Opinión • El Patrimonio es de todos, no un tema de ventanilla • Miguel Ángel García Gómez

“…nos importa lo que ocurre y lo que puede ocurrir; no quisiéramos que simplemente ocurriera una intervención no deseada, menos una demolición…”
EPL escudo 02-
Escudo en el piso del vestíbulo, Escuela Preparatoria (ENMS) de León Centro Histórico
Opinión • El Patrimonio es de todos, no un tema de ventanilla • Miguel Ángel García Gómez

 

 

 

En un mundo presa de la crisis económica,
el cinismo político,
la vaciedad cultural y la desesperanza,
simplemente ocurrieron.

Manuel Castells. Redes de indignación y esperanza

 

 

Este martes 11 de noviembre se cumple un año del incendio focalizado en el Auditorio del edificio de Alvaro Obregón que ocupaba en ese momento la Escuela de Nivel Medio Superior Centro Histórico de León (Preparatoria), de la Universidad de Guanajuato. Construido en 1953 de forma simultánea con el edificio central de la Universidad en la ciudad de Guanajuato, y por el mismo Arquitecto. Por ese hecho forma parte del patrimonio cultural y es sitio emblemático de la misma Institución, igual que su escalinata y otros recintos importantes, todos relevantes por su significado, no sólo para la Universidad sino para todos los guanajuatenses, como hemos expuesto en un artículo previo.

Además, el edificio de Álvaro Obregón es de gran importancia para León, por lo que significa para la cultura local y el desarrollo educativo de su sociedad. Para quienes hoy estudian y quienes se han formado ahí desde 1878, la Escuela Secundaria y Preparatoria de León han sido, tanto su lugar de estudio como el símbolo del cimiento formativo y cultural de muchas generaciones de leoneses.

La foto que acompaña este texto es el escudo de la EPL, Escuela Preparatoria de León, colocado en el piso del vestíbulo de acceso del edificio en riesgo, pero también se encuentra inscrito en el espíritu de gran cantidad de leoneses como el que esto escribe, como un símbolo de agradecimiento por la formación recibida en esta institución pública de la que somos orgullosamente egresados. Por todo esto, nos importa lo que ocurre y lo que puede ocurrir; no quisiéramos que simplemente ocurriera una intervención no deseada, menos una demolición. Nos interesa que ocurra un pronto regreso de los estudiantes, para que el edificio mantenga su vocación de origen y la Universidad mantenga su compromiso con la educación y con el respeto a sus sitios emblemáticos y patrimoniales, que por ningún motivo se debieran alterar en su carácter de sitios de la memoria.

En la última reunión entre representantes de la Universidad y el grupo de egresados interesados en el seguimiento de las acciones de salvaguarda del edificio, del que también forma parte este autor, la Institución se comprometió con nosotros en la emisión de un comunicado en el que se anunciaría, de acuerdo con el acta de dicha reunión: “que no es ni ha sido la intención de la institución demoler el edificio.” Dado que hasta la fecha no se ha emitido un comunicado en este sentido que haya sido notificado al grupo de egresados, se da cuenta enseguida, y con fines descriptivos, del seguimiento de los últimos eventos que sobre el tema hemos conocido en el grupo de exalumnos:

Ante un primer espacio de silencio para con los egresados, tomado como una falta de atención y seguimiento a nuestro interés manifiesto por parte de la Universidad, el 18 de agosto  pasado se envió un escrito dirigido a la Gobernadora del Estado, en el que se le solicita una reunión para que “…de manera personal y directa podamos exponerle la inquietud de quienes ahora conformamos parte de la sociedad productiva del Estado de Guanajuato…”, es decir, el grupo de ex preparatorianos se manifiestan preocupados por el destino del edificio y de sus estudiantes actuales que tienen sus actividades académicas en espacios alternos, que no son los de su escuela y que no les permiten la construcción de identidad y de comunidad, tan necesarios ambos para su formación. Este escrito fue firmado por dos de los profesionistas egresados, que son parte de un grupo más amplio y representantes formales del mismo.

Algunos días después, el 21 de agosto, se recibió como respuesta: “…le informo (dirigiéndose por supuesto a quien firma la carta solicitud) que una vez revisada su petición, la misma es competencia de la Universidad de Guanajuato, a la cual fue canalizada”. Una respuesta emitida solo tres días después de la solicitud, lo que habla de la pronta atención dada por parte de la Secretaría Particular de la Gobernadora, emisora de la respuesta.

