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23:46h. Viernes, 17 de Agosto de 2018

LA ARQUITECTURA FRENTE AL MILENIO [II]

Avances del nuevo milenio

Rodolfo Fabián Ozuna

De Guwashi from Tokyo, Japan - Shibuya Night
De Guwashi from Tokyo, Japan - Shibuya Night

 

El factor tiempo

Nuestra vida, llena de diversos eventos, con posibilidad de identificar su evolución en ritmos altos y bajos, con períodos que agrupan diferentes momentos, comprenderla adecuadamente permite observar con claridad nuestra evolución, logros, problemas, desafíos, permitiendo tener nuestro propio referente para tomar nuestras decisiones que mejor convengan.

La línea del tiempo, siempre tendrá hitos de referencia, el cambio de siglo o milenio es uno de ellos.

El planteamiento inicial expuesto la semana pasada, representa un acercamiento sobre reflexiones y cuestionamientos planteados sobre la función de la arquitectura con la ciudad al cierre del siglo XX, por algunos actores de diversas generaciones, lo único que tenían en común era el tema y el momento para emitir posturas.

El diálogo entre diversas generaciones en principio es un reto, las diversas posturas, contextos o referencias opuestas. El tiempo otorga acumulación de conocimiento y experiencia. La juventud está llena de energía, inquietud y deseo de comerse al mundo, de participar activamente en la transformación de su realidad.

La perspectiva del tiempo no es la misma, pero el tiempo es el mismo.

El tiempo para responder a un problema, puede ser concebido de forma distinta por cada actor, según los factores que considere cada uno. Los problemas no pueden tardar en responder, se olvidan de ser resueltos, se agravan o se empiezan a ver como algo normal.

El enfoque de la forma de resolver los problemas de una ciudad, variará en el tiempo y el conocimiento de cada actor que participe en su atención, la diversidad de enfoques será una garantía presente.

El ejercicio de mi profesión inicia con el nuevo milenio, mi formación concluyó con el cierre del siglo XX, ese cambio de etapa coincidió en un contexto en el que se debatía la forma de vislumbrar los nuevos retos por venir, estaba sensibilizado y programado para ejercer y responder a las necesidades de un nuevo milenio.

Respecto a la reflexión compartida la semana pasada en este semanario, respecto a la charla sostenida hace poco más de 19 años con el Arq. Pedro Ramírez Vázquez, puedo reconocer que la forma de comprender actualmente la ciudad y sus problemas, con la finalidad de poder atender adecuadamente sus necesidades, realidades y oportunidades, tiene un pequeño inconveniente, el deseo de no querer reconocer con claridad los problemas.

Nuestra realidad urbana

Inicio un amanecer en este febrero del 2018 en León, Guanajuato, observo frente a mí un amanecer, en el que se observa en el último plano el perfil de la maravillosa Sierra de Lobos, con un espectáculo de colores en el cielo generado por la próxima aparición del sol, a pesar de ello ya se distingue la ciudad en primer plano, se observa una ciudad predominantemente horizontal expandida en el territorio, con asentamientos humanos seguramente de origen irregular que siguen ocupando áreas no aptas, ubicadas en el límite o algunas ya rebasaron el límite del Área Natural Protegida “Sierra de Lobos”, al parecer nadie protege dicha área natural protegida, la calidad del aire que se observa es inadecuada, veo columnas de humo de las ladrilleras activas que si dispersan y cubren sobre gran parte del área urbana, imagen que se puede observar a diario, también resalta un anuncio luminoso que se destaca en el paisaje, es un elemento de una “modernización” de una vialidad y del “progreso” de la ciudad.

Pero existen diversos puntos de vista, seguramente uno por cada habitante, la cantidad de características o fenómenos que podemos recabar por solamente observar puede ser tan diversa y son parte de nuestra realidad, gran conocimiento sobre la ciudad presente en cada habitante.

Ver el mismo amanecer, cada día, cada semana, cada año, se vuelve rutinario, sus componentes a pesar de que representen algún problema de la ciudad, empiezan a ser invisibles ante los ojos de la ciudadanía, la cual acostumbra a ver con normalidad el cableado aéreo, la contaminación visual, la calidad del aire inadecuada, etc. Ante tantas necesidades prioritarias de los habitantes, la calidad del espacio en donde están realizando su vida y se desarrolla pareciera que no es un tema de interés inmediato.

La realidad urbana, a pesar de estar con grandes problemas frente a nosotros, tiene la preocupante circunstancia que sea considerada como algo “normal” y esa normalidad es preocupante.

