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00:21h. Jueves, 14 de Diciembre de 2017

Gracita

Javier Morales i García

 

María Gracia Morales Carvajal, Gracita
María Gracia Morales Carvajal, Gracita

Yo no soy cineasta, ni cinemista, ni cinéfilo. Soy peliculero.
Eduardo García Maroto
 

¡Ah, la vis cómica!... Gracita la tenía. Gracita se subía a los escenarios de los teatros y decía: “Buenas noches, querido público” y ya estaba todo el mundo riendo. Así, sin más. No le hacía falta decir ningún chiste. Se había ganado al público en un solo instante. ¿Cuántos comediantes darían su vida entera por algo así?

María Gracia Morales Carvajal nació en Madrid un 11 de noviembre de 1928.

Ella quería ser bailarina, así que la familia la puso a estudiar ballet clásico y español... pero el teatro se le cruzó por el camino y dejó aquellas ideas de bailes.

Sus mejores amigos eran sus dos hermanos Ana María y Pepito, y Gracia se casó enamorada de Martín Zerolo, todos fieles acompañantes de su vida desde ese momento.

Dado el éxito que tenían sus apariciones teatrales, debutó en el cine en el año 1954, con pequeños papeles en diferentes películas y así, empezó una carrera que duraría varias décadas. Tuvo momentos de éxito, que incluso le hicieron viajar a Argentina para rodar hasta 4 películas... y tuvo también su momento de juguete roto con películas infumables de los años 70 y 80. Lo cierto es que Gracita conseguía siempre caer bien. Era de esas actrices versátiles que siempre hacía bien su trabajo de gran comediante...

Rodó junto a directores como Edgar Neville en Mi Calle (1960) y La vida por delante (1958) con Fernando Fernán-Gómez que la llamó alguna vez más; José María Forqué la llamó para un buen montón de películas como mi favorita, Maribel y la Extraña Familia (1960) en donde hacía de pilingui... ¡y ya sabemos que Gracita siempre hacía bien de pilingui!

Y la lista sigue con Pedro Lazaga, José Antonio Nieves Conde, José Luis Sáenz de Heredia, Mario Camus, Juan de Orduña, Tulio Demicheli, Antonio Román, el gran Rafael Gil, Eloy de la Iglesia, Fernando Palacios…

En esta larga carrera de Gracita Morales hubo el par de momentos claves que vale la pena resaltar. Su mejor época está claro que fueron los años 60, y en esta década destaca sobre todas la obra maestra Atraco a las 3 (1962) dirigida por el ya citado José María Forqué. Ella destacaba en ese gran reparto coral... y Manuel Aleixandre le dedicaba una frase maravillosa, que servía para ella misma: "Oye, Niña, ¡que yo tengo mi público!" Pues eso. Gracita también tenía su público. ¡Aquí estamos!

En 1964 le llega la oportunidad de su primer papel como protagonista y es en la nueva versión de La Chica del Gato de Clemente Pamplona. Un papel que en los 40 había hecho otra grande del Cine Español, Josita Hernán. Era difícil porque Gracita siempre hacía reír por encima de todo, pero esta vez consiguió una soberbia actuación, llena de patetismo, de pena y también de ganas de vivir. Algo así como una especie de ejemplo de Neorrealismo trasplantado a nuestra cinematografía. Grande Gracia.

Es difícil elegir más películas de Gracia ya que siempre la llamaban para hacer pequeños papeles... o pequeñas apariciones que le daban ese punto tan especial a las películas. Gracita demostró que era, sobre todo, una gran actriz; capaz de hacernos reír, llorar, emocionarnos...

El éxito de Sor Citroën (1967) la hizo querida en todo el país. Aquella monja luchadora, con aquel "cuatro latas" encantador que iba a 100 kilómetros por hora por Madrid... Si quieres, todo un poco cursi y de aquellos días, pero con aquella música estupenda, con aquellos ojos azules maravillosos... Aún llorábamos por cosas así, ahora nos hemos vuelto todos más duros.

Gracita también tuvo su momento pop –o Psicalíptico que diría otra grande, Rafaela Aparicio–en Long Play (1968) dirigida por Javier Setó, rodeada de hippies y de yeyé.

Compañera del Clan Ozores en muchas obras de teatro que iban por los pueblos del país, sus hijos siempre la llamaron y la ayudaron en toda su carrera. Tanto en los buenos momentos como en los bajos, cuando Gracita se había quedado sola. En La Farándula, no hay nadie que pueda hablar mal de Gracita Morales, ella siempre estaba para todos. Desde Manolo Escobar hasta Alfredo Landa, pasando por Conchita Velasco y Adolfo Marsillach.

El 3 de abril de 1995, Gracita Morales nos dejó, y se convirtió en un mito... por lo menos para mí. Si alguien habla de Cine Español, que hable de Gracita, y no solo de su vis cómica... sino también de ella, como ejemplo de gran actriz, gran comediante... y una voz sin igual.

PD: ¡¡SEÑORITOOOO!

Un artículo de LA VIEJA OLA originalmente para Le Poubelle, noviembre 2005

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Javier Morales i García
(Tenerife, España) es editor del fanzine Ecos de Sociedad, la publicación mod más longeva en Europa. Desde inicios de los 80, escribe, reseña y edita; hoy, Ecos puede leerse en ecos-de-sociedad.blogspot.com.es. Es obseso de la música y el cine.

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