Buscar
06:45h. Jueves, 20 de Septiembre de 2018

Fanfiction: ¿literatura?

Amalia Jiménez Velázquez

El Señor de las Moscas, Golding
El Señor de las Moscas, Golding

En los últimos años, el debate sobre si la fanfiction es literatura real o no, se ha vuelto más mainstream. No sólo se publicaron novelas best-sellers que empezaron como fanfiction; también cuenta el éxito de 50 Sombras de Grey, que empezó siendo un texto con referencia a Twilight y terminó siendo adaptada a una serie de películas y ganando más de quinientos setenta millones de dólares en taquilla. Y no ha sido el único éxito que ha tenido una fanfiction-convertida-en-novela-publicada, pero sí, tal vez, el más notorio.

Pero antes de continuar, ¿qué es la fanfiction? Como el nombre lo indica, es ficción escrita por fans, es ficción sobre ficción. Los recuentos y las parodias podrían ser la base de la fanfiction, les guste o no. Tomando esto en cuenta, hay una gran cantidad de obras literarias aclamadas que empezaron o son fanfiction, aunque ni la idea ni el término existían como tales; fueron obras que se basaron en una anterior (e incluso habitaron el mismo universo ficticio) pero terminaron por desarrollar su independencia narrativa y contextual. Penelopiad, de Margaret Atwood, es un recuento de La Odisea, pero narrada por la esposa de Ulises; El Señor de las Moscas, de William Golding, es su respuesta a un libro juvenil popular llamado La isla coral (de Robert Michael Ballantyne), en el que se cuenta la historia de unos estudiantes británicos que se encuentran varados en una isla remota y, como son británicos, se la están pasando bien y son buenos en todo. En El Señor de las Moscas, Golding propuso una realidad alterna en la que los estudiantes deben construir una sociedad, haciendo un comentario sobre la oscuridad que existe en la humanidad, y ahora es considerado un clásico.

Conociendo esto, volvamos al debate. ¿La fanfiction es literatura?

La literatura puede considerarse, de manera amplia, como el empleo estético de la palabra escrita. Bajo esta definición, la fanfiction *es* literatura, no hay manera de evitarlo. Pero entonces, ¿por qué insisten sus detractores en que no lo es? ¿Dónde están las fronteras de lo literario?

La razón más recurrente para intentar invalidar la fanfiction es que no es original. Y es cierto, utiliza personajes (y en algunos casos, situaciones) ya creadas, y se los apropia. Pero así es como muchas personas empiezan a escribir, tomando conceptos ya establecidos y narrándolos a su manera. Por eso, muchos escritores (o aspirantes a) contemporáneos escriben fanfiction como práctica, pues ayuda a desarrollar un estilo propio de escritura, ayuda a desafiar el entendimiento de los personajes, a profundizar, a aprender cómo escribir un personaje tridimensional o una trama con sus bifurcaciones, posibilidades y soluciones. Y si seguimos aceptando el estereotipo (que, como la mayoría de los estereotipos, tiene algo de cierto) de que las únicas personas que escriben y leen fanfic son niñas de 13 años, ¡agradezcámosle al fenómeno! ¡Las ayuda a crecer su interés por la escritura y la lectura! En todo caso, es una gran herramienta en todas sus posibilidades, basta con verlo desde ese punto de vista.

Como lectora, escritora y curiosa (tan sólo para este texto llevo días y días de investigación), creo poder decir que el mayor problema que las personas tienen con la fanfiction es qué tan borrosas están las líneas entre ella y las novelas para Adultos Jóvenes (Young Adult novels en inglés), ese “nuevo” género para acomodar libros en los estantes de las tiendas –y que, con toda seguridad, han engrosado las ventas para las editoriales que están en constante búsqueda del siguiente pequeño gran fenómeno literario (¿o “literario”?)-. Cada vez más fanfictions se están convirtiendo en libros para Adultos Jóvenes porque hay un mercado para ello; lo mismo ha pasado con libros originales publicados en Wattpad, esa plataforma post-millenial para jóvenes plumas (¿o teclados, en este caso?), creada para compartir sus historias con otras personas en la era post-blogs; aquí ya no se trata de lanzar un sitio con texto al mundo de la red, sino de publicarlo en un “espacio” con un público específico. Por algo las editoriales están al pendiente, pues en parte estas plataformas les están haciendo el trabajo.

