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Marvel Studios, el guantelete cinematográfico para Disney

Víctor Hugo Mondelo

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Marvel Studios, el guantelete cinematográfico para Disney
Marvel Studios, el guantelete cinematográfico para Disney

Se ha cumplido el maleficio o la pesadilla para muchos cineastas exquisitos; el fenómeno mundial de los superhéroes en el cine —el genocidio cultural que nos advirtió el multilaureado director mexicano, Alejandro González Iñarritu en su peli, Birdman- la conquista de las taquillas internacionales por Marvel, sus bombas de billones de dólares con su saga de Los Vengadores. La película de Avengers. Endgame se quedó rozando los 2.8 billones de dólares, convirtiéndose en la más taquillera de la historia, superando a Avatar, la joya en taquilla de James Cameron. Aparte Spiderman. Far From Home, de la mano del gran villano Mysterio, se ha convertido en la película del Hombre Araña con más taquilla de todos los tiempos, rebasando fácilmente el billón de dólares, cumpliendo las ambiciones bipolares de Sony.

El universo cinematográfico de Marvel o UCM según sus siglas (MCU en inglés), se ha convertido en el diamante más preciado de la hidra multicéfala depredadora en la que se ha convertido Disney dentro del negocio del entretenimiento. Nadie apostaba un penique hace once años por la entonces casi olvidada franquicia de cómics, la creación multicolor de Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko, Martin Goodman, Joe Simon entre otros.

Para los años noventa, después de décadas con gran éxito en tiraje, las historietas de Marvel  perdían punch y una enorme crisis provocó que los derechos de personajes tan entrañables como Spiderman, Los Cuatro Fantásticos, Hulk y los X Men, fuesen vendidos como una baratija a compañías como Fox, Sony y Universal Studios.

Un productor freak, amante de Marvel

A inicios del nuevo milenio, el entonces novel  productor Kevin Feige, con los Estudios Fox, llevó a cabo la filmación de la franquicia de los mutantes liderados por el Profesor X, Charles Francis Xavier, en una trilogía de combates contra los secuaces del villano mutante por excelencia, Magneto. Películas con un éxito aceptable, aunque no dejaban del todo satisfechos a los asiduos lectores de las historietas, el tan aclamado Fandom; menos con aquellas improvisadas historias mamonas sobre el origen de Wolverine. Un nuevo intento por renacer la franquicia con una nueva generación de actores en la saga de los mutantes, no ha terminado por cuajar del todo, fuera quizá del irreverente Deadpool.

Por su parte, Sony, que ha sacado bastante jugo al amigable vecino, al incorruptible Hombre Araña, llevó a cabo la exitosa trilogía dirigida por Sam Raimi –Con Kevin Feige como productor ejecutivo, aunque cabe señalar que la tercera parte dejó encabronados a más de uno de los amantes del arácnido, sobre todo por la pésima versión de Venom. El aclamado villano simbionte quedó en el guion puesto con calzador, y fue irrelevante para una olvidable tercera entrega. Sony intentó revivir a Spidey con The Amazing Spiderman, donde Tobey Macguire entregaba la estafeta al multifacético actor Andrew Garfield.  Aunque  la primera parte prometía algo interesante, la segunda película, con la risible adaptación del villano Elektro (recordando a los villanos del jodido Batman de Joel Schumacher) fue un fracaso rotundo, mostrando nuevamente que adaptar un filme de superhéroes es una tarea de gran complejidad y riesgo.

Kevin Feige, pasando el primer lustro del siglo XXI, quería quitarse del camino o de su curriculum como productor de filmes freakies, los bodrios que resultaron ser: Daredevil, Blade: Trinity, Elektra, Punisher,  Hulk o Los Cuatro Fantásticos. Desempolvó entonces a los personajes más míticos de Marvel, un diamante en bruto, olvidados por la editorial y menospreciados por la industria cinematográfica: The Avengers.

Una apuesta por demás arriesgada, pero con toda la carne al asador, Marvel Studios lleva a cabo la filmación con su primer vengador, su as bajo la manga: el Hombre de Hierro. En los comics de los sesenta el hijo de Howard Stark, la versión análoga al Batman de DC, más despreocupado, con vicios y mucho menos arraigo y éxito que el oscuro murciélago. Surge entonces el personaje más entrañable y carismático del MCU, Tony Stark: un genio, multimillonario, playboy y filántropo. Aparte de Kevin Feige, el crédito del inesperado éxito de Iron Man hay que atribuírselo al entonces renacido actor, Robert Downey Jr, quien le imprimió el ingrediente principal a su carácter —y a la saga posteriormente–, con un sarcástico, fresco y fino sentido del humor.

