Movilidad urbana sustentable: ¿Reto o utopía?

“Nacer, vivir y crecer en ciudades no planeadas y con carencias de diseño urbano, orientan a un importante sector de la sociedad a considerar normales o habituales las carencias de alternativas para mejorar los espacios que habitan.”

Movilidad urbana sustentable: ¿Reto o utopía?

En la intersección conformada sobre el Blvd. José María Morelos y el Blvd. Vasco de Quiroga, de la ciudad de León, Guanajuato, a las 7:30 de la mañana de un día laboral, encontramos un espacio y momento de encuentro entre diversos ciudadanos que se dirigen a realizar sus actividades cotidianas, cada uno de ellos utilizando diferentes formas para desplazarse en esta ciudad.

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Este espacio está ubicado en una zona urbana de León que integra en su entorno la convivencia de un campo de golf, fraccionamientos de interés social, comercios de baja a mediana intensidad e importantes terrenos que representan vacíos urbanos por falta de uso o aprovechamiento, todos ellos vinculados hacia una vialidad metropolitana sin banquetas que alberga una ciclovía en el interior de su camellón. Al tomar algunas fotografías de la situación que ahí se observa, un ciclista manifestó su inquietud de preguntar ¿cuándo harán el proyecto para resolver este cruce conflictivo para peatones, ciclistas y hasta motociclistas?

La zona ejemplifica un área urbana en proceso de consolidación con carencias esenciales de orden, funcionamiento y diseño sobre el espacio urbano existente.

Es una imagen real y actual de las condiciones de movilidad y diseño urbano que predomina en diversas ciudades mexicanas y seguramente de América Latina, resultado de carencias diversas, desde debilidades culturales, ausencia de políticas públicas, ciudades expansivas de baja densidad y sin usos mixtos, inversión pública orientada a las necesidades del automóvil por encima de otras alternativas de movilidad, falta de normas, proyectos y financiamientos limitados, entre otras tantas causas de una larga lista.

Nacer, vivir y crecer en ciudades no planeadas y con carencias de diseño urbano, orienta a un importante sector de la sociedad a considerar normales o habituales las carencias de alternativas para mejorar los espacios que habitan. De forma preocupante, las ciudades sin calidad podrían negativamente orientar hacia ciudadanos que consideren imposible o utópico implementar acciones de mejora o regeneración urbana de su misma ciudad.

Si bien no es una característica que busquemos generalizar, es relevante reconocer la presencia de debilidades culturales como causa para limitar el fomento a favor de una cultura de la movilidad urbana sustentable.

Una debilidad cultural identificada se centra en la ausencia de valor e impacto sobre la opinión de un ciudadano en la toma de decisiones en temas de interés público. Esto es algo común en una sociedad que ha visto con preocupación el detrimento de la autodenominada clase política mexicana, el abuso de poder, la corrupción y la orientación de decisiones hacia intereses de grupos de poder o en el poder.

Considerar que el levantar la voz para emitir opinión, cuestionar o intentar proponer alternativas es un acto sin valor, ya que se considera anticipadamente que no serán escuchados o no generará resultado ante actores políticos que carecen de sensibilidad y credibilidad, representa una debilidad para la misma ciudad, ya que de forma directa limita el valor de la  ciudadanía.

La ausencia de valor del ciudadano se puede concebir como una causa para que los impactos negativos de la ciudad simplemente se extiendan y el cáncer urbano se mantenga y continúe su tendencia. Romper el estado de negación de la ciudadanía es esencial para la salud de las ciudades y sus habitantes. La ciudad no es un tema tabú, no es exclusivo para un sector seleccionado, sino uno sobre el que todos tenemos derecho a opinar, al ser el espacio en donde realizamos nuestras actividades y vida diaria.

Con reconocimiento del valor de la ciudadanía, otro factor presente es el dimensionamiento de los problemas y de sus soluciones. Cualquier propuesta o proyecto parece escasa o nula respecto al tamaño del problema. Mientras más grande el problema, más compleja es la solución; mientras más grande la ciudad y sus problemas, el modelo de ciudad se vuelve más difícil de alcanzar, o incluso es considerado utópico.

