Desde una pluma insistencialista • Flores el 10 de mayo, fosas el 11 • Iovana Rocha
El gobierno que solo es madre el 10 de mayo: de Libia a los municipios
El 10 de mayo los muros de los gobiernos de Guanajuato se llenaron de flores. La gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo subió video “reconociendo su amor”. La Secretaría de las Mujeres posteó tarjetas. En León, Celaya, Irapuato, Salamanca y Salvatierra, las y los presidentes municipales hicieron lo propio: mariachi, desayunos, fotos. Todo bien. El problema es el 11 de mayo.
Porque Guanajuato cambió al IMUG por una Secretaría de las Mujeres. Cambiaron el nombre, el membrete y el discurso. Los municipios crearon sus Institutos. Lo que no cambió fue la vida de las madres guanajuatenses.
El 10 de mayo no es una fecha neutral. Lo inventó Excélsior en 1922 con apoyo de la Iglesia para exaltar la maternidad abnegada y frenar el avance de las mujeres en lo público. Se festejó a la madre en el hogar, no a la ciudadana con derechos. Cien años después, el Estado y los municipios repiten el guion: aplauden a la madre el 10 de mayo y la abandonan el resto del año. Ahora con rango de Secretaría y con Institutos Municipales.
Aquí los hechos, no las flores.
1. A las madres buscadoras las asesinan y las desaparecen, no las protegen.
El sábado 9 de mayo, víspera del Día de las Madres, Patricia Acosta Rangel y su hija Katia Citlali Jáuregui Acosta fueron acribilladas en la colonia 18 de marzo, Salamanca. Eran del colectivo Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos. Buscaban a Miguel Ángel, su hijo y hermano, localizado sin vida en marzo de 2025. Amnistía Internacional y la ONU condenaron el doble homicidio. No hay detenidos.
No es caso aislado. En Salvatierra, el 15 de enero de 2024, un comando entró a casa de Lorenza Cano Flores, asesinó a su esposo y a su hijo, y se la llevó. Buscaba a su hermano José Francisco, desaparecido en 2018. Hoy Lorenza sigue desaparecida. Antes, en 2021, asesinaron en ese mismo municipio a Francisco Javier Barajas, buscador de la Comisión Estatal de Búsqueda, después de hallar a su hermana Lupita en una fosa.
Salamanca y Salvatierra son el patrón: el 10 de mayo el municipio postea flores; el resto del año, las buscadoras son blanco. Mientras el 10 de mayo marchaban madres en CDMX exigiendo justicia por más de 30 buscadoras asesinadas desde 2010, en Guanajuato las siguen matando o desapareciendo. Basta de “sororidad institucional” cuando el Estado no puede garantizar que una madre buscadora llegue viva al 10 de mayo.
2. Violencia feminicida sin política coordinada.
Guanajuato cerró 2024 como primer lugar nacional en homicidios dolosos de mujeres, según el SESNSP. Muchas eran madres. El 68.7% de las mujeres en León y el 65% en Irapuato viven con miedo, reporta INEGI. ¿La respuesta de la Secretaría de las Mujeres? Campañas en redes y moños naranjas. ¿La de las y los alcaldes? Rondines que no llegan a las colonias. ¿Dónde está la estrategia estatal para desarticular la violencia en Celaya, Salamanca, Villagrán, Salvatierra? ¿Dónde los refugios municipales con presupuesto completo? Es inadmisible un moño cuando en Salamanca asesinan a madre e hija buscadoras y en Salvatierra desaparecen a otra.
3. Cambiaron IMUG por Secretaría, crearon Institutos, pero no las prioridades.
La promesa fue transversalidad. Hoy las madres de Las Teresas en Guanajuato capital siguen sin agua. Las de Yerbabuena pierden 3 horas diarias en camiones que no pasan. En León, las de la 10 de Mayo no tienen alumbrado para volver del turno nocturno. Las trabajadoras del gobierno estatal y de los municipios no tienen lactarios dignos en todas las dependencias. Las estancias infantiles cierran a las 4pm, pero los turnos en Mazda, Pirelli, hospitales y maquiladoras acaban a las 10pm.
