domingo. 26.05.2024
El Tiempo
Es lo Cotidiano

CRÍTICA

Tachas 561 • Reseña de Psicogeografía • Ulises Najarro Martín

Ulises Najarro Martín

Topofilia
Topofilia de Yi-Fu Tuan
Tachas 561 • Reseña de Psicogeografía • Ulises Najarro Martín

Desde antaño, existe un concepto clave para la historia del pensamiento geográfico y para la Geografía en general. Se trata del concepto de espacio. Un concepto difícil de definir y reclamado por muchas disciplinas académicas, pero es sin duda, hoy, cuando este concepto ha cobrado mayor importancia para la disciplina geográfica y para dar respuestas a los problemas que surgen en determinados espacios, o cómo estos espacios afectan a los comportamientos humanos o hacen sentir percepciones diferentes; en función del lugar donde nos encontremos. 

La psicogeografía puede definirse como el estudio del efecto que causan determinados espacios o lugares sobre las sociedades, y de cómo las diferentes sociedades percibe y responden emocionalmente a dichos espacios y lugares. 

Los lugares son un elemento clave de estudio para la corriente de pensamiento geográfico humanista, surgida en los años setenta del siglo XX como respuesta a la geografía teorética-cuantitativa. Son numerosos los geógrafos que han trabajado su importancia, como es el caso del geógrafo chino Yi-Fu Tuan con su obra Topofilia (amor a los lugares) y de cómo existe una percepción particular y emocional hacia los lugares de origen por parte de los seres humanos que los habitan. 

Desde hace décadas ha habido intentos de definir el concepto de psicogeografía, pero se trata de definiciones más asociadas a los cambios en el medio urbano y la estructura de las ciudades. Colin Ellard demuestra en su obra que si recurrimos a la historia y a la evolución de los lugares y las sociedades, observamos que cualquier parte del planeta habitado ha tenido efectos positivos o negativos en las diferentes sociedades; y más actualmente, sigue ocurriendo que los lugares o determinados espacios transmiten sensaciones, percepciones y sentimientos que nos hacen cambiar de humor o sentirnos bien. 

En esta obra, Collin Ellard expone en una introducción y un total de ocho capítulos como los lugares forman parte de nuestras vidas, entre los que se encuentran: lugares de afecto, lugares de deseo, lugares aburridos, espacios de ansiedad, espacios sobrecogedores, así como la importancia del espacio y la tecnología. La intención de Colin Ellard es demostrar, a través de sus experiencias personales y de sus estudios científicos, que existe una evidencia clara en la que los lugares afectan personal y emocionalmente a nuestras vidas. Son numerosos los ejemplos y estudios científicos realizados. Por ejemplo, un estudio realizado por Roger Ulrich entorno a la rápida recuperación de los pacientes hospitalarios sometidos a cirugía de la vesícula biliar. Ulrich descubrió que los pacientes que veían a través de sus ventanas paisajes o naturaleza se recuperaban de una manera más rápida y positiva frente a pacientes que solo veían paredes o edificios. También ha quedado de manifiesto en numerosos estudios psicológicos que la exposición a la naturaleza tiene efectos positivos en la salud humana, mejores patrones de actividad cardiaca y relajación cerebral. 

Otros estudios, sobre cómo influyen los espacios construidos en los comportamientos humanos, ha permitido crear lo que se conoce como entornos virtuales de realidad envolvente. Estos entornos virtuales envolventes han permitido averiguar nuevos aspectos de las reacciones humanas a las variaciones en la geometría y en las texturas superficiales de los entornos construidos de todas las escalas, desde los interiores de los edificios hasta extensos paisajes urbanos. En experimentos realizados en el laboratorio, ha utilizado tales métodos para explorar las respuestas de los participantes a simulaciones convincentes de hogares reales. Los experimentos revelaron cómo se desplazan las personas y expresan sus preferencias por las distintas ubicaciones. Esto supone un avance importante, sobre todo para los arquitectos, ya que solo hay que imaginar lo que puede suponer proyectar un hogar acorde a la personalidad y las preferencias del futuro inquilino. 

Por otro lado, también habla del miedo efectuado en los entornos urbanos, donde los desencadenantes más importantes de sensaciones de riesgo guardan relación con propiedades espaciales. Ejemplos como el rechazo a adentrarse a pie en rutas donde la salida esté bloqueada; no nos gusta caminar por lugares donde existen escondrijos lúgubres donde pueden ocultarse malhechores al acecho; no nos agrada caminar hacia una zona donde es difícil ver qué nos aguarda al doblar la esquina y no nos gusta caminar por espacios desiertos de personas. Todo puede realzar nuestra ansiedad, pero, por supuesto, nuestro conocimiento de un lugar, desarrollado a base de la experiencia personal o las noticias acerca de violencia que recogen los medios de comunicación, también nos disuadirán de aventurarnos en territorios que podrían resultar inseguros. Además, entran en juego algunas variables individuales y sensibles a cada contexto que pueden influir en nuestra sensación de riesgo personal. Somos mucho más propensos a mostrarnos prudentes de noche que de día. 

El autor consigue exponer experiencias reales, escrito desde el pensamiento científico y respetando el discurso científico. Ellard parte desde la importancia de las construcciones ancestrales llenas de carga simbólica, como Stonehenge, y concluye en un futuro donde aparece la ciudad inteligente, donde los dispositivos y la inteligencia artificial pueden cambiar nuestras vidas por completo. Todo ello supone un gran aporte para la literatura de divulgación del conocimiento científico. 

