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14:41h. Lunes, 20 de Noviembre de 2017

Abstinencia [XXIV]

José Luis Justes Amador

Julio, 8

Parece que el plan del racionamiento está funcionando. No puedo evitar pensar en la segunda guerra mundial, en la posguerra inmediata. Pienso en eso mientras prendo el único cigarrillo que me tengo permitido mientras transcribo estos apuntes. Me durará, lo sé, lo que me cueste transcribir este día. Vuelvo a pensar en el racionamiento. Pienso en el cigarro, pero también en el azúcar o en los huevos o en la leche. En la diferencia entre la necesidad y la necesidad de un vicio, de algo superfluo sólo en la superficie. En cómo, aunque uno se tenga que morder la mano cuando ha decidido gastar el único cigarro previsto, no pasa nada. Pero uno no se puede morder la mano para sustituir la ración de calcio o de carbohidratos o de lo que sea. Pienso en que ellos, los que vivieron aquello. Y en la imposibilidad que tenían de saltarse su exigua dosis diaria lanzándose a la tienda de la esquina. Algo que yo no voy a hacer.

Julio, 9

Leo lo anterior y descubro que he caído en el mismo error en el que Steiner le reprochó a Sylvia Plath que incurriera en el que tal vez sea su poema más famoso, Daddy. El crítico le recriminaba a la escritora la comparación de su experiencia personal e íntima, aunque no por ello menos dolorosa, con la de los seis millones de la Shoah. Tal vez mi abstinencia, mi intento voluntario que puedo saltarme cuando quiera, no tenga nada que ver con las penurias, no deseadas ni voluntariamente subsanables, de quienes tuvieron que sobrevivir aquellos años.

Julio, 10

Van dos días en que estos apuntes se han vuelto demasiado serios. No recuerdo dónde escuché o leí que ciertos filósofos griegos, ni siquiera recuerdo si pitagóricos presocráticos o alguna de esas sectas gnósticas, proponían la abstinencia como ejercicio para pensar mejor. Quizá la abstinencia me está volviendo serio.

Julio, 11

No me había dado cuenta de que ya ha pasado más de medio año. No está mal entonces que la dosis se haya reducido a la mitad. El problema, como siempre, será -espero que no pero sé que sí- que lo difícil sea pasar de medio a cero.

Julio, 12

Hoy me levanto pensando en no dejarlo. ¿Por qué habría de hacerlo? ¿Debo hacerlo? ¿Necesito hacerlo? Lo malo de las acciones físicas es que siempre obligan a que haya una acción mental. ¿Dónde está entonces el problema: en el cuerpo o en la mente? Da lo mismo. Le doy un sorbo al café y prendo el primero del día.

Julio, 13

Voy a una fiesta donde soy el único que fuma tabaco. La única manera de librarme del pegajoso olor de las sustancias ilegales es levantar un muro de humo. En una sola noche pierdo todos los avances. Y pienso en Mallory.

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