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La Ciudad y la Ciudad. Algunas ideas alrededor del libro Creatividad Urbana, El arte en las calles de León • Héctor Gómez Vargas

Héctor Gómez Vargas

Libro Creatividad Urbana-MUROS, portada
Libro Creatividad Urbana-MUROS, portada
La Ciudad y la Ciudad. Algunas ideas alrededor del libro Creatividad Urbana, El arte en las calles de León • Héctor Gómez Vargas


Ya no es tan sencillo ver la ciudad global con todas sus intersecciones y divisiones, con aquello que desaparece o se expande. Para ver dónde estamos, nos volvemos a nuestras pantallas.
Nicholas Mirzoeff, Cómo ver el mundo.


 

La historia de dos ciudades

En los recuerdos de algunos hombres y mujeres que eran jóvenes en los inicios de los setenta del siglo XX, aparecía una visión de la ciudad en la cual parecía desdoblarse. A esa ciudad que remitía a su pasado y daba la impresión de tranquila, tradicional y provinciana, parecía que algo le estaba pasando, como si emergiera otra ciudad dentro de la ciudad, y que eran algunas instancias y escenarios de una ciudad nueva, moderna, internacional.

Era vivir entre los trazos de una ciudad histórica y una ciudad “otra” que parecía integrarse a la “aldea global”.

Quizá en la experiencia actual y reciente de quienes fueron jóvenes en la década de los setenta del siglo pasado sea posible encontrar algunos de los fenómenos de la ciudad que se tornan cada vez más evidentes a partir de la segunda década del siglo XXI: por momentos es la misma de antes, pero en otros no lo es: es otra cosa, sin saber a ciencia cierta qué, y qué está sucediendo. Pareciera que en los tiempos recientes la ciudad no sólo sigue desdoblándose; también emerge una ciudad nueva dentro de la ciudad vieja, algo que parece ser más claro al manifestarse en algunas ciudades del mundo, de esas a las que se denomina ciudades globales.

En su libro Cómo ver el mundo, Nicholas Mirzoeff expresa que para ver lo que sucede en las ciudades globales, uno de cuyos principios básicos es la inclusión de “zonas de falso espacio”, es útil emplear la metodología de la “ciencia ficción”. Y dice Mirzoeff:

En su novela, La ciudad y la ciudad (2009), China Méville describe dos ciudades que existen en un mismo espacio. Una calle puede pertenecer íntegramente a Ul Qoma, la siguiente a Beszel y otra parcialmente a ambas ciudades. Para negociar este espacio en el mundo de Méville, los ciudadanos tienen que aprender a “desver” (unsee) los espacios de la otra ciudad. Para los no residentes, especialmente para los niños, eso resulta difícil o incluso imposible, y la “desvisión” es cuidadosamente vigilada por una fuerza llamada Ruptura (Breach). En la novela, “desver” provoca una “ruptura” que se castiga con la desaparición. La ciudad global está ahí y no está, lo cual nos exige advertirla e ignorarla a la vez.

La ciudad que vivieron los jóvenes en los setenta era un tanto diferente a lo que hoy experimentan los jóvenes. El mismo Mirzoeff expresa que en los cuarenta años transcurridos hay cuatro factores clave: “Hoy el mundo es joven, urbano, conectado y caliente”. Y agrega que cada uno de esos indicadores ha cruzado un umbral crítico desde el año 2008. Dentro de ese mundo, la visualidad se torna algo determinante porque es la manera como cada una de las personas se vincula con el mundo, con la ciudad, con la otredad. Una manera de estar y moverse en el tiempo y en el espacio. Las tecnologías para una visualidad digital, móvil e interconectada, no sólo han crecido exponencialmente a lo largo del siglo XXI, sino han alterado las formas “tradicionales” de ver que emergieron en el siglo XIX y XX.

En su libro La pantalla global, Gilles Lipovetsky y Jean Serroy dicen que pensar el cine en la actualidad es “concebir un mundo social que se ha vuelto al mismo tiempo apantallado e hiperespectacular”, pero agregan que hubo un momento en el que reflexionar sobre el cine era como un resultado de los tiempos modernos, pero ahora, dicen también, “estamos en los tiempos hipermodernos y no se puede reflexionar sobre su proliferación de pantallas sin el prisma del cine”.