Las gemas se pulen con el tiempo y por fases

No todo fue fácil al inicio del camino para Marvel Studios ni para Kevin Feige, pues el mismo año en que se estrenó Iron Man (2008), también se estrenó un decoroso Incredible Hulk protagonizado por el problemático y engreído actor Edward Norton, quien se retiró de mala manera. El renacer lo trajo Iron Man 2, y dos años después otro éxito de taquilla, aunque muy por debajo de la primera parte, aunque con una escena postcréditos que hizo saltar a los espectadores con el Mjolnir asgardiano clavado cual Excalibur en la piedra. En el 2011, llegaron las ñoñas primeras partes de Thor y el entrañable primer vengador Capitán América, películas de origen de los otros colosos de Marvel, hay que decir que lo mejor que podemos obtener de esos dos filmes son sus actores protagonistas; Chris Hemsworth como el hijo de Odin y dios del Rayo, Tom Hiddleston como Loki el dios del engaño y Chris Evans, el siempre noble Capitán Steve Rogers.

En el 2012 llegó el gran suceso histórico, algo nunca visto en el cine de superhéroes: el estreno de Avengers, dirigida magistralmente por Joss Whedon, aunado a la fusión de Marvel Studios con Disney, termina por cimentar el futuro del universo expandido de los personajes de Stan Lee, quien no pierde la oportunidad de hacer un cameo en cada estreno marvelita. La película resulta épica y un enorme éxito en el boxoffice, terminando así con la primera fase del universo Marvel.

Así comienza la segunda fase con la fiebre a tope del fandom de Marvel en cada versión de la COMIC CON. En el 2013 llegaron la fallida tercera entrega de Iron Man y la extraña Thor A Dark World, asediadas por la crítica pero con recaudaciones record. Del 2014 al 2016 se estrenaban dos películas por año, donde sobresalieron los Guardianes de la Galaxia, Dr Strange, Ant Man, pero con Winter Soldier y Civil War los hermanos Russo se convirtieron en los directores favoritos de Kevin Feige, pues lograron completar una trilogía del Capitán América simplemente legendaria.

Para el 2017, 2018 y 2019, Marvel Studios —en su tercera fase –se aventó la maratónica labor de estrenar un total de tres películas por año, con cifras de recaudación estratosféricas. La saga de las gemas del infinito ha sido el mayor tesoro desenterrado por el imperio de Mickey Mouse, cosa que no ha logrado con Star Wars, franquicia erosionada por malas y precipitadas decisiones. Ni con las nuevas versiones live action de sus clásicos animados ha logrado Disney el nivel de triunfo marvelita.

Black Panther, el superhéroe de la ficticia nación africana, Wakanda, resultó una joya que incluso la Academia reconoció con tres premios Oscar. Captain Marvel, y su mensaje de empoderamiento femenino rebasó el “billón” de dólares. Spider Man debe su reencuentro a la fama gracias a su mentor Tony Stark, y a las históricas negociaciones entre Sony y Marvel Studios: el Spiderverse ya es una realidad.

Con Avengers Infinity War y EndGame, y con Spiderman Far From Home se cierra el ciclo en la tercera fase en la extensa Saga del Infinito. Tras once años, Tony Stark da su último chasquido con las seis gemas; un triste adiós al entregado Robert Downey Jr y a los cameos del R.I.P. Stan Lee. Tras 23 películas y más de veinte mil millones de dólares en entradas al cine (sin contar el merchandise), el imperio del Universo de Marvel llegará ahora al Multiverso. Kevin Feige cuenta ahora con toda la tropa de personajes marvelitas de regreso a casa —debido a la compra de Fox Studios-, por lo cual tiene un panorama asaz extenso para seguir alimentando al mundo cinéfago con héroes, mutantes, alienígenas, dioses y villanos de sobra. Para finalizar —como freaky me pregunto-: ¿podremos tener unos cuatro fantásticos de altura?  ¿Rey Namor derrotará al Aquaman de DC, o el Dr. Doom suplirá con mayor maldad al titán loco de Thanos?

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