El grupo técnico representante de los egresados recibió una convocatoria y acudimos el 10 de septiembre a una reunión con la Universidad, “En relación al seguimiento de un escrito que se envió por parte de los egresados a Gobierno del Estado…” como dice el acta levantada en dicha reunión, realizada en espacios de la propia Universidad en Guanajuato capital.

Como se mencionó antes, en la reunión de ese 10 de septiembre la Universidad manifestó a través de sus representantes que nunca ha sido la intención demoler el edificio. Se acordó entonces que se difundiría por parte de los egresados esta declaración y el contenido del acta, y que a su vez la Universidad emitiría un comunicado que hasta hoy, dos meses después, no ha sido conocido por los egresados, lo que generó nuevamente la percepción de falta de interés y de atención hacia nosotros por parte de la Universidad.

Ante esto se ha decidido, en reunión y por decisión unánime de un grupo amplio de egresados, la celebración de un acto conmemorativo del primer año del cierre del edificio de la Escuela de Nivel Medio Superior Centro Histórico de la Universidad de Guanajuato, a las 9.00 a.m, en el exterior del edificio de Alvaro Obregón, al que se está invitando a los ex alumnos, estudiantes, así como a los medios de comunicación y padres de familia afectados por el cierre del edificio para su uso educativo, como efecto del siniestro de la madrugada del 11 de noviembre de 2024. Por supuesto, la invitación es extensiva a quienes puedan leer este texto y decidan solidarizarse con este tema que se ha convertido en una causa para nosotros.

Es importante puntualizar que un grupo de especialistas de estructuras, reconocidos en el ámbito local y estatal por su alta calidad profesional, emitieron un dictamen -entregado a la Universidad- en el que se concluye que no es necesaria la demolición de la parte afectada como aseguró la Universidad en su momento. También es importante mencionar que en la mencionada reunión de septiembre, la Universidad compartió que ha realizado obras de apuntalamiento del área afectada, con fines de seguridad, y que también nos manifestaron que se encuentra en proceso de estudios y elaboración de proyectos de intervención, así como de gestión de recursos para la misma.

No se ha acudido aún con las autoridades municipales de León. Seguramente muy pronto se hará esto, ante la percepción entre los egresados de que, aunque hemos tenido la comunicación de la Universidad y mantenido reuniones y  acuerdos, queda la evidencia de que los del 10 de septiembre fueron motivados más por la solicitud hacia la Gobernadora del Estado que por la voluntad de la Universidad de considerar al grupo de egresados como interlocutores, dado que no hemos recibido comunicación alguna sobre el contenido del acta de la reunión citada, como antes ocurrió en relación con los dictámenes entregados.

El Patrimonio Cultural Arquitectónico, y la conservación del edificio patrimonial de Alvaro Obregón no son, no deben ser temas de ventanilla de oficina pública. Son un tema de convicción que debe conectar las mentes de todos los involucrados. La creación de conciencia sobre el respeto al patrimonio cultural debiera ser tarea de todos, por lo que esperamos que muy pronto, la Universidad y las autoridades del Estado y del Municipio se pronuncien sobre la conservación y el proyecto de rescate del edificio, que despejen de una vez por todas el fantasma de la demolición que la Universidad no ha logrado desvanecer, y por el pronto regreso de sus estudiantes a esas aulas emblemáticas.

El texto colocado como epígrafe al inicio de éste fue tomado del libro Redes de Indignación y Esperanza, en el que Manuel Castells narra la forma como los movimientos sociales en el mundo, efecto de las crisis globales de la primera década de este siglo, conectaron las mentes y crearon significados que en muchos casos resultaron en una verdadera revolución de esperanza que se proyecta hacia el futuro; este sentido tiene el actuar de los ex alumnos de la Escuela Preparatoria de León.

En lo personal, quiero actuar como universitario en apego al Código de ética de la propia Institución, que me permite ejercer la libertad de expresión en cualquiera de sus modalidades pues, como podemos leer en un artículo del pasado 23 de octubre publicado por María Esther Bonilla en este mismo espacio editorial, No hacer nada es complicidad.