Quizá sea algo en la ciudad en los tiempos que vivimos: la experiencia de los jóvenes era el resultado de vivir en la ciudad, de una visualidad de una cultura masiva y local. Pero hoy la ciudad se dinamiza por las acciones de los jóvenes, las maneras como ven y exploran con el fin de crear una visualidad propia, que dialoga con la actual cultura mediática, pero igualmente la impugna, la critica, la pone en ridículo


 

Los últimos días de la nueva ciudad


 

El cine proporciona material para una recepción colectiva simultánea como siempre ha hecho la arquitectura.
Walter Benjamín, Pequeña historia de la fotografía


Los últimos días de la vieja ciudad de León son el presente de la ciudad actual. La nueva ciudad está emergiendo apenas, y marca los límites de la ciudad histórica, Desde esa condición la ciudad ingresa a una de diferenciación: es otra y deja de ser la misma. Lo histórico está por todas partes, de otra manera, y manifestándose con otros procedimientos y cargas simbólicas a lo que era en el pasado, aquel de otros siglos.

Pero los últimos días de la vieja ciudad no fueron con el ingreso del siglo XXI. A simple vista, hay algo de las últimas décadas del siglo pasado y la primera del actual. Pero sus líneas del tiempo van un poco más allá, a distintos momentos del siglo XX, pero que comenzaron a tener algo de visibilidad a finales de la década de los cincuenta. A lo largo de los cincuenta, y en las siguientes dos décadas se puede localizar y hablar de la historia de dos ciudades: la del pasado y la que estaba emergiendo, la ciudad histórica y la ciudad que se preparaba para ser otra cosa a finales de ese mismo siglo.

Las crónicas de esa época hablan de una tensión creciente en la ciudad, que se debía a algo a lo que reaccionaba y se resistía, porque implicaba una transformación de su identidad histórica, y parte de la mirada para ver dónde estaban los problemas y el riesgo de perder su orden tradicional se colocó en la actitud, en el comportamiento e intereses de cierto grupo de jóvenes.

Es por ello que el tema de los jóvenes en la ciudad ha sido un asunto inquietante desde el siglo XIX, pero a partir de la mitad del siglo XX fue algo más: eran los actores desde los que se podía comenzar a ver la manera como la ciudad cobraba otra dinámica, una aceleración nueva de su vida social. En términos de Bruno Latour, ellos fueron uno de los actores donde es posible observar la emergencia de un nuevo ensamblado social de la ciudad, en simultáneo con otros lugares del país, del mundo. Son los momentos donde los jóvenes se movieron en dos realidades paralelas: la ciudad que va edificando espacios para los jóvenes, donde las distintas instituciones les dicen cómo ser jóvenes y qué esperan de ellos, y la ciudad donde los jóvenes se apropian de espacios para tornarlos juveniles empleando sus propias percepciones, lenguajes, estéticas, sensibilidades, miradas.

Seguir y explorar las diversas líneas del tiempo de las culturas juveniles en la ciudad, permite observar varias cosas importantes en los tiempos de los últimos días de la vieja ciudad de León: la importancia actual de las expresiones visuales en la ciudad; las redes de colaboración y creación de grupos de jóvenes; la manera como se puede ensamblar nuevos proyectos sociales, artísticos y culturales en la ciudad; el ahora cultural de un mundo interconectado, global, y la forma de participar dentro de esa dinámica en “tiempo real”; la importancia que puede tener para algunas instituciones sociales el asumir y hacer propias las expresiones y los procedimientos de algunas de las culturas juveniles presentes en la ciudad, desde hace un tiempo relativamente cercano.

Pero, en realidad, quizá no sea el asunto de los jóvenes y las culturas juveniles lo importante en el presente de la ciudad. Quizá lo sean las historias sobre cómo las pintas de bardas, puertas y paredes en general llegaron a convertirse, cincuenta o sesenta años después, en murales a los que se ubica como parte de las expresiones del arte urbano que realizan algunos jóvenes artistas.


