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CUENTO

Elotes “El congal”

Missael Delgado

Elotes El congal - Missael Delgado
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Elotes “El congal”

El niño nunca conoció a su padre, quien abandonó a su mamá una vez embarazada. A sus faldas, la criatura jugaba tarde y noche, hasta que la venta terminaba y volvían a casa de su abuela. Por las mañanas lo llevaban al jardín de niños, luego a la primaria, después a la secundaria, que por problemas de conducta no terminó.

A la par que crecía y avanzaba en sus primeros estudios, el pequeño fue también aprendiendo a preparar los alimentos que su mamá vendía. De comienzo sólo era limpiar los cuchillos y recoger la basura. Luego aprendió de a poco cómo hervir los elotes, pelarlos o desgranarlos. Empezó a tomarle pasión a preparar comida junto a quien era todo para él.

Sin embargo, vinieron los problemas. La venta era poca donde se ubicaban y era complicado encontrar un nuevo lugar. Buscando soluciones, la madre empezó a dejar a cargo a su hijo en el pequeño puesto. Cada día, con más frecuencia, llegaban hombres distintos en sus autos. Estacionaban en la parte más oscura de la avenida, a unos cuántos metros del negocio. La mujer abordaba por algunos minutos y después volvía a donde su hijo le esperaba, confundido.

En la escuela sus compañeros empezaron a hacerle burla, el rumor se expandió rápidamente. Su madre, una puta de esquina, una elotera de burdel, elotes “el congal”, y más insultos le caían uno tras otro. Fue así que decidió salirse de la escuela. Desesperado y enojado, tomó el dinero que encontró en la bolsa de su mamá y huyó de ahí.

Se fue tan lejos como pudo. Una avenida menos concurrida, casi desierta. Más oscura, más que cualquier otra. Un nuevo puesto de elotes y, a cargo, el muchacho. El pequeño negocio, y detrás un departamento humilde, con unas cuantas mujeres, esperando nuevo cliente que tenga antojo de todo, menos de un elote.




***
Missael Delgado. Fanático del fútbol y las letras. ("No soy escritor ni lo podré ser, pero no seré ninguna otra cosa, jamás". Gustavo Sainz, Muchacho en llamas). Colaborador en Pravia Magazine. Formó parte del proyecto "Escritores Invisibles" de la Revista Delirantes, de la cual se publicó una antología con los cuentos de los participantes.

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