Escenarios • La protesta necesaria • Paola Arenas

“Hay obras que se disfrutan. Hay obras que se admiran. Y hay obras que duelen. «LA», de Francisco Córdova con Physical Momentum, pertenece a esta última categoría...”

LA - Foto, Paola Arenas
LA - Foto, Paola Arenas
Escenarios • La protesta necesaria • Paola Arenas

Hay obras que se disfrutan. Hay obras que se admiran. Y hay obras que duelen.

LA - Foto, Paola Arenas
LA - Foto, Paola Arenas

«LA», de Francisco Córdova con Physical Momentum, pertenece a esta última categoría.

La vi en la nueva Black Box del Centro Cultural de la Ibero: una caja negra de proporciones íntimas, con piso de madera, cortinaje negro en disposición alemana, calles altas fijas y una infraestructura técnica que, lejos de imponerse, permite que la mirada se concentre en lo esencial. Y lo esencial, en esta pieza, son los cuerpos.

Cinco intérpretes ocupan el espacio. Tres hombres y dos mujeres. Todos vestidos de negro, con prendas holgadas que prolongan el movimiento. Ninguno responde a la imagen estilizada y virtuosa que con frecuencia asociamos con la danza contemporánea. Aquí no hay cuerpos exhibidos para ser admirados; hay cuerpos expuestos para ser atravesados por una pregunta.

¿Cómo vivir en un país que no nos da justicia?

Es la única frase que escuchamos durante toda la obra.

El resto son movimientos, respiraciones, silencios y una frecuencia sonora persistente que parece instalarse bajo la piel. Solo hacia el final aparece una flauta, como si después de tanto ruido invisible, finalmente pudiéramos escuchar algo parecido a una voz.

La escenografía es mínima: un cuadro blanco de lona en el piso y un mapa de México suspendido al fondo. Un PER LED colocado lateralmente rasga la superficie y revela las texturas del relieve. El país aparece entonces como una geografía herida, fragmentada, imposible de ignorar.

La iluminación opera con una economía admirable. Cálidos, fríos y contraluces. Nada más.

Y sin embargo es suficiente para transformar a los intérpretes en presencias ambiguas. Los rostros desaparecen. Las siluetas se deforman. Por momentos tenía la sensación de estar observando algo que ya no era completamente humano.

Pensé entonces en cómo la danza contemporánea suele celebrar las posibilidades del cuerpo. Su belleza. Su capacidad expresiva. Su potencia.

En "LA" ocurre lo contrario.

Los cuerpos parecen haber sido despojados de aquello que reconocemos como humanidad. Corren, se desploman, convulsionan, apuntan armas invisibles, reciben impactos invisibles, dejan de luchar. Son cuerpos atrapados dentro de una maquinaria de violencia que los transforma en otra cosa.

Y quizá ahí radica una de las mayores virtudes de la pieza.

La violencia nunca aparece representada de manera literal, pero está presente todo el tiempo.

En cada repetición.

Porque la repetición es uno de los mecanismos fundamentales de la obra.

Una y otra vez observamos secuencias similares. Una y otra vez aparecen cuerpos que caen, cuerpos que sostienen a otros cuerpos, cuerpos que resisten.

Como ocurre fuera del teatro.

Un desaparecido.

Otro desaparecido.

Un feminicidio.

Otro feminicidio.

Una fosa clandestina.

Otra fosa clandestina.

Una madre buscando.

Otra madre buscando.

Y otra.

Y otra.

Hasta que las cifras sustituyen a las personas y el horror corre el riesgo de convertirse en paisaje.

Mientras observaba la función pensé en algo profundamente incómodo: entre mis contactos frecuentes está la florería donde encargo arreglos funerarios. La dueña ya me conoce. A veces ni siquiera me cobra el envío. No porque me dedique a ello, sino porque son demasiadas las ocasiones en que necesito despedir a alguien.

Esa normalización cotidiana es exactamente el territorio donde opera "LA".

No nos habla únicamente de la violencia.

Nos habla de nuestra capacidad para acostumbrarnos a ella.

Y eso resulta todavía más perturbador.

Al finalizar la función, uno de los integrantes comparte con el público que la obra fue creada en Bélgica y presentada durante varios años. Después, la violencia dejó de ser únicamente el tema de la pieza para convertirse en parte de la vida de la compañía: uno de sus integrantes fue arrebatado por esa misma realidad que la obra denunciaba.

Les tomó tres años volver a bailarla.

De pronto todo adquiere otro peso.

Lo que habíamos visto durante cincuenta y cinco minutos deja de ser representación para convertirse en memoria.

En protesta.

En necesidad.

Salgo entonces pensando en las más de cien mil personas desaparecidas que acumula el país. En las madres buscadoras que continúan recorriendo desiertos, cerros y terrenos baldíos cuando las instituciones han dejado de hacerlo. En la crueldad que se ha vuelto costumbre. En los jóvenes que celebran triunfos deportivos mientras arrancan las fichas de búsqueda que intentan mantener viva la memoria de quienes faltan.

Y también pienso en el arte.

Porque cuando un país comienza a fracturarse, el arte no repara las grietas.

Pero las señala.

Las ilumina.

Nos obliga a mirarlas.

"LA" no ofrece respuestas. Tampoco consuelo.

Lo que ofrece es algo mucho más difícil: la posibilidad de permanecer frente al dolor sin apartar la mirada.

Y en los tiempos que vivimos, quizá esa sea una de las formas más urgentes de protesta.

 

SINOPSIS

LA” es una pieza/performance que aborda escenarios sobre cómo respiramos la ausencia en México, donde la muerte se ha normalizado y la conmoción es un cotidiano que pasa inadvertido. Hoy, a cuatro años de su creación, nos enfrentamos al reto de recorporeizar esta obra, conviertiéndose en la vocalización de nuestra impotencia. Cuando un cuerpo se encuentra en estado de shock o en el momento previo a la muerte, la última nota que resuena en la cabeza de una persona es LA.

Dur. 55 min /

Público: +16

CRÉDITOS

Coreografía y Dirección General: Francisco Córdova
Creadores en escena: Ariel García, Gerardo Ochoa, Noé Ángel, Julieta Zapata, Jenn Gonzalez Diseño de Iluminación: Francisco Córdova
Dispositivo Escenográfico: Danna Sánchez
Diseño Sonoro: Clelia Patrono & Omar Córdova
Diseño de Vestuario: Al Mendoza
Asistencia & Vinculación: Cristhian Córdova, Ariadna Vargas Trejo, Blú Azcue y Elizeth Cordero
Producción General: Fábrica Escena S. C. & Vortex Fomento Arte y Cultura A. C.
Producción Ejecutiva, Gestión y Vinculación: Lorena Azcona
Producción Asociada, Coordinación logística: Itzel Schnaas
Tour Management: Diana Narváez
Diseño: Raúl Hernández | Rools Design

*Programa beneficiario por el Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales SACPC. *Pieza Apoyada por Tictac Art Centre de David Zambrano y Mat Voorter, dentro del Programa Residencias de Creación 2022. Bruselas, Bélgica