Es Lo Cotidiano

UN RATITO DE TENMEALLÁ

Somos lo que hay

Caleb Landaverde

Somos lo que hay

Un hombre un tanto viejo sube por las escaleras eléctricas de un centro comercial, al final de las mismas da pasos torpes, tambaleando, como si estuviera borracho, pero no lo está, se detiene en un aparador donde hay dos maniquíes de mujer exhibiendo trajes de baño, se acerca, pone su mano contra el cristal, como si recordara algo. El joven encargado de la tienda le ordena que se quite del aparador y de inmediato limpia donde estuvo la mano del hombre. Éste, al ver su reflejo en aquel cristal, se aterra y se señala en el reflejo, como quien señala a un criminal por sus atrocidades.

El viejo, consternado, se aleja de ahí, para seguir su camino, tropieza y cae, comienza a escupir sangre, gatea, trata de incorporarse, pero no puede, al fin tose, escupiendo más sangre, cae y muere. Poco después unos trabajadores de limpieza, recogen el cuerpo y de inmediato limpian la sangre, para que todo siga el curso de la normalidad. Todo se torna negro y se muestra la contundente frase, Somos lo que hay.

Es así como empieza esta película dirigida y escrita por Jorge Michel Grau, en la que, por la pérdida del jefe de familia, el hijo mayor Alfredo (Francisco Barreiro) debe tomar las riendas de la familia, conformada por su madre, su hermano violento e impulsivo Julián (Alan Chávez) y su misteriosa hermana, Sabina (Paulina Gaitán), debe ser el líder y llevar alimento a la casa, pero no cualquier alimento, éste tiene que ser parte de un ritual en el cual, el ingrediente principal es la carne humana.

De Alfredo depende el destino de su familia, presionado por su hermana por tomar el control, él torpemente busca sus propias soluciones. Julián, intempestivo, busca también la manera de impresionar y querer ganar el lugar de líder. Su madre se la pasa encerrada en su cuarto, lamentándose por la pérdida, y Sabina, siempre vestida de blanca, manipula a sus dos hermanos, recordándoles que necesitan del rito para sobrevivir. Detectives locales, empiezan a investigar, siguiendo las pistas dejadas por la familia, y es así como todo se va desmoronando poco a poco alrededor de la misma.

 Decisiones por tomar, caminos por elegir, esto es lo que ofrece Michel Grau, un recorrido por la vida de una familia mexicana, en lo profundo de nuestra sociedad. Como suele suceder, tanto impacto ha causado en el extranjero, como poco reconocimiento ha ganado en México, tal vez, por querer ignorar la crueldad que se vive día a día, en nuestra sociedad.

No sólo es la crudeza del canibalismo que puede llegar a perturbar, son también los síntomas presentados de la sociedad mexicana actual: el alto grado de prostitución, drogas en las calles, policías corruptos, familias que luchan por sobrevivir, todo esto que forma parte de Somos lo que hay, también se encuentra en la realidad. Mejor título no pudo tener, después de todo somos lo que hay y esa es nuestra realidad, el medio nos condiciona, y así como si fuéramos piezas de ajedrez, nos mueven, mientras luchamos para sobrevivir.

Ahí reside la valía de este filme,  lo que permite al espectador soportar errores o ciertas situaciones que carecen de credibilidad. Sobresale también el guión, las entrañables actuaciones, pero sobre todo, los valores de la sociedad mexicana, que después de todo critican y apuntan a la misma, para así tratar de crear una consciencia de lo que es nuestra realidad, con el fin recordarnos: “Estás vivo”.

2010

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