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14:53h. Jueves, 21 de Marzo de 2019

Diario de navegación

Abstinencia [XVIII]

José Luis Justes Amador

Mayo,17

Dejar de fumar produce ansiedad. Eso lo sabe cualquiera, fumador o no fumador. Lo que no dicen es que el resto de las situaciones humanas también producen ansiedad. Cualquier actividad que implique la interacción de una persona con otra, o consigo misma, o con cualquier otra cosa, produce en mayor o menor grado ansiedad. Culpar al tabaco de la ansiedad es como culpar a las hamburguesas de la obesidad.

Mayo, 18

Llegopronto a la tercera parte de la entrevista de trabajo. Fumo un cigarro tras otro, en parte por los nervios, en parte para cumplir con la dosis que no voy a poder tener dentro. Podré fumar tras las pruebas psicológicas que implican trabajar en equipo para ver a quien meteríamos en un refugio nuclear para repoblar el mundo.

(Curo mi ansiedad de dos horas encerrado sin fumar divirtiéndome. Aunque el asesor psicológico de la empresa me / nos esté vigilando, me empeño en salvar a los desechos sociales: un paranoico, un alcohólico, una pareja que no puede tener hijos y no están dispuestos a separarse. Me piden explicaciones. Es fácil: si el mundo ya se fue a mejor vida que más dan seis más que seis menos. Y, dadas sus personalidades, sería divertido. Gracias al cielo, el psicólogo sabe que estoy divirtiéndome. Me utiliza para observar a los otros.)

Mayo, 19

Yo no sabía que faltaba un examen médico con prueba de orina incluida. Discuto con la enfermera que acompaña a los hombres hasta el baño de hombres (supongo que para evitar que hagan trampa y cambien las muestras, aunque suena más a película para adultos que a prueba de trabajo).

Mayo, 20

Hace tiempo que no entraba a una de las páginas (hay miles, cientos de miles; en español, en concreto, 451,000) para dejar de fumar. Como no tengo tabaco, al menos me río con consejos maravillosos que se nota que están escritos por alguien que no lo ha intentado. O, peor, por alguien que si lo dejó, no fue por fuerza de voluntad sino por falta de vicio. Entre las joyas que encuentro están consejos como: deshágase de sus cigarrillos, encendedores y ceniceros si aún no lo ha hecho (imposible), evite la cafeína, que puede ponerlo nervioso (también imposible, ¿dejar el café?), pase el tiempo con personas que no fuman(imposible, todos mis conocidos fumar), vaya a lugares donde no se permite fumar y así no encenderá un cigarrillo, a menos que quiera violar la ley (imposible, porque las leyes están para saltárselas), descanse bastante y coma alimentos saludables (imposible).

Pero el mejor consejo viene al final de la página. Como una posdata. “Si no se siente preparado para dejar de fumar hoy, ponga una fecha que más le convenga.”

Mayo, 21

Al fin un día de descanso sin entrevistas ni pruebas (no agotadoras pero sí aburridas).

Y, sin embargo, no tengo tanta ansiedad por fumar. Sorprendido por eso, fumo un cigarrillo para celebrarlo, como aprendí en la página para dejarlo. Hay que celebrar nuestras pequeñas victorias.

Mayo, 22

Por acumulación estoy leyendo demasiada novela negra que estaba en un montón en la esquina del cuarto esperando ser leída. Me pego todo el día en la cama. Fumando para estar a la altura de los personajes que, excepto en el caso del autor chino, todos fuman.

Mayo, 23

Continúo con el mismo plan. Esto es vida. Pero me pregunto cuánto podré aguantar así. No debo, a riesgo de aumentar la dosis que he logrado tener a raya, dejar que la angustia me atrape.

Mayo, 24

Tal vez lo mejor sea no trabajar nunca. Pero entonces tampoco habrá posibilidad de comprar tabaco. Tengo que trabajar para poder comprar tabaco y dejarlo.