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01/02/26

Parentalidad y buenos tratos • Alternativas para el consumismo infantil • Gaudencio Rodríguez

Cada vez se vuelve más difícil controlar el consumo de las niñas y niños. En estos tiempos se vuelve todo un reto entrar y salir a un centro comercial sin comprarles algo…

Gaudencio Rodríguez [autor]
Gaudencio Rodríguez [autor]
Parentalidad y buenos tratos • Alternativas para el consumismo infantil • Gaudencio Rodríguez

Cada vez se vuelve más difícil controlar el consumo de las niñas y niños. En estos tiempos se vuelve todo un reto entrar y salir a un centro comercial sin comprarles algo.

Cuando no les ponemos límites a las compras, los regalos o a las adquisiciones, estamos transmitiendo infinidad de mensajes a las niñas y niños, los cuales se vuelven caldo de cultivo para la conformación de personalidades individualistas, consumistas y poco comprometidas con su comunidad.

Se les da a entender que lo importante se encuentra en las cosas materiales y no en el interior de cada ser humano; que todo es desechable y fácilmente sustituible; que las personas valen por lo que tienen y no por lo que son; que es preferible seguir consumiendo abusivamente antes que ayudar a los que lo necesitan; que la felicidad depende de la satisfacción de los deseos; que el dinero y el éxito convencional traen la felicidad y la alegría; que lo importante es cubrir las propias necesidades sin tener que pensar en los demás.

Al ver que los papás/mamás trabajan largas jornadas (en los casos en los que no hay necesidad de tanto), se les da a entender que el dinero y las ganancias para consumir, son más importantes que la condición humana.

¿Se puede evitar el consumismo infantil? Sí. Comparto diez alternativas para con las niñas y niños:

  1. Promover la generosidad y la solidaridad a edades tempranas. Recuerdo un Día de Reyes donde la generosidad de la comunidad fue tan grande, que alcanzó para que los niños y las niñas de la casa hogar donde laboraba tuvieran juguetes suficientes y en bodega quedara un excedente importante. En lugar de guardarlos, se nos ocurrió que los de la casa hogar (niñas y niños de cuatro a siete años), los compartieran con los de una comunidad marginada. Las caras de unos y otros lucieron radiantes de alegría, unos por recibir algo y otros por saberse generadores de felicidad; de esta experiencia hablaron durante mucho tiempo (no hay que perder de vista que las niñas y niños que viven en una institución, por su condición de vulnerabilidad y natural dependencia están acostumbrados a recibir primordialmente, y pocas oportunidades tienen de dar y contribuir a la felicidad y bienestar del prójimo).
  2. Fomentar la capacidad para jugar (para la psicología, este es el principal indicador de salud mental; una niña o niño que no sabe jugar es para preocupar), para imaginar, fantasear, crear, divertirse, enseñándoles que los juguetes son solo instrumentos y que lo importante es lo que ellos pueden crear con su mente; que los objetos son un medio y no un fin; que la felicidad no está en su acumulación sino dentro de sí mismos.
  3. Dejar que estén solas o solos (obviamente supervisados) para que puedan descubrir lo que pueden hacer utilizando la imaginación y creatividad.
  4. Promover espacios de soledad, de calma y hasta relajación, que eviten formar personas enajenadas, ansiosas de adquirir cosas y de buscar estímulos de manera compulsiva.
  5. Obsequiarles regalos, pero en ocasiones especiales como el Día de Reyes o cumpleaños, evitando adquisiciones constantes.
  6. Que la respuesta de los padres/madres a las hijas o hijos frente a la negativa de una compra no sea: “No tengo dinero” (cuando este es el caso), sino que le haga ver que no lo necesita.
  7. Explicarles que la obtención exagerada de productos genera mucha basura que contribuye al deterioro del medio ambiente.
  8. Cuidar, reparar y reciclar las cosas que se tienen.
  9. Enseñarlos a aceptar y a ser generoso con las niñas y niños con desventajas sociales, actitud que va a contribuir a que cuando sea adulto, esté alerta a lo que el mundo necesita.
  10. No premiar todos y cada uno de los logros, sino ayudarlo a detectar sus capacidades y celebrar el esfuerzo que contribuyó a dicho logro.

Para construir lazos fuertes entre padres/madres e hijos/hijas, es necesario invertir cada día tiempo de calidad y en cantidad suficiente. Eso requiere de planeación y esfuerzo. No es una pérdida, es una inversión que vale la pena. Solo de esta manera se les podrá humanizar.

La televisión, los juguetes, computadoras, videojuegos, etcétera, no dejan de ser objetos que lo que ofrecen son relaciones no-humanas, razón por la cual nunca podrán ser sustitutos de las personas, pueden ser un apoyo y hasta un facilitador en las relaciones humanas, pero solo eso. Después de todo el cerebro sigue siendo social no digital ni tecnológico.