Es lo Cotidiano

Patria: de los días sangrientos al domingo reparador

Fernando Cuevas de la Garza

Patria (España, 2020, HBO GO)
Patria (España, 2020, HBO GO)
Patria: de los días sangrientos al domingo reparador

 

Noción multidimensional, compleja, dinámica. Punto de origen y destino, partida y retorno permanente. Espacio de convivencia y construcción de identidad, de enconos profundos y divisiones ancestrales. Organización política en la que se supone todos caben con igualdad de oportunidades y sujetos de derechos y obligaciones, al mismo tiempo terreno para la opresión, el abuso admitido y la restricción de libertades en varios campos: leyes que en esencia buscan brindar igualdad pero que pueden pervertirse para asegurar justo lo contrario y conservar el poder sobre los demás. Confluencia de ideas que pueden fecundar formas elevadas de civilidad o enfrentamientos intestinos que contagian incluso a los seres queridos, próximos.

Creada por Aitor Gabilondo y conformada por ocho capítulos dirigidos por Félix Viscarret y Óscar Pedraza, la miniserie Patria (España, 2020, HBO GO) adapta con precisión quirúrgica y bienvenidas cuotas de riesgo argumental la abarcadora novela de Fernando Aramburu publicada en el 2016, una de las mejores que se han escrito en los años recientes y que en efecto disecciona las consecuencias del conflicto en el País Vasco experimentadas por la gente común, de pronto envuelta por una cruenta disputa entre un grupo terrorista que mata inocentes y un gobierno que recurre a la tortura y demás métodos extrajudiciales que atentan contra los más derechos humanos.

La historia abarca tres décadas desde finales de los ochenta del siglo XX y se centra en cómo se rompe la relación de dos familias del pueblo Guipúzcoa del País Vasco, a partir de la presencia de ETA (grupo que inició con sus atentados en 1968 y terminó en el 2010) y el involucramiento en el grupo terrorista de uno de los hijos, entrando con genuinas intenciones libertarias pero eligiendo la ruta equivocada de la violencia dirigida a civiles como elemento de presión, al final volviéndose carne da cañón bajo el control de unos dirigentes que aprovechan el empuje, lealtad y candidez de los jóvenes para mandarlos a la guerra con fusil inadecuado.

Bittori y Miren son grandes amigas; sus esposos, el empresario Txato (José Ramón Soroiz), extorsionado por ETA (derecho de piso como decimos por acá) y Joxian (Mikel Lascurain), empleado en una fábrica, también se llevan muy bien y comparten el gusto por los paseos en bicicleta. Los primeros tienen dos hijos, un médico cargando siempre con una sensación de melancolía y culpa (Íñigo Aranbarri) y una abogada de vida complicada, refugiándose en relaciones afectivas tendientes al fracaso (Susana Abaiuta); el otro matrimonio tiene tres: el mayor reclutado por los terroristas (Jon Olivares), su hermana que termina lejos de sus hijos en una silla de ruedas con ictus (Loreto Mauleón) y el sensible hermano menor gay (Eneko Sagardoi).

El asesinato como epicentro, revisado desde perspectivas opuestas, articula los diversos sucesos que van y regresan en el tiempo, procurando plantear la forma en la que los distintos personajes viven las situaciones y actúan en consecuencia. Contribuyen a esta mirada múltiple las actuaciones de Elena Irureta, resuelta a conseguir clarificar el asesinato de su marido y superar la tristeza abrumadora, y Ane Gabarain, también devastada y cuya amargura solo San Ignacio tolera: habitualmente conocidas por sus trabajos en la comedia, aquí le imprimen fuerza a sus respectivos papeles para hacerlos creíbles y, a su modo, cercanos.

A esta multiplicidad de puntos de vista contribuye una pertinente amplitud de posiciones de la cámara, así como la construcción de encuadres que inciden en el tono doloroso y emocional de la serie, sostenida por un score en tonalidades grisáceas, a tono con un ambiente ensombrecido por la violencia: una lluvia que cae, impertinente, sobre el dolor vivo y encima de las tumbas de quienes han sido víctimas de la insensatez. Solo un paraguas rojo, encendido, quizá podrá detener la tormenta para que circule el perdón, la anhelada paz de las conciencias y el regreso de la palabra a pesar de la enfermedad silenciadora.




[Ir a la portada de Tachas 390]

Comentarios