Champions 2026 (II): la vuelta de los cuartos
Tras la conclusión de los cuartos de final, un par de equipos lograron ganar los dos partidos de la serie; uno más triunfó en uno y empató el otro, mientras que en la otra llave dividieron victorias aunque por distinto margen. Tres definiciones se mantuvieron en vilo casi hasta el final y una más quedó sentenciada a veinte minutos del final. Como de costumbre, pudimos apreciar el mayor nivel de fútbol hoy en día, desarrollado por los mejores futbolistas de todo el planeta.
PREVALECE EL COLMILLO
En el estadio Metropolitano, el Atlético de Madrid recibió al Barcelona con una ventaja de dos goles que se diluyó en menos de 25 minutos. Yamal tuvo la primera al arranque del partido y concretó un error en la salida para poner el primero al 4’; cierta reacción del anfitrión pero las opciones seguían siendo del Barça. Los equipos se tomaron un respiro durante algunos minutos después del intenso arranque, roto con una llegada de Griezmann y, sobre todo, con el segundo gol de la visita, conseguido por Ferrán al 24’ con gran definición a pase justo de Olmo. Tuvo el tercero el cuadro catalán pero no concretó y casi de inmediato, el principito francés lanzó gran servicio y Llorente condujo por el costado para hacer lo propio y entregar la pelota al oportuno cierre del nigeriano Lookman quien la empujó a la red pasada la media hora. Aunque faltó más juego de los laterales, la visita entregó un gran primer tiempo en el que el portero argentino Musso se convirtió en el jugador clave al fondo con cinco salvamentos, dada una defensa más porosa que de costumbre del anfitrión, con línea de 4 o de 5 según el caso. Gran y extenuante primera parte.
En la segunda mitad, los Colchoneros le pusieron la necesaria cuota de experiencia al trámite, lanzando de entrada algún ataque peligroso de Lookman, tras largo arrastre de Julián, siempre jugando para el equipo; por su parte los catalanes se aproximaron y en la siguiente jugada cayó un gol que no subió al marcador por fuera de lugar al 55’, se presentó un pasaje de tensa lucha sin demasiada claridad, si bien Llorente estuvo cerca de anotar el segundo. Vinieron los cambios con veinte minutos por delante y Le Normand tuvo una clara al 74’ pero García contuvo a boca de jarro. Los ajustes de Simeone daban resultado y a poco más de diez minutos, otra vez se quedó con diez el Barcelona por la falta del defensor García, siendo el último hombre, más rigorista que la del anterior partido. Todavía el ingresado Araujo tuvo una clara pero mandó su cabezazo por arriba, ya con el reloj agotándose. Al final prevaleció el colmillo sobre el vasto talento juvenil y con global de 3-2, el Aleti vuelve a una semifinal tras nueve años, dejando al Barça en el camino como en el 2014 y el 2016.
SE REPITEN DOSIS A DOMICILIO
Llueve en el puerto y en el Anfield para el recibimiento al Paris Saint Germain por parte del Liverpool con desventaja de dos goles. Primero fue el visitante quien tuvo el dominio pero poco a poco empezó a emparejar el Liverpool, si bien las más claras eran de los parisinos que estuvieron cerca al 10’ y al 17’, ambas culminadas por Dembélé, una rechazada por Mamardashvilli y otra incrustada en la tribuna alta. Después de la dolorosa lesión de Ekitiké, sustituido por Salah, los Reds tuvieron una gran oportunidad vía Van Dijk, pasada la media hora, pero entre el portero Safonov y Marquinhos, festejando con enjundia, salvaron la puerta a la media hora de juego. El resto de la primera parte se fue diluyendo entre arribos al arco que dejaban la impresión de tener más potencial de la forma en la que terminaron resultando, excepto una salvada del defensa Konaté que evitó un remate cómodo del astro francés. El partido iba como le convenía al PSG y daba la impresión que los de casa no terminaban de entender la situación en la que se encontraban y se estaban tardando en reaccionar.
Pero por fin en la parte complementaria, los anfitriones mostraron mayor decisión para ir al frente -que se extrañó en los tres tiempos anteriores de la serie- y empezaron a enviar un par de avisos tempraneros como para confirmar que no se estaban dando por vencidos. Se presentaron un par de nítidas opciones antes del 60’ pero los remates salieron desviados: si hubiera caído una, el partido hubiera adquirido un tinte más intenso, como cuando se marcó un penal a favor de los de casa pero fue corregido por el VAR, a veinte minutos del tiempo regular. Llegaban McAllister, después Salah y la marea roja no cesaba pero tampoco concretaba. Rio soltó fogonazo pero Saponov contuvo abajo y justo cuando más sensación se percibía de peligro para el cuadro parisino, Dembélé puso la pelota pegada al palo desde fuera del área al 72’ y prácticamente sentenció la eliminatoria, si bien los del puerto siguieron yendo hacia delante con la entereza que caracteriza a los grandes equipos. Al descuidar la espalda, los espacios se abrieron y el propio delantero francés repitió la dosis en la compensación para el 2-0, marcador espejo del de la ida y así finiquitar la serie con un contundente 4-0 global.