¿El desarrollo de la ciudad es equitativa para la ciudadanía? ¿El desarrollo de la ciudad responde al interés público o a intereses privados? ¿De qué manera el Ayuntamiento garantiza el interés público? ¿Está debidamente regulado y garantizado el interés público? ¿Qué oportunidad real tiene un ciudadano en participar en las decisiones del desarrollo de su ciudad? ¿Cuáles son los temas de interés público del desarrollo de la ciudad? ¿Cuáles son los problemas que se están atendiendo? ¿Quién toma las decisiones? ¿Cómo se confirma y avalúa que sean las mejores decisiones?

¿Y la promesa de desarrollo del nuevo milenio?

No querer ver o reconocer con claridad los problemas urbanos presentes, representan un factor relevante para que los problemas urbanos se minimicen, se atiendan parcialmente o de forma inadecuada, se mantengan, crezcan, transformen o compliquen.

¿Reconocer los problemas es “políticamente incorrecto”?, nadie desea asumir el costo de esas facturas, académicamente y éticamente es correcto, debería entenderse como la política correcta, de lo contrario se pone en riesgo la valuación objetiva del desarrollo de cada ciudad.

¿Qué hemos hecho lo arquitectos en nuestras ciudades? ¿Cómo están nuestras ciudades? ¿Cómo está la calidad de vida de la población que habita en los espacios que planeamos, diseñamos y/o construimos?

Cuidar el bienestar y adecuado desarrollo de nuestra ciudad, debe equipararse como el cuidado que otorgamos a nuestra salud. Debemos fortalecer la empatía por los padecimientos de las ciudades, ya que somos parte de la ciudad, debe ser la principal motivación para continuar con la mejora de nuestro propio bienestar.

Las ciudades aún tienen problemas

Al tratar de identificar los problemas de las ciudades se escuchan cuestionamientos de todo tipo, ¿Qué sucede?, ¿Qué problemas tiene?, ¿Cuántos problemas encontraron?, ¿Cuáles?, ¿Tenían pre-diagnósticos y/o tratamientos fallidos?, ¿Qué dicen los especialistas?, ¿Cuál fue la causa? ¿Qué daños genera? ¿Cómo se encuentra y siente el paciente? ¿Tiene solución?

Las ciudades con problemas urbanos severos, demandan la atención de un equipo de especialistas para su adecuada atención. Desafortunadamente no siempre se cuenta con la  posibilidad de diálogo y acuerdo entre los especialistas sobre el diagnóstico y tratamiento requerido, en algunos no cuentan con especialistas.

A continuación comparto una narración que tiene el objeto de ejemplificar algunas realidades observadas presentes en algunas ciudades mexicanas, en el momento de atender a una ciudad con problemas.

El equipo de planeación previa evaluación de un paciente conocido que acaban de recibir, señalan que ya se le había dado un tratamiento hace pocos años, en el que le había realizado un diagnóstico integral, es un paciente que cuenta con diversos diagnósticos en los últimos 30 años, han tratado de actualizar su diagnóstico cada 5 años, es un orgullo del equipo de planeación tener esa marca, quienes debaten entre ellos que hay pacientes que ni diagnósticos llegan a tener, o tienen diagnósticos de hace más de 10 años.

Reconocen además que el paciente presenta los mismos problemas que habían reconocido en la actualización reciente del plan. Probablemente el paciente no este informado con claridad, sobre las etapas y acciones que debe realizar para atender el problema que presenta. Ante todo, aclaran que ellos no son responsables de la administración y seguimiento del tratamiento, a pesar de que el paciente está igual o peor de salud, señala que tratamiento se encuentra en el plan actualizado y el error es responsabilidad de la administración del tratamiento.

El equipo responsable de la administración del tratamiento señala que la planeación del tratamiento es demasiado general, no es suficiente, ni está detallada para atender los diversos malestares, considera que se ve abrumado por la cantidad de solicitudes de atención de cada síntoma que demanda el paciente y estableció un ejército de trámites para atender cada caso, se centra únicamente en los órganos vitales, no le da tiempo ni cuenta con facultades, ni procesos para analizar los demás sistemas del organismo, pero orgullosamente informa que ya mide cuántas autorizaciones de cada medicamente se administran, y que no tardan en autorizarse en más de una hora, aunque no tiene tiempo de conocer las consecuencias de esa administración.

El equipo de cirugía ha preparado un programa de intervenciones en la ciudad, licitó y adjudicó una serie de acciones, conforme a un proceso administrativo propio, algunas no forman parte del tratamiento planeado, algunas las retomó del paciente y no fueron necesarias consultadas con los especialistas que hicieron el diagnóstico, realmente la opinión del paciente es estrictamente la necesaria ... en ocasiones innecesaria, es una práctica común que sus intervenciones se retrasen y solicita prórrogas, carece de un responsable que le evalué o autoricé la calidad de la acción o la necesidad de la intervención para el paciente.

