martes. 23.04.2024
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Tachas 555 • Cuando se interrumpe el diálogo interno  • Jeanne Karen

Jeanne Karen

Imagen generada con IA
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Tachas 555 • Cuando se interrumpe el diálogo interno  • Jeanne Karen

Escribir es iniciar el diálogo interior. Hay días, a lo largo de nuestras vidas, en que esos pensamientos se interrumpen, aparecen cada vez menos, son cada vez más ligeros, más cortos o menos significativos. Son desplazados por las cosas por hacer, las situaciones por resolver a muy corto plazo, de modo que esas voces interiores comienzan a quedarse en silencio.

Ahora puedo estar unos minutos sentada en el sillón de la sala, mirando por la ventana hacia una calle donde extrañamente pasa un gato o quizás un par de perros de vez en cuando, prácticamente no sucede nada, la quietud también desespera. Entonces las ideas no llegan, la luminosidad del día encandila cualquier pensamiento; solamente soy como el reflejo en el vidrio, algo que pasa, que dura un instante y se va.

Sin embargo, cuando una es escritora o aspira a serlo, las palabras deben conjurarse, conjuntarse, reunirse, las palabras y sus significados, las palabras y sus mensajes. No puede ser de otra manera. Entiendo que hay personas que quizá escriben de vez en cuando o con otras intenciones que no son propiamente las de los escritores, puede ser por ejemplo de una forma lúdica, terapéutica, etcétera.

Escribir, cuando lo hacemos de forma disciplinada, sobre los temas que nos interesan o cuando se escribe de manera literaria, es distinto. Las exigencias son otras, a veces no nos ponemos límites, a veces existe la necesidad de seguir explorando, de seguir inventando.

En este momento de mi vida tengo que retomar la escritura, encontrarme de nuevo con la hoja en blanco, casi sin pensar en el punto final, solamente tratando de recorrerla, sintiendo de nuevo la necesidad de decir, de dejar algo.

Es difícil, no es una actividad natural, ahora que lo pienso, no es como caminar, ni siquiera como hablar. Es algo para lo que se requiere práctica, impulso, técnica, y sobre todo disciplina.

Por cuestiones de salud comencé a tomar medicina, he notado que inhibe la ansiedad, por lo tanto también termina con el descontrol, con la enorme cantidad de diálogos internos, de ideas inconexas y persistentes.

Ahora debo adaptarme al orden, a desentrañar de otra forma las historias, de activar la creatividad para escribir poesía, porque siempre resulta más complicado. La poesía no es algo aislado, que llegue a mi mente como un relámpago, la poesía no es como el amor. La poesía es otra cosa, o tal vez no es ni siquiera una cosa, más bien la poesía es como un estado de la materia, como una fórmula, como una variante que bajo las circunstancias precisas cambia. A veces podemos leerla y comprenderla a la primera, pareciera tener cierta ligereza, pero para que el poeta logre que así sea, ha pasado por un proceso de pensamiento complejo.

Así que iré adaptándome, cuidaré mi salud, trabajaré un poco más y espero que con los días, también un poco mejor; escribiré poesía, no sé todavía desde dónde, cómo, no sé si cambiará mi voz.

¿Qué hacen ustedes con todos esos diálogos internos que interrumpen su vida y el estado natural de las cosas, la acción sobre lo urgente y lo necesario?






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Jeanne Karen
(San Luis Potosí, México, 14 mayo 1975). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Temas como la muerte, la introspección y la complejidad semántica en la comunicación en relación con el autismo y las ciencias exactas como las matemáticas y la física, influyen su trabajo en un debate casi ético. Premio estatal de poesía Viene la muerte cantando (1998) Premio de Poesía Salvador Gallardo Dávalos (1999), de Poesía Manuel José Othón (2002 y 2006) Premio de Periodismo Francisco de la Maza por Publicación o Programa de Difusión Cultural (2009).

Ha publicado los libros: Simulación dinámica (Bitácora de Vuelos, 2015), Cementerio de elefantes (Múltiples editoriales). Hollywood (Ponciano Arriaga), Menta (Ponciano Arriaga).
 

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