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19:13h. Martes, 27 de Junio de 2017

DISFRUTES COTIDIANOS

Música de vacación

Fernando Cuevas de la Garza


Ahora que se asoman días en los que los ritmos laborales y escolares bajan de intensidad y la cotidianidad se rompe (para algunos), nada mal darse una vuelta por alternativas musicales que se presentan en nuestro país (alguien tiene que trabajar), orientadas a gustos diversos y vibras en distintas tonalidades. De León todo nos queda cerca. Veamos.

Para rapear en buen castellano

Javier Ibarra Ramos es un rapero de Zaragoza, Aragón, nacido en 1980. Ya conocido como Kase.O, inició prematuramente a entrarle al discurso cantado de enfoque contestatario, confirmando que en español también se pueden articular rimas y gestos de inteligencia furibunda. Grabó al calor del hogar Rompecabezas (1993) y Dos rombos (1995), con la rebeldía propia del adolescente y de paso llamando la atención local, sobre todo por incursionar en un género predominantemente afroamericano, con todo lo que ello implica.

Con Violadores del verso, banda aragonesa integrada por Lírico, SHO-HAI y el DJ R de Rumba, Kase.O potenció su talento y juntos se convirtieron en uno de los grupos clave del Hip-Hop en nuestro idioma; después de algunas grabaciones apareció Genios (1999), primer largo que representó un fuerte influjo de rabiosa creatividad para el desarrollo del género por aquellas tierras, abonadas con el confirmatorio Vicios y virtudes (2001), su siguiente larga duración. Ya con el reconocimiento a cuestas, presentaron Vivir para contarlo (2006), siguiendo con convicción los señalamientos del rap, incorporando con soltura acentos funk y texturas jazzeadas.

Después de formar parte de este grupo seminal, Kase.O presentó el apetecible Jazz Magnetism (2011), en compañía de la banda que da título al álbum, y tras alguna grabación corta volvió con El círculo (2016) al género que lo vio nacer, disco éste que surge posterior a una larga estancia en Colombia, y en que se advierten miradas políticas y humanistas con mayor presencia instrumental, sin renunciar al ingenio y a la chispa para el tejido de rimas, afianzadas con amplio vocabulario puesto al servicio del mensaje. O del medio.

Para entonar en el frío

Nacido en Paisely, Escocia, en el seno de una familia musical, con todo y su esencia italiana, Paolo Nutini (1987) propone un pop de voz rasposa que convive con el country en su versión melódica, sin ceder al facilismo de la fórmula. Sus discos han ido de menos a más: debutó con el consistente y pulidamente producido These Streets (2006), aunque todavía acusando la minoría de edad. En Sunny Side Up (2009) se muestra evolución y un mayor convencimiento, sobre todo en el manejo de las posibilidades del folkpop y de la colorida imaginería reggae.

Tras cinco años de silencio, acaso esperando a que llegara la inspiración y se asumieran experiencias vitales y amplitud de miras en cuanto a cultura musical se refiere, presentó Caustic Love (2014), tercera obra en la que, no obstante las presiones de la fama generada por su predecesor, consiguió incorporar a su propuesta, desde una perspectiva cargada de sensibilidad, ciertas esencias del R&B y del soul, además de profundizar las ideas expresadas en sus letras.

Para saborear la brisa

Desde la remota Madagascar, ese pequeño vigilante del continente negro, nos visita Patrick Andy (no confundir con el cantante jamaicano), bajista asentado en Nueva York después de andar por Europa y que ahora está dando la vuelta con su banda para compartir sonidos tradicionales de su nación, fundidos en estructuras jazzísticas aderezadas con cánticos cercanos al góspel, bien aprendidos por ser parte del ensamble de la iglesia de Times Square, y hasta salpicadas roqueras, acaso provenientes de su paso por la banda Merce, con la que debutó en el 2013. Tres años antes, presentó JOY (2010) para beneficio y regocijo de nuestras inquietas y abiertas orejas.

Para contar con ellos

El grupo inglés The 1975, proveniente de Wilmslow, Cheshire, al sur de Manchester, se integró en el 2002 por cuatro compañeros escolares, para seguir la tradición: el vocalista y guitarrista londinense Matt Healy, el baterista belga George Daniel, el guitarrista Adam Hann y el bajista Ross MacDonald. Asimilando influencias de muy diversa ralea, desde el punk al sonido Motown, pasando por el ambient y el rock sesentero, se dedicaron a realizar covers y dejar que la propuesta propia se cocinara a fuego lento.

En efecto, fue hasta 10 años después de haberse conformado, que se presentaron con el EP Facedown (2012). Pero la tardanza pareció valer la pena: con su debut homónimo, The 1975 (2013), produjeron una energética combinación de rock y synthpop que apuntaba en diversas direcciones soltadas de las amarras del britpop noventero y el new wave ochentero, apostando por un cierto eclecticismo que se profundizó con I Like It When You Sleep, for You Are So Beautiful Yet So Unaware of It (2016), ambicioso y pretencioso pero sin duda regado de brillantes sorpresas por descubrir entre sus 17 cortes. Se presentan en Zapopan, Ciudad de México y Monterrey.

 

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