Existe otros grupos de especialistas que se dedican únicamente a los órganos vitales, algunos otros a los demás sistemas del paciente, pero al contar con regulaciones y administración propia, es común que no se tenga comunicación entre el resto de grupo de especialistas.

Todos hacen su tarea, ellos han cumplido, no se explican por qué la ciudad aún padece de los mismos problemas o aún se agravan.

Ante tal confusión, comparto algunas propuestas para el nombramiento de padecimientos urbanos, presentes en diversas ciudades mexicanas del siglo XXI.

Clasificación de padecimientos y síntomas urbanos

A. Lesiones, heridas y desordenes de equidad socio-urbana

  • Fragmentación socio espacial de la ciudad;
  • Fracturas expuestas del tejido social;
  • Heridas causadas por la pobreza urbana y migración;
  • Amputación traumática por la exclusión social en toma decisiones;
  • Heridas causadas por racismo y discriminación de grupos vulnerables y marginados;
  • Lesiones causadas por espacios inhabitables o con carencia de servicios básicos;
  • Traumatismo y/o fracturas de una cultura urbana;
  • Lesiones sociales múltiples por falta de acceso a la salud y a la educación;
  • Desplazamiento de población por conflictos agrarios;
  • Traumatismo por aplastamiento de derechos humanos;
  • Complicaciones vitales por falta de acceso a una vivienda digna;
  • Valores sociales inadecuados y anormales a causa del incremento de desigualdades;
  • Amnesia para fomentar el aprovechamiento óptimo del suelo urbano y acceso a la vivienda, causada por el incremento de la especulación e intereses privados;
  • Trastorno a la seguridad urbana debido a la falta de inclusión, integración y cohesión social;
  • Intolerancia a ruptura de paradigmas urbanos;
  • Desórdenes a causa de la gentrificación y segregación urbana;
  • Disfunción causada por desigualdades sociales y económicas en el espacio urbano;
  • Pérdida de identidad y patrimonio;
  • Trastorno por la restricción a la gobernabilidad;
  • Demencia y fallas del sistema por ausencia de información transparente, completa y oportuna, y omisión de rendición de cuentas a la ciudadanía en materia de planeación y administración del desarrollo urbano;
  • Demencia causada por violación al derecho de ciudad para todos;

B. Enfermedades de la gobernanza urbana, enfermedades urbanas infecciosas y fallas en el sistema de administración sustentable del territorio y del desarrollo urbano

  • Fobia y problemas de articulación entre sectores;
  • Anormalidades en el sistema de participación ciudadana;
  • Déficit de atención y pre-infarto de la gobernanza urbana;
  • Trastornos emocionales e inadecuado comportamiento de autoridades ante mecanismos y consultas de participación ciudadana;
  • Alteraciones de la visión y/o ceguera en el diseño de políticas públicas locales.
  • Sordera parcial o total de autoridades ante posturas y argumentos fundamentados.
  • Malas prácticas locales y enfermedades infecciosas de transmisión sexenal o trianual;
  • Presencia de cólera en el servicio público a causa de diagnósticos de la realidad urbana;
  • Infección por mordeduras de coyotes en la tramitología urbana;
  • Niveles bajos de transparencia y rendición de cuentas;
  • Complicaciones de administración pública del desarrollo urbano por conflictos de interés;
  • Alzheimer provocado por los impactos urbanos, ambientales y de movilidad a consecuencias de la autorización del crecimiento urbano desmedido de las últimas décadas.
  • Cirugías urbanas innecesarias o mal hechas;
  • Sobredosis de corrupción;
  • Desnutrición y falta de evaluación de la administración;
  • Alucinaciones, pérdida de memoria e incremento de preocupación por dar buenos resultados y datos alegres, a costa de una realidad necesitada,
  • Carencia de políticas públicas con valor social.
  • Recursos públicos programados con desvinculación a las necesidades del ordenamiento sustentable del territorio, al desarrollo urbano ordenado o a la administración de las mismas.