Es fácil caer en la creencia de que los escritores de fanfiction están “robando” el trabajo duro de otra persona y tratando de obtener ganancia, pero hay que recordar que sólo en casos extraordinarios es cuando son pagados por su obra; los escritores de fanfiction, en este espíritu online muy del siglo XXI, lo hacen por la comunidad, o por gusto, no por el dinero. Y cuando sucede que los jóvenes escritores son contactados por editores, hay qué recordar que es genial que consigan esta oportunidad de seguir mejorando en algo que les gusta, ¡y tengan la oportunidad de publicar su trabajo!

Pero volviendo a las líneas borrosas, como la fanfiction está tan cerca del “género” de Adultos Jóvenes, ¿qué tienen las personas contra esas novelas?

Tras bajar por el agujero del conejo, y sin hacer esto completamente sobre las novelas de Adultos Jóvenes, creo que es porque es para adolescentes, por adolescentes, y esto no sienta bien con algunas personas que creen tener jurisdicción sobre el gusto de los demás. Pero hace falta muy poco para que cualquier persona pueda escribir y disfrutar estas novelas, así como del fanfiction: sacudirse un prejuicio o dos y abordarlo cómo es: aquí no hay pretensiones de ser la próxima Virginia Woolf o el Salinger del nuevo milenio. Aquí hay más gusto y pasión por las letras que en muchas instancias oficiales. El prejuicio que las personas tienen sobre ambos géneros, de que son escritos solamente por mujeres o niñas adolescentes heterosexuales, es lo que los detiene al momento de empezar la conversación. Y esto revela un problema mayor: ¿por qué le tememos a las chicas adolescentes? ¿Qué hay de malo en ser joven y crear o intentar hacerlo?

Finalmente, para terminar en una nota positiva, hablemos de otra razón por la cual la fanfiction merece un asiento en la mesa: representación. Como mencioné previamente, se cree que la fanfiction es escrita por chicas heterosexuales de 13 años, algo que no podría estar más lejos de la verdad. En sitios como ao3 (Archive Of Our Own, un software de código abierto sin fines de lucro para escritores y lectores de fanfics), un censo determinó que la edad promedio del usuario es de alrededor de 25; 38% de los encuestados se identificaron como heterosexuales, y más personas se identifican como genderqueer (conjunto de identidades transgénero que agrupa a todas aquellas personas que no se sienten identificadas con lo masculino o lo femenino) que como hombres.

Ya lo dijo Jane Hu en su artículo para medium.com, The Revolutionary Power of Fanfiction For Queer Youth: “La fanfiction, y la comunidad que la rodea, suelen ser un lugar seguro para que los escritores jóvenes y queer comiencen a navegar por su identidad”. Una vez, más la literatura (¿o “literatura”?) es un refugio y un arma segura para los outsiders. Este argumento podría ser el bueno.

¿Por qué? Representación. ¿Qué representación falta en los medios convencionales? Los grupos distintos a la norma de una sociedad, minoritarios; uno de los ejemplos claros es la comunidad LGBTQA+, pero también están la de las personas de color, la de personas con discapacidades, grupos que no profesan la religión “oficial” de un lugar, y la lista sigue. ¿A dónde se puede ir a encontrar esta representación? A archiveofourown.org y a fanfiction.net. Incluso en tumblr.com

Como dice Rae Binstock en un texto para slate.com: “Al escribir fanfiction, hacemos más que reescribir nuestras historias favoritas. Tomamos esas historias y las hacemos lo suficientemente fuertes como para manejar a personas como nosotros”. La literatura está viva.

 

***
Amalia Jiménez Velázquez
(León, Guanajuato, 2004) es estudiante, aspirante a escritora y fanática de la literatura, las fanfictions y las series de televisión.

[Ir a la portada de Tachas 275]