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Jodorowsky y la psicomagia

Karla Gasca

KG
Los ojos del gato/ ilustrado por Moebius
Jodorowsky y la psicomagia

Hablar sobre psicomagia no es sencillo. El término inventado por Alejandro Jodorowsky engloba psicología, intuición, misticismo, filosofía oriental,  autoconocimiento y el arte con una finalidad curativa.

Escalar por el árbol genealógico y escarbar en los orígenes también es otro de los elementos de la psicomagia. Todo aquel que esté dispuesto a sanarse tendrá que descender a los infiernos y enfrentar sus demonios, algunos de ellos desconocidos.

Alejandro Jodorowsky es un personaje polémico y ha sido muy criticado por su labor artística y por concebir el híbrido de la psicomagia: producto monstruoso para algunos, solución sensata para otros. Lo cierto es que Jodorowsky puso en las manos de miles de personas un método de auto-curación que busca sanar el cuerpo y el espíritu. Su creador ha reconocido que este método no se sitúa de ninguna forma en el plano de lo científico, pero regresa a los orígenes de la sanación, a la imagen del chamán que, frente al fuego, invoca a los espíritus para curar al enfermo.

El artista chileno fundamenta su metodología en la premisa de que el inconsciente toma los actos simbólicos como si fuesen hechos reales, de manera que un acto mágico-simbólico-sagrado podría modificar el comportamiento del inconsciente y, por tanto, si estuviese bien aplicado, curar ciertos traumas psicológicos.

Como ejemplo, tenemos una interesante charla (que podemos encontrar en YouTube) entre Jodorowsky y el escritor español Fernando Sánchez Dragó, donde este último propone al chileno hacer una lectura de dos mujeres completamente desconocidas para él, en un estudio de televisión. Una de ellas (quien nunca muestra el rostro en pantalla), le parece una mujer inteligente estacionada en alguna etapa de la infancia, por lo que mantiene siempre un gesto infantil. Señala que esta mujer tuvo algún trauma en su infancia, lo que no le ha permitido superar esta etapa y seguir adelante con su vida. En efecto, resulta que la mujer fue abusada sexualmente por una de sus maestras cuando era una niña pequeña. Entonces Jodorowsky propone un acto de psicomagia que busca sanar está herida del pasado y que consiste en dos pasos: regalar a la persona un abrazo sin connotación sexual alguna, que la haga sentirse segura y comprendida, y el segundo acto consiste en romper un apuntador, una especie de vara de madera con punta de hule, con la que esta mujer fue transgredida.

“Rompe el apuntador, guarda los pedazos y luego entiérralos. Encima de estos restos planta un hermoso árbol y esa terrible experiencia dará frutos”,expresa Jodorowsky en el video.

Estos actos de psicomagia aparecen todo el tiempo en sus películas como reflejos del inconsciente de Jodorowsky. Esta parte inadvertida y espiritual de él, así como sus traumas de la infancia y adolescencia, los cura a través del arte, dejando frutos que todos podemos disfrutar, como las joyas gráficas creadas por Jean Giraud, mejor conocido como Moebius, donde Jodorowsky colaboró en los guiones.

También es conocido por sus famosas sesiones de lectura del Tarot en el café Téméraire de París, donde acude desde hace 20 años para leer la baraja sin costo. Se dice que las personas interesadas entran al café y depositan un papel con su nombre en una especie de tómbola para que sea la suerte y no Jodorowsky, la que determine quién será el elegido de esa noche. Este ejercicio demuestra que Jodorowsky es un gran observador y tiene las antenas puestas siempre en la interpretación sin pedir permiso a la razón, dando rienda suelta a la intuición. También ha demostrado tener un gran sentido del humor y un enorme ego.

Lo que no se puede negar es que Jodorowsky cuenta con un gran número de seguidores y admiradores, ya sea por el método de la psicomagia (que explica mucho más a fondo en sus libros), su capacidad de leer el Tarot; por su obra cinematográfica o por los cientos de cómics en los que ha participado, o incluso sus disparatadas publicaciones en redes sociales. Lo que también es cierto es que ni las utopías ni las panaceas existen, por lo que es valido desconfiar de aquellos que las promueven.

 




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Karla Evelia Gasca Macías (León, 1988). Licenciada en Cultura y Arte por la UG. Ha tomado cursos de escritura creativa con Guillermo Samperio y Alberto Laiseca, este último en el Centro Cultural Rector Ricardo Rojas de la Universidad de Buenos Aires. Ha publicado en varios medios digitales e impresos, forma parte de las antologías Para leerlos todos (2009) y Poquito porque es bendito (2012).

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