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05:52h. Domingo, 24 de Marzo de 2019

Un pequeño guion televisivo sobre Douglas Adams

Esteban Cisneros

Dos palabras: Don’t Panic. El mejor consejo posible. Así dice la portada de La guía del autoestopista galáctico, el libro-dentro-del-libro de Douglas Adams (1952-2001), genio. Un consejo así te mantiene vivo. Escritor, además de su saga sobre la Guía (cinco libros con las aventuras de Arthur Dent, Ford Prefect, Trillian y el robot depresivo Marvin) escribió sendas novelas sobre Dirk Gently, detective holístico que no sigue pistas para resolver casos, sino que sólo se planta en el lugar de los hechos y goes with the flow (una adaptación televisiva se estrenó en Netflix hace poco), muchos otros libros, guiones para radio y televisión, colaboró con Monty Python y Doctor Who y escribió varias obras teatrales y ensayos.

Un tipo legendario, Douglas Adams. Pero centrémonos hoy en su Guía (conocida en inglés como The Hitchhikker’s Guide to the Galaxy). Porque es un texto profundo y divertido. Es lo mismo una saga de ciencia ficción a la altura de Star Wars o Star Trek que un ejercicio humorístico en la tradición de Evelyn Waugh, PG Wodehouse y Groucho Marx; la Guía y sus cinco libros (además del primero, El restaurante del fin del mundo; La vida, el universo y todo lo demás; Hasta luego y gracias por el pescado e Informe sobre la tierra: fundamentalmente inofensiva) es la madre de series como Harry Potter, influencia directa de Neil Gaiman y Eoin Colfer –quien, de hecho, escribió una sexta entrega de la saga, Y una cosa más…– y una de las cumbres de la literatura del siglo XX. Así.

Los momentos más icónicos de la Guía son parte esencial de la cultura popular. La poesía vogona (la tercera peor del universo), el androide paranoico Marvin, los ratones que realmente son quienes dominan el mundo, los delfines que saben mucho más de lo que creemos, los viajes en naves que utilizan la energía de la improbabilidad como combustible (hay meseros haciendo cuentas imposibles para lograr generar esta fuerza, porque sus números siempre están mal), el detonador gargárico pangaláctico (una bebida tan fuerte como irresistible), los constructores de galaxias… No es gratuito que de la Guía haya series de radio (BBC, 1978 y luego BBC, 2004), LPs (1980), series de televisión (BBC2, 1981), un filme (de Garth Jennings, 2005), además de videojuegos de computadora, fan-fics, adaptaciones al teatro, cómics, audiolibros y una numerosa cantidad de homenajes pop.

Pero tal vez más icónico que nada es el consejo de llevar siempre una toalla para hacer autoestop galáctico. Siempre. Es el objeto más preciado para un frud que se jacta de serlo. Precisamente por ello, para celebrar la vida y obra de Douglas Adams, el 25 de mayo se considera internacionalmente el #DíaDeLaToalla. Alrededor del mundo durante esa semana, los jupis leen la Guía, recitan poesía vogona, hacen montajes y happenings, proyectan la serie o las películas y celebran con las historias radiales. El sitio www.towelday.org da cuenta de todos los eventos en el mundo.

Hace algunos años trabajé para la televisión estatal. Una de mis misiones era hablar, en un programa para niños, acerca de personas geniales e inspiradoras. Encontré en mi archivo un guion que escribí acerca de Douglas Adams y que quiero reproducir en Tachas como un pequeño homenaje toallil para uno de mis escritores favoritos. Acá va.

Imagínate que un buen día tu mejor amigo te dice que es extraterrestre y te invita a pasear por el espacio exterior. Y, para colmo, te dice: “pero no olvides tu toalla”. Qué locura, ¿no?

Esta historia se le ocurrió a Douglas Adams, un escritor nacido en Inglaterra en 1952. De imaginación salvaje e incomparable, Adams escribió una serie de libros llamados La guía del autoestopista galáctico. Pronto se convirtió en la saga de ciencia-ficción humorística más vendida en el Reino Unido.

Su fuerte era el humor absurdo, por eso un día se le ocurrió hacer un libro que te indicara qué debías hacer (y qué no) si algún día viajabas “de ride” al espacio. Arrancó tantas carcajadas a sus lectores que terminó escribiendo cinco libros sobre el tema, cada uno más divertido que el otro.

Su Guía, que fue publicada en 1979, fue llevada a la radio y a la televisión por la BBC y al cine ya en el año 2005. Adams dijo alguna vez que lo único que él quería era hacer reír y pensar a la gente. Lo logró.

Y justo por eso es que se le quiere en todo el mundo: no hay mejor cosa que la risa. Nos alivia, nos sana, nos hace felices. La gente que hace reír debería tener más monumentos que los que disparan cañones.

Douglas Adams murió en 2001. No tiene estatuas, pero sí le hacemos un pequeño homenaje cada 25 de mayo, portando una toalla a todos lados y leyendo sus libros. Como merece.

Sr. Adams, donde quiera que esté en el universo, es usted un prodigio.

Oye, ¿sass tú a ese jupi Esteban Cisneros? ¡Es un frud que de verdad sabe dónde está su toalla!”

C/S.

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Esteban Cisneros
(León, Guanajuato) es panza verde, músico de tres acordes, lector, escritor, dandi entre basura. Cuanto sabe lo aprendió entre surcos de vinilo y vermú y los libros de Douglas Adams. Está convencido de que la felicidad son los 37 minutos que dura el primer disco de Dexys Midnight Runners. Procura llevar una toalla a todos lados por si hay que hacer autoestop intergaláctico.