LUCHA DE GIGANTES
El Bayern Munich se presentó en casa con ventaja de un gol sobre el Real Madrid, misma que se diluyó en 30 segundos de partido. Neuer le entregó gran pase a Güler para que disparara al arco vacío: lástima que traía playera blanca. Pero el espíritu teutón afloró muy pronto y Pavlovic remató de cabeza en tiro de esquina para emparejar el marcador, cinco minutos después. Siguió al frente el anfitrión generando llegadas pero en tiro libre, Güler siguió con la mira afilada y anotó el segundo propio y de su equipo, cerca de la media hora de juego, si bien, tras un par de avisos, Kane se encargó de volver a emparejar el marcador con solvente control de pelota en el área y disparo cruzado. Como cierre de la trepidante primera parte, Vinícius tomó el balón a medio campo y tras vertiginoso avance lo entregó a Mbappé, quien resolvió muy cerca del arco para mandar por tercera vez a su equipo al frente. Un inolvidable primer tiempo de auténtica lucha de gigantes, diría Nacha Pop, en el que la insistencia y capacidad de recuperación tras recibir gol en contra se manifestaron en cada momento del juego.
Lejos de distensarse, la segunda parte continuó con intensidad épica. Primero Luis Díaz estuvo a punto de anotar y después Upamecano con remate de cabeza, mientras del otro lado, Mbappé remató para el cuarto pero Neuer salvó su cabaña con firmeza. Con media hora por delante, la sensación de movimiento permanecía: entre otras aproximaciones de ambos cuadros, Díaz falló en el control frente a puerta y Valverde lanzó tiro peligroso desde fuera del área, en tanto Olise avisaba desde fuera del área. Fue entonces, hacia el tramo final, que llegó la rigorista expulsión de Camavinga por doble amarilla y, acto seguido, el equipo teutón encontró justo premio al esfuerzo: el delantero colombiano convirtió al 89’ después de revolotear en los alrededores del área y, para sellar este histórico enfrentamiento, Olise, nacido inglés pero naturalizado francés, disparó desde el pico del área para mandar la pelota al poste y adentro, dejando el 4-3 definitivo, 6-4 global. Más allá de los reclamos madridistas fuera de lugar al terminar el juego, que le valieron la roja a Güler, en la Alliance Arena se vivió uno de los grandes partidos de los últimos años: virtuosismo y falibilidad, control y pasión, estética y fuerza, drama y razón, técnica e improvisación, incertidumbre y convicción.
SOLO UN GOL PARA DEFINIR LA SERIE
Con esquemas similares de arranque el Arsenal y el Sporting de Lisboa cumplieron su cita de vuelta en el estadio de los Emiratos al norte de Londres. La visita, al saberse en desventaja en el global, trató de emparejar desde un inicio, aunque los de casa lo sabían y controlaron las acciones los primeros diez minutos con un par de llegadas en plan anunciativo. La visita lusitana, no obstante, tuvo la primera aproximación más seria con disparo cercano de Trincão al 18’, tras recuperar una pelota en la región del medio campo; hizo lo propio Gyökeres frente a su ex equipo, un minuto después, enviando la pelota por arriba. Vinieron minutos confusos en los que los Gunners se acercaban sin la suficiente contundencia, hasta que Catamo recibió esclarecedor servicio de Araújo y estampó la pelota en el poste, perdiéndose la más clara del partido para romper el cero e igualar la serie, mientras que Eze envió un tiro por arriba para mandar a los equipos al vestidor.
Para la segunda mitad, los verdiblancos estuvieron cerca muy pronto e incluso, pero después los de rojo empezaron a ejercer mayor dominio sobre la pelota y en el campo, empujando el partido lejos de su arco: Martinelli y Madueke lanzaron sendos disparos que pasaron cerca. Todavía, a falta de media hora de partido, los lisboetas tuvieron otro par de arribos que no encontraron la red y el juego se fue inclinando más en favor de los de casa, al punto que se empezaba a percibir más probable la ampliación de la ventaja global que el emparejamiento, sobre todo en el momento en que Trossard cabeceó para impactar el poste y Gabriel Jesus, tras buen desborde, no pudo anotar en un ángulo cerrado. Y para terminar con una nota de dramatismo, en la última jugada, Simões recuperó un rebote y soltó un disparo rasante que pasó muy cerca del poste izquierdo. No hubo tiempo para nada más que el festejo y la tristeza: con un gol en los dos partidos se definió la serie para el Arsenal, en tanto el Sporting de Lisboa cumplió con un gran torneo al llegar a estas instancias y caer con la cara al cielo nublado de la capital inglesa.