Jaime Panqueva
13:03
20/06/20

Los ganadores

"...el trauma sufrido por el confinamiento nos hace escuchar que el mundo será otro tras el coronavirus..."
Los ganadores

Todo pasa, hasta las pandemias. El covid va de salida y está muy cerca de ser domado por los tratamientos o vacunas, de las que varias se encuentran en etapas finales de experimentación. A pesar de la baja letalidad de la enfermedad, el trauma sufrido por el confinamiento nos hace escuchar que el mundo será otro tras el coronavirus y que la humanidad saldrá fortalecida tras este impase. Es muy pronto para saberlo, pero los cambios en los hábitos de una parte de la población inclinan a reflexionar sobre los grandes ganadores de estos meses. Aquí mi esbozo de algunos de ellos:

Sin lugar a dudas, la colaboración internacional para la investigación científica debe anotarse como uno de los grandes ganadores. Descifrar el genoma del coronavirus en tiempo récord es uno de sus grandes logros, sólo posible mediante el trabajo en simultáneo de equipos ubicados en diversas partes del mundo. La fortaleza y capacidad de asociación de esta comunidad científica debería avergonzar la escasa solidaridad y mezquina actitud de muchos de los líderes políticos mundiales, cuya visión no abarca más allá de sus fronteras y electorado. 

Durante el colapso de las bolsas de valores como respuesta al pánico por los contagios, recordemos que los principales índices bursátiles perdieron cerca de un 30% en cuestión de días, y grandes conglomerados que fabrican medicamentos o vacunas tuvieron alzas en sus acciones. Entre ellas, Gilead Science (GILD), desarrollador del remdesivir, antiviral empleado contra el ébola que ha mostrado eficacia en el tratamiento del covid. Otra interesante es Vaxart Inc. VXRT, una compañía que se ha especializado en fabricar vacunas ingeribles por medio de tabletas, en vez de inyectables. Su precio saltó de 0.36 USD principios de año a 2.60 USD por acción.

Lo deseable es que tras la pandemia no sólo ganen los investigadores comerciales y privados, sino también aumente la inversión del Estado en servicios médicos, grave talón de Aquiles que orilló a decretar cuarentenas absurdas por el miedo a copar la cada vez más asfixiada infraestructura de los hospitales públicos.

El consumo en casa. Si hay dinero puedo consumir lo que sea y donde sea, éste ha sido el eslogan de esta epidemia, y todos los portales o aplicaciones que brindan productos o servicios a domicilio han hecho su agosto. Amazon, Netflix, Ubereats y un largo etcétera de facilitadores de consumo  o pagos desde casa. Mientras en el Reino Unido, por ejemplo, el uso de los cajeros automáticos ha tenido una caída del 50% durante el confinamiento, AMZN y NFLX han visto aumentar sus cotizaciones en esa misma proporción respecto al principio de año. Este tipo de aplicaciones de tecnología nos lleva a otro gran ganador, los dueños de la nube de datos.

La cuarentena nos ha mantenido empantallados, como diría Jorge Volpi; la vida real se ha volcado a las redes, que alimentan en buena medida el miedo al contacto humano. Por absurdo que parezca, empezamos a acostumbrarnos a vernos a través de una pantalla y prestamos más atención al humo mediático digital que a la realidad de la calle o el vecindario. Sólo así puede explicarse que sigamos encerrados después de tres meses por una epidemia que ha estado muy lejos de la letalidad con que se le ha descrito. Nuestros datos, mientras tanto, siguen alimentando las bases de Google, Microsoft, Apple, y una no muy larga lista de empresas de Big Data, cuyas acciones se encuentra ya en nuevos récords históricos. Mientras las jornadas de trabajo se han alargado para quienes lo hacen ahora de forma virtual, muchos perderán sus empleos gracias a las aplicaciones tecnológicas y desarrollo de nuevas sinergias... el discurso todos los conocen. Y viene una nueva oleada de automatización y robotización que alejará más el mundo de la realidad mediática del mundo de carne hueso, el de la calle.

Cierro con uno de los más siniestros ganadores, los gobiernos autoritarios; aquellos que tomaron las medidas más draconianas y a quienes los enormes rebaños salvados del mortal virus debemos estar agradecidos y reelegir en las próximas elecciones. No importa las libertades que se violaron por confinamientos indiscriminados, leyes secas o marciales, la variante autoritaria que hace uso absurdo de los recursos de seguridad pública se justifica a sí misma por la búsqueda de un bien mayor. En México tuvimos ejemplos patéticos en varios estados y municipios, no así, por fortuna, por parte de la federación que buscó al principio no dejarse llevar por la inercia, pero falló también a su modo de forma estruendosa. 

Y bueno, el sol sigue saliendo cada día por el este, tanto para perdedores como para los ganadores, de cuyo comportamiento futuro podremos corroborar qué tan fortalecidos y humanos hemos salido de la epidemia.

Comentarios a mi correo electrónico: panquevadas@gmail.com

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