábrica que estaba en ruina, crearon los sellos Executive y Excelsior. Tiempo después el formato más usado cambió a ser el de 45 revoluciones por minuto y fueron ellos los que lo perdieron todo o casi todo. Leon René y su hijo Rafael "Googie" René crearían de aquellas cenizas el sello Class en 1951 y sí, en efecto, es ese “Googie” René tan adorado por la escena modernista de hoy.

Solo un año después de aquellos primeros discos, en 1946, y ya formando parte de los artistas de los sellos Philo y Aladdin, The Three Blazers grabaron la composición de Charles Brown "Driftin’ Blues", que fue directa al número 2 de las listas de R&B. A esta le siguieron hasta otros top-10 como "Sunny Road" (número 4), "So Long" (número 4), "New Orleans Blues" (número 4), "Changeable Woman Blues" (número 5), "Groovy Movie Blues" (número 5), "More Than You Know" (número 4) y el favorito de las Navidades Eternas, "Merry Christmas, Baby", un número 3 en 1947 y que fue número 8 en 1948 y número 9 en 1949.

El éxito de todas estas grabaciones lo refrendaron con ya míticos conciertos en el Teatro Apolo de Nueva York, en el centro de Harlem.

Charles Brown cantó y escribió muchos de esos éxitos de las listas, pero el líder del trío, Johnny Moore, se ocupó de salir ganando con las regalías; lo que más enfadó a Brown es que Moore incluso usurpó los créditos de las canciones, sin haber escrito una nota y sin cantarlas.

En 1948, Charles Brown decidió firmar un contrato en solitario con Aladdin Records. Uno de sus primeros éxitos fue "Get Yourself Another Fool." La venganza siguió entre 1949 y 1952, años en los que Brown colocó más de diez canciones en las listas de éxitos de todo el país, entre ellos tres históricos números uno como "Trouble Blues", "Black Night" y el "Hard Times" de Leiber y Stoller, otra de esas parejas míticas de compositores.

Fue durante este periodo cuando el reinado de Charles Brown se hizo evidente y puso el blues más nocturno y maduro como banda sonora de las fiestas, cocteles y los más variados y disparatados eventos sociales.

Ray Charles siempre citó a Charles Brown como ídolo e influencia de estilo e incluso llegó a grabar varios de sus éxitos, demostrándole respeto...

CONTINUARÁ

***

Javier Morales i García (Tenerife, España) es editor del fanzine Ecos de Sociedad, la publicación mod más longeva en Europa. Desde inicios de los 80, escribe, reseña y edita; hoy, Ecos puede leerse en ecos-de-sociedad.blogspot.com.es. Es obseso de la música y el cine.

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