C. Desórdenes territoriales vitales, enfermedades del sistema urbano ordenado y sustentable, neoplasmas urbanos,  enfermedades congénitas, malformaciones, alteraciones urbanas y lesiones del espacio urbano

  • Alta presión por crecimiento en zonas no aptas para el desarrollo urbano o con vocación distinta al urbano.
  • Trastorno y desorden del desarrollo urbano;
  • Disfunción del ordenamiento territorial;
  • Presión territorial del interés privado sobre el interés público, a causa de objetivos económicos, que prevalecen sobre los sociales[1].
  • Insuficiencia y mal funcionamiento del suelo urbano;
  • limitado acceso de la población a la vivienda, por costos elevados;
  • Anemia severa de áreas verdes y anorexia de calidad del espacio urbano;
  • Desprendimiento y dispersión de equipamiento, vivienda y elementos vitales;
  • Subutilización del suelo urbano.
  • Crecimiento desigual de la ciudad.
  • Desórdenes por incompatibilidad de usos de suelo;
  • Fiebre reumática por acciones urbanas generadoras de GEI (Gastos de Efecto Invernadero);
  • Trastorno del metabolismo urbano por falta de incentivos y modernización de la gestión urbanística;
  • Pérdida de prosperidad urbana;
  • Inflamación del área urbana y tumores metropolitanos descontrolados;
  • Presencia de tumores inmobiliarios malignos en zonas vitales;
  • Malformaciones y dismorfia de la urbanización informal;
  • Anormalidades de desarrollos habitacionales en emplazamientos no adecuados;
  • Malformaciones en espacios públicos por ausencia de diseño colaborativo de la ciudadanía;
  • Deterioro barrial;
  • Traumatismo, fracturas y fisuras de la estructura urbana;
  • Lesiones (hundimientos, incendios, inundaciones, contaminación;
  • Paraplejia…..
  • Pérdida de la arquitectura vernácula.
  • Incertidumbre por reglamentación y legislación local no actualizada o no alineada
  • La tipología arquitectónica empobrecida por el negocio inmobiliario.

D. Enfermedades del sistema económico urbano

  • Bajo nivel de desarrollo económico local.
  • Pérdida de competitividad urbana;

E. Heridas y enfermedades del sistema respiratorio

  • Infección de las vías respiratorias por la mala calidad del aire;
  • Heridas al paisaje.
  • Déficit de superficie de áreas verdes.
  • Pérdida del sistema de movilidad alternativo.

F. Enfermedades del sistema de movilidad urbana

  • Sobrepeso de la infraestructura vial;
  • Obstrucción de arterias e incremento de automóviles en el sistema circulatorio;
  • Insuficiencia de transporte público;
  • Trastornos por falta de infraestructura para la movilidad urbana sostenible;
  • Accidentes causados por medios de transporte motorizado;
  • Accidentes causados por medios de transporte no motorizado: peatones y ciclistas;
  • Regularización de la tenencia de la tierra con ausencia de proyecto de diseño urbano, que garantice la futura calidad  espacial de la población.
  • Falta de oferta de tierra bien localizada y accesible a la población
  • Venta o intercambio de áreas de donación.

Seguramente me faltarán padecimientos presentes o precisar algunos identificados en esta clasificación apta para principiantes, debido a que el presente artículo es de opinión y no académico, vale la pena dejar registrada la aclaración sobre el adecuado proceso y rigurosidad para formular diagnósticos urbanos responsables y la relevancia de los mismos.

La presente reflexión permite sensibilizarnos, en tantas ocasiones que nos venden políticas o acciones de políticas que son simplemente un jarabe para la tos, recetado para atender un paciente con cuadro complejo o maquillar una herida con el más costoso maquillaje tampoco curará la herida.

¿Qué sucedió para generar tanto deterioro en nuestras ciudades? ¿Cuáles fueron las causas? ¿Qué actos debemos cambiar con urgencia?

Reconocer lo que ha fallado, es importante para atenderlo con certeza y garantizar que no se vuelva a repetir, mantener el daño o incrementar el problema.

Reconocer con sinceridad un problema es el primer paso, el más importante.

Conocer adecuadamente las causas obliga a atenderlas responsablemente, en caso de ver que no se observan los resultados esperados.

Tenemos esta ciudad y nosotros la hemos creado, impactado o permitido que llegara a ese estado de gravedad, por acción o por omisión.

Una ciudad tendrá la capacidad de realizar los cambios que requiere, cuando tenga la capacidad y madurez de reconocer conjuntamente problemas, necesidades y oportunidades, o el resultado que obtendrá será el mismo de siempre, inequitativo, insuficiente o no responderá al interés público.

La ciudad es un sistema complejo e interconectado que requiere un orden para su adecuado funcionamiento, orden que deberá alcanzarse a lo largo del tiempo y por diversas generaciones, cada una aportará el conocimiento, sensibilidad y capacidades disponibles, bienvenida la sinergia entre las diversas generaciones para fusionar inquietudes, conocimiento y experiencia.

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[1] Hacia una planeación urbana crítica. Dr. Alfonso X. Iracheta Cenecorta. Universidad Autónoma Metropolitana, Editorial Gernika.