Continuamente estamos rodeados de espacios o lugares, por ejemplo nuestro lugar de origen, el cual transmite algo que no pueden hacer otros, o la cafetería habitual, o el centro comercial, etc. Por otro lado, también expone ejemplos de cómo otros lugares nos causan estrés, malestar o ansiedad, como es el caso de lugares masificados de personas. Cada vez es más habitual la búsqueda de espacios tranquilos, en contacto con la naturaleza. Aquí el autor destaca que es posible que tenga una respuesta genética, el contacto con la naturaleza como algo inevitable de las diferentes sociedades, donde siempre ha existido un vínculo con la misma, y por eso todavía la buscamos y nos hace sentir bien cuando nos rodeamos del medio natural. 

Otra línea fundamental de la obra hace referencia a la relación entre mundo y tecnología. Ellard expone cómo cada vez estamos más envueltos en las nuevas tecnologías y la veloz rapidez con que éstas evolucionan. Diferentes líneas de investigación han demostrado como a través de las nuevas tecnologías, gafas virtuales, métodos de realidad envolvente, cine 4D, etc., podemos sentir diferentes sensaciones y emociones como si se tratase de una escena totalmente real. Ejemplos como adentrarse en un videojuego, en un entorno natural, en una situación peligrosa, etc., demuestra que nuestro cerebro es capaz de dejar de lado la realidad y adentrarse en otra nueva realidad generada por las nuevas tecnologías. Esto enfrenta dos posturas, algunos científicos creen que seremos dominados por las máquinas y otros encuentran efectos positivos y beneficiosos para las personas con problemas, ya que a través de las nuevas tecnologías podría mejorar aún más nuestra calidad de vida. Por ejemplo, el autor resalta cómo una persona podría llegar a su casa después de un día duro de trabajo y la tecnología podría saber cómo se siente, ponerle música, etc., para así mejorar su estado de ánimo. 

La obra de Collin Ellard supone una gran aportación a la corriente de pensamiento de la psicogeografía. Se trata de un campo poco estudiado e investigado por los geógrafos, como hemos visto el autor de la obra es un neurocientífico. Otra obra como la de Merlin Coverley (Psicogeografía, 2014), realiza mayor énfasis en definiciones conceptuales y más enfocada a los procesos y cambios que se dan en las ciudades y medios urbanos. Sin embargo, en esta obra se trata con mayor amplitud las diferentes tipologías de lugares y cómo éstos nos afectan diariamente. El autor, además de exponer la evolución histórica y los efectos de muchos lugares en los humanos, retrata de manera clara y precisa los problemas actuales a los que nos enfrentamos las personas. Problemas como la masificación de las ciudades, contaminación, el aumento de los niveles de estrés, ciudades desordenadas, deterioro de los espacios verdes, vida urbana caótica, etc. A través de los capítulos, Collin Ellard llega al lector y le muestra que nuestras vidas han cambiado entorno a los lugares que hemos creado a lo largo de la historia. Nuestras emociones y percepciones han estado constantemente condicionadas por los espacios y lugares que hemos habitado. 

Por otro lado, en el libro también se expone la necesidad de solventar los problemas a los que nos enfrentamos, tanto retos urbanos como personales, en referencia a nuestras emociones y percepción de los diferentes espacios. Para ello, afirma Ellard, es posible recurrir a las nuevas tecnologías y por qué no, a través de ellas, ayudar a personas con problemas emocionales, físicos, invalidez, etc… y así garantizar una mayor calidad de vida de las sociedades. Ejemplos como que un dispositivo electrónico pueda tener conectado todos los electrodomésticos de casa y comunicarse entre sí, llamar automáticamente a emergencias en caso de peligro, son algunos ejemplos. 

En definitiva, la psicogeografía es una corriente de pensamiento donde psicología y geografía convergen. Supone un concepto muy actual, pero que responde a problemas que cabalgan con las sociedades desde hace muchas décadas. El estudio de los comportamientos, de cómo las personas perciben sus espacios de vida, como se desarrollan en éstos, cómo influyen en ellos, cuál es más importante, cuál le hace más feliz, por qué otros causan miedo, agobio, estrés, ansiedad, etc., hace cada vez más necesario realizar investigaciones para dar respuesta a estas cuestiones.  

La obra expone situaciones reales que nos atañen a todos, en un mundo que ha evolucionado muy rápido sobre todo con el proceso de globalización. Transitamos muchos lugares, algunos nuevos y otros antiguos, que aún se conservan. La tecnología y los transportes permiten transitar numerosos espacios muy diferentes entre sí en muy poco espacio de tiempo. Las ciudades se han masificado, la población urbana sigue en aumento, y existe un desorden urbano que distorsiona los comportamientos de las poblaciones. Además, estamos sumidos en lo que algunos llaman una segunda revolución tecnológica, donde la tecnología está alcanzado hitos hasta entonces no conseguidos. Esto está planteando la aplicación de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación a las nuevas realidades urbanas mediante la creación de ciudades inteligentes para solventar los problemas anteriormente mencionados. 

En conclusión, la psicogeografía juega un papel esencial, donde se abre un campo de investigación inmenso también para la Geografía. Nos encontramos en la antesala de otra ciencia que poco a poco se va desarrollando y aportando, con sus estudios e investigaciones, nuevas visiones sobre cómo respondemos emocionalmente a los lugares que forman parte de nuestras vidas y de cómo estos lugares nos marcan para siempre. Sin duda, una obra necesaria y de obligada consulta para los interesados en este nuevo campo de conocimiento, y de muy grata lectura para un público especialista y no especializado. 

***
Ulises Najarro Martín.
 Departamento de Geografía Humana-Universidad de Granada



 

[Ir a la portada de Tachas 561]