Es Lo Cotidiano

Horma

Flor Bosco


Las hormas de madera son objeto de culto para almas sensitivas, los más adormilados las emplean en calentar el boiler, inconscientes de su próxima extinción. Una tarde me topé con una horma de mezquite recubierta de milagritos confinada a pisapapeles ornamental. Le arranqué las figuritas y de sus ondulaciones salieron rostros precisos, moscardones, arcas, peces gordos y sirenas. Ante todas estas evocaciones, sutiles unas, categóricas otras, me enfrenté a la disyuntiva de matizar o reafirmar su forma. Decidí no someterla a mi propia búsqueda dejando que la inteligencia de su alma la guiara; luego, con paciente escucha, pulí un poco su historia insinuada, encarnó en un pez volador con ojos de humano. Ahora este ejemplar único navega por las paredes y se alimenta del aire y las miradas.

(De Objetuario)

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