Sin duda, los retos requieren de innovación para su atención. A partir de la búsqueda de alternativas acorde a las necesidades, las ciudades con menor población se posicionan con ventaja para resolver y mejorar sus modelos urbanos respecto a las zonas megalopolitanas o metropolitanas, que exponencialmente requieren de una estrategia más compleja para su solución. Sin embargo, la alternativa de desarrollar estrategias urbanas a escalas barriales sigue siendo una escala idónea para su adecuada atención.

Recientemente el Instituto Muncipal de Planeación de León abrió una consulta pública para la actualización del Plan Maestro de Ciclovías de la ciudad. Será interesante conocer los resultados y propuesta, así como el alcance y representatividad de la consulta pública en la ciudad y en los usuarios ciclistas.

Esta ciudad cuenta con una infraestructura e historia contemporánea en la atención del tema, y todavía presenta grandes retos por atender. De ahí la relevancia de identificar las necesidades de los ciclistas, y de las opciones a ofertar al resto de sectores de población que aún no tienen la alternativa de moverse en bicicleta de forma segura y eficiente.

El diseño de las ciclovías

El diseño en la formulación de las ciclovías debe considerar las características y condiciones del espacio urbano, el cual se generó en su mayoría con ausencia, limitaciones o carencia de planeación y diseño, y en el mejor de los casos, con diversidad de criterios de diseño en una misma zona.

Esta situación obliga establecer un proceso para determinar inicialmente las necesidades, las condiciones y los criterios a utilizar en el diseño urbano, previa calificación de variables que así lo determinen. Sin embargo, visualizar el proceso de anteproyecto para determinar los criterios de diseño urbano para cada ciclovía con base en el contexto en que se ubique, es un proceso no reconocido ni previsto en la reglamentación y normas locales, por lo que terminamos viendo la realización de ciclovías con carencias de diseño urbano.

La nueva Ley de Movilidad de Guanajuato

Recientemente en el estado de Guanajuato se aprobó y entró en vigor la Ley de Movilidad, la cual fue formulada como iniciativa por parte del Poder Ejecutivo estatal. El Poder Legislativo tomó la iniciativa y estableció un proceso de consulta pública básico, un foro para escuchar posturas en cinco minutos, con ausencia de debate, sin posibilidad de diálogo y retroalimentación de ideas con la Comisión que formuló el dictamen final.

El proceso de formulación de la Ley de Movilidad terminó en la publicación de una versión general sin mayor conflicto, activando en corto plazo las emisión de un reglamento de la ley y de 46 reglamentos municipales  en materia de movilidad en 180 días a partir del 18 de marzo del 2016, además de formular el Programa Estatal de Movilidad y programas municipales en la materia.

La ausencia más relevante fue la vinculación de la movilidad a la política de desarrollo urbano y ordenamiento ecológico territorial, tomando en cuenta que el Código en la materia debe establecer el interés y la política pública de articular como un solo componente, el desarrollo urbano y la movilidad urbana.

Respecto al destino de recursos económicos para la movilidad, la Ley no prevé la asignación de recursos preferentemente a proyectos orientados a la infraestructura para la movilidad no motorizada y transporte público, que hubieran marcado una prioridad y preferencia ante lo requerido para la infraestructura para la movilidad motorizada, que siempre ha sido favorecida al momento de formular los programas de inversión y obra pública.

Las consultas municipales

De acuerdo con el tiempo establecido en la Ley de Movilidad, los municipios ya deberían estar abriendo el proceso de consulta pública y la formulación conjunta, propositiva y respetuosa con la sociedad. Esperemos que no se presente la ausencia de foros de consulta o éstos se realicen en los últimos días del proceso, escuchando a la ciudadanía por  cinco minutos, sin diálogo con las comisiones responsables, sin retroalimentación, teniendo su aprobación y publicación en periodos próximos a vacaciones para mitigar el tema en los medios.

¿La ciudadanía está dispuesta a impactar en la forma en que la movilidad urbana debe ser reconocida en los reglamentos y nuevos planes?

¿Tenemos la capacidad de dialogar, proponer y convencer?

¿Los gobiernos municipales abrirán el diálogo sobre el tema?

¿El diseño urbano será reconocido como disciplina y proceso en la resolución de problemas urbanos?

¿Se reconocerá y priorizará una ciclovía en el bulevar Adolfo López Mateos, de León?

Muchas respuestas están por venir en este mismo año.

La movilidad urbana sustentable no es un tema de moda. Es cultura urbana.

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