La ciudad y la ciudad: Arte, Muros y Murales


 

La velocidad proporciona qué ver. No permite simplemente llegar más rápido al punto de destino sino que también proporciona qué ver y concebir.
Paul Virilio, El cibermundo, la política de lo peor

 

 

Para la vieja ciudad, el arte como un proyecto de desarrollo social e individual, los jóvenes como sujetos creativos, y las paredes de los espacios de la arquitectura de la ciudad como dispositivos expresivos y estéticos juveniles, era parte de todo aquello que no era posible, prioritario ni pensable. Al contrario.

Para la vieja ciudad de León el arte era un asunto menor, porque no era el medio para lograr el desarrollo y el progreso de la ciudad; las actividades de los jóvenes estaban rodeadas de sospechas, de mecanismos de control y marginación; las pintas de los jóvenes en las paredes eran el síntoma de peligro y riesgos al orden social. Las pintas en los muros eran parte del ruido que ensordece y crea caos en la ciudad, algo por eliminar o marginar, si no por castigar con severidad.

Que la nueva ciudad pretenda obtener el reconocimiento de Ciudad Creativa a través del proyecto de los murales que han venido creando jóvenes artistas urbanos, es un signo de cambios muy importantes, en relación con la vieja ciudad, y que se manifiesta a través del paradigma de la creatividad y la innovación.

La cultura y el arte como parte del desarrollo político, económico y social de la ciudad. Los jóvenes considerados como artistas, seres creativos cuyo colectivo tiene el potencial de convertir a la ciudad en una ciudad de los murales, y con ello crear un programa de recuperación de los espacios urbanos, de las señas de identidad de la población, de las asociaciones juveniles, de participar en tiempo real con otros proyectos similares a nivel mundial. Las paredes que pueden ser tocadas para plasmar distintas formas, estilos y estéticas que no sólo manifiestan las complejas, tensas, ambiguas y contradictorias percepciones de algunas agrupaciones de jóvenes, las cuales obran como las traducciones de sus cosmovisiones del tiempo presente al plasmarlas por toda la ciudad, continuamente. Hace cincuenta años eso era impensable.

En la nueva ciudad, los murales son como aquella noción del actor-red de Bruno Latour: actores no humanos desde los cuales se pueden rastrear múltiples asociaciones con instituciones, actores sociales, redes, programas de acción, cosmovisiones, para poder observar las transformaciones en el orden social, es decir, de las nuevas formas y procedimientos en el reensamblado social en la ciudad.

Es por ello que la publicación del libro Creatividad Urbana. El arte en las calles de León. Muros,[1] editado por el Instituto Municipal de León, con el apoyo del actual Ayuntamiento Municipal, no es un acontecimiento cualquiera, sino un insumo importante para acceder a una historia de esas transformaciones: la de las instituciones públicas dedicadas a atender las problemáticas de la juventud, es decir, aquella que refiere a una acción colectiva para tomar a la ciudad como un espacio para el desarrollo creativo, para alterar la percepción del espacio y los entornos urbanos, de las obras plasmadas en distintos muros de la ciudad.

El libro no es el primero que trata sobre el proyecto de los murales. El Ayuntamiento Municipal, en el periodo 2009-2012, publicó Arte Urbano en León. Cuando las paredes hablan, y fue el primer aviso del giro institucional del cambio de perspectivas sobre el tema de las pintas, los jóvenes y el arte urbano. Ese libro puede considerarse como un antecedente a un giro espectacular: la transición de concebir a las pintas en las paredes como algo ilegal, a ser un medio para manifestar y formar artistas urbanos. Por ello este periodo se trazó bajo la consigna de “La Ciudad de los Murales”, con múltiples connotaciones y posibilidades.

Hay varias diferencias entre ambos libros. Una de ella es que Arte Urbano en León parecía ser una edición para promover el proyecto del Ayuntamiento Municipal; por ello su orientación, sus rasgos formales y su atención a las imágenes que plasmaban a los murales giraba alrededor de esa intención.