Pero lo más grave es esto: la nueva Secretaría de las Mujeres es un mundo de silencios ante las desapariciones y la violencia feminicida. Si algo ha caracterizado a esta Secretaría es un silencio lapidario. No le interesa problematizar, no le interesa poner en el debate público la vida de las mujeres. Su silencio no es estrategia: es complicidad.
Los recorridos que hace en municipios están colmados de fotografías, pero no hay productos. Ni siquiera en los municipios que gobierna el PAN esas visitas están siendo productivas para replantear la política a favor de los derechos humanos de las mujeres y, en este caso, de las mujeres madres. No hay diagnósticos, no hay compromisos medibles, no hay exigencia a las Fiscalías. Solo post.
¿De qué sirve una Secretaría que no nombra a Paty, a Katia, a Lorenza? Cambiar de nombre no sirve si el abandono tiene los mismos apellidos y el silencio tiene rango de Secretaría.
4. El Estado permite que las niñas sean madres.
En 2024, Guanajuato registró 12,099 nacimientos en mujeres de 10 a 19 años, y 387 en niñas de 10 a 14 años. Seis municipios concentran el 63% de los casos: León, Irapuato, Celaya, Salamanca, Silao y Pénjamo. Médicas especialistas advierten que gran parte de los embarazos infantiles son producto de violaciones o abuso. Y frente a eso, Guanajuato sigue sin despenalizar el aborto y la educación sexual integral apenas inicia como piloto en dos escuelas. El Estado celebra a “las mamás” el 10 de mayo, pero no evita que la infancia sea obligada a maternar. No hay mariachi que repare una niñez rota.
5. Política pública por evento, de la Gobernadora a las presidencias municipales
Una empresa regala flores. Un gobierno cambia leyes y reglamentos municipales. Una empresa da desayuno. Un gobierno garantiza que la Alerta de Género sirva para algo más que justificar reuniones. Una empresa hace un post. Un gobierno instala alumbrado, garantiza transporte seguro, imparte justicia pronta, protege a quienes buscan y asegura que ninguna niña sea madre por violencia. Si el 11 de mayo una madre en Celaya no puede denunciar sin amenazas, si una madre en Silao no tiene dónde dejar a sus hijos para ir a trabajar, si una buscadora en Salamanca es asesinada junto a su hija, si una buscadora en Salvatierra sigue desaparecida, la Secretaría y el municipio reprobaron.
Confusión de funciones
Los gobiernos siguen confundidos. La sociedad no pretende que el Estado se monte a una conmemoración como si fuera invitado. El papel de los gobiernos no es aplaudir desde la mesa: es ser anfitriones. Es restablecer las condiciones para que ser madre no sea un acto de riesgo, y para que ser niña no implique ser madre.
Hoy vivimos una crisis de funciones. El Estado celebra a las madres, pero no las cuida. Conmemora a la infancia, pero permite que niñas de 10 años den a luz. Hace post, pero no política pública.
Y en medio de esa confusión, hoy ya no están Paty y Katia con nosotras. Hoy Lorenza sigue desaparecida en Salvatierra, el mismo municipio donde el DIF festeja el 10 de mayo con bailarines mientras no puede organizar una búsqueda. Hoy, 387 niñas de 10 a 14 años parieron en Guanajuato en 2024. Hoy ser madre en Guanajuato no solo implica sostener una familia. Implica sobrevivir al Estado que debería protegerla. Y ser niña implica sobrevivir al Estado que debería impedir que la violenten.
Hasta que los gobiernos entiendan que su trabajo empieza el 11 de mayo, seguirán siendo invitados a una fiesta que no les corresponde. Porque las anfitrionas de esta crisis son las madres, las niñas y las desaparecidas. Y ya no tienen por qué ponerles mesa.