El Evangelio según • Acoso sistemático • Víctor Hugo Pérez Nieto

“…seguirá agravándose el acoso laboral en los sistemas mexicanos de salud, rebasados desde hace muchos años…”

El Evangelio según • Acoso sistemático • Víctor Hugo Pérez Nieto

Este viernes por la tarde, un grupo de residentes del UMAE 48 salió a manifestarse y cerrar vialidades en León por el encarcelamiento injusto de uno de sus compañeros.

Afortunadamente la medida de presión rindió frutos, porque tanto el sindicato del IMSS como su universidad se movilizaron para lograr su liberación.

El contexto aparente fue la falta de insumos en el sistema de salud mexicano, y la pésima gestión en los hospitales, por lo que surten a los residentes con tubos de ensayo para todo el fin de semana. Sin embargo, el problema de fondo es el mobbing o “acoso laboral” bajo el que trabajamos en las instituciones públicas. Basta decir que si se te va una aguja hipodérmica o una jeringa en la bolsa de la bata, te pueden acusar de robo y daño patrimonial (al mismo nivel que el huachicol fiscal). Todo depende de que le caigas gordo a alguien de confianza, sobre todo en la delegación, para desatar una verdadera cacería de brujas.

Y es que hasta parece una mala película entre espías de la CIA y la extinta KGB, pero hay casos documentados en la delegación del IMSS de Baja California Sur, donde a un médico lo retuvieron en contra de su voluntad en un hospital psiquiátrico, y no conformes con eso, lo mandaron desvivir con dosis altas de tranquilizantes que, por fortuna, las enfermeras a cargo se negaron a administrar.

Estos casos son poco conocidos, por lo que los pongo en contexto para que el público que no está en el ámbito médico se entere de lo que estamos padeciendo cada vez con mayor frecuencia en los hospitales públicos, por denunciar abusos y falta de insumos.

Hay muchas formas de dañar a una persona: dispararle con un arma de fuego, quitarle el pan, no tratar su enfermedad, condenarlo a la miseria, hacerlo trabajar a desfallecer, o impulsarlo hasta el suicidio. Pero solamente lo primero está penado por la ley. Por eso es que hasta que la ley se mejore, y el Estado se involucre de verdad —y no solo con discursos–, seguirá agravándose el acoso laboral en los sistemas mexicanos de salud, rebasados desde hace muchos años.