Con Creatividad Urbana, parece que se pretende mostrar en amplitud los resultados del proyecto, y hacer conocer la manera como se ha materializado por toda la ciudad. El libro es un recuento de las distintas fases del proyecto dentro del Instituto Municipal de la Juventud hasta la actual, la denominada MuraLeón.

Creatividad Urbana parece desdoblarse en dos libros que conviven en simultáneo, algo como las dos ciudades que hoy habitamos.

La primera ciudad del libro está habitada por el documento escrito que, como sucedió con Arte Urbano en León, pretende ubicar al lector en los antecedentes del arte urbano y la evolución de las pintas en las paredes, el paso de la concepción de una pared a un muro y de un graffiti a un mural, así como la evolución del proyecto dentro de los entornos institucionales del Instituto Municipal de la Juventud. Lo que aparece en el nuevo libro es aquello que emergió con los años posteriores al primer libro, donde se muestra una consolidación del proyecto a través de la creación de la Academia JuventudES, y lo que sucede a continuación en estas fechas. No sólo hay una expansión de actividades y actores, sino una orientación del impacto en el espacio urbano, planeación de programas y actividades, con la intervención en lo social, en la trayectoria misma de los creadores, que se puede encontrar en los capítulos: “Nace la Academia JuventudES”, “Las intervenciones en el espacio público”, “Un mundo de intervenciones”, “El arte urbano visto desde la industria creativa”. Es en estos capítulos donde el lector del libro puede tener una idea de lo que está en acción, las dimensiones ampliadas del proyecto, la magnitud de la presencia de los murales en la ciudad, la importante presencia de los creadores. Sí, se puede pensar que desde el inicio del siglo XXI, cuando comenzó la primera fase del proyecto, y hasta el presente, ha aparecido en la ciudad una Ciudad de los Murales, o, como se dice aquí, se ha convertido en un MuraLeón.

Esos mismos capítulos dan pie a la otra ciudad que aparece en el libro Creatividad Urbana: las imágenes que muestran a los muros y murales. La edición del libro ayuda y favorece el acceso a las imágenes de los murales, lo cual es un universo en sí mismo, con diversas apreciaciones y rutas de contemplación y de reflexión. El libro es una especie de “arte objeto” que se puede apreciar en sí mismo, y uno de sus aciertos es que brinda un espacio necesario y privilegiado a las imágenes que ilustran a los murales. Otra vez:  el libro abre un importante espacio para las imágenes de los murales, y para sus protagonistas en acción, y eso es muy, muy importante.

Es esta nueva ciudad, la de los murales, la que aparece en el libro, a partir de lo cual uno realmente se da cuenta de la importancia, la vitalidad y dinamismo del arte urbano que se plasma en ella. Es, como dicen algunos artistas visuales que reflexionan en algunas ciudades latinoamericanas, que este tipo de obras de arte urbano son parte de la manera como las ciudades se manifiestan como sistemas abiertos, donde la estética y la sensibilidad tienen una presencia y una labor fundamental, porque a través de ella es posible moverse dentro de los múltiples y crecientes procesos de no equilibrio en la ciudad, aquellas de magnitud o tendencia a lo global.

Por ello las imágenes nos llevan a apreciar estéticamente al arte urbano que va apareciendo en la ciudad, aquel que al tornarse visible modifica en algo el entorno y el ambiente urbano inmediato, y favorece una dinámica de sorpresa y asombro.

El libro se queda en el límite de acceso a la estesis, esa dimensión de la experiencia de las personas que, al interactuar con el nuevo entorno visual y material de la ciudad, pasa de un impacto, un asombro, a ser parte de la vida cotidiana y, quizá, de la identidad colectiva, personal, en tiempos de la nueva ciudad de León. Eso está pendiente de abordarse, junto con otras cosas que aparecen al reflexionar sobre el proyecto del Instituto Municipal de la Juventud de la ciudad de León. Esperamos, entonces, un tercer libro más adelante.


 

Héctor Gómez Vargas
15 de marzo de 2021
León, Guanajuato.



 

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[1] Creatividad Urbana: El Arte en las calles de León: Muros. León: México: Instituto Municipal de la Juventud.