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10:26h. Domingo, 22 de Octubre de 2017

Stephen King y Zihuanatejo

Bernardo Monroy

Claro que recuerdo el nombre. Zihuatanejo.
Un nombre así es demasiado bello para olvidarlo.

Stephen King, “Rita Hayworth y la redención de Shawshank”

Mientras más se acerca la adaptación de It de Stephen King, surgen los debates sobre su obra: tanto detractores como fans recuerdan los vampiros de Salem’s Lot, los zombis de Cementerio de mascotas y las chicas con poderes psíquicos. Lo cierto es que las obras de King sin una pizca de terror, fantasía ni ciencia ficción, aquellas encuadradas en el mainstream, son las que realmente han sido elogiadas por los críticos y alcanzan una admirable calidad literaria.

Por ejemplo, “All That You Love Will Be Carried Away”, recopilado en Everything’s Eventual, es un hermoso cuento sobre un hombre que atraviesa por una depresión y está a punto de suicidarse. Debido a su trabajo, viaja constantemente y se detiene en los sanitarios de las gasolineras a copiar los grafitis. Esa es su única razón para vivir. Dolores Claiborne es una novela auténticamente feminista, que habla de la situación de una mujer enfrentando a un marido abusador.

Por encima de todas estas obras que más que hablar de espíritus o payasos asesinos hablan de la Condición Humana –la auténtica esencia de la buena literatura- está, sin duda, Esperanza, primavera eterna: Rita Hayworth y la redención de Shawshank, tan espléndida que su adaptación cinematográfica está considerada una de las mejores películas de la historia.

De la cárcel a la playa

Rita Hayworth y la redención de Shawshank tiene como eje principal un tema manejado cientos de veces en la narrativa: un ser humano que va a prisión y busca sobrevivir como le sea posible. Lo hemos visto y leído en clásicos como El Conde de Montecristo, de Alexandre Dumas; El Apando de José Revueltas y hasta Orange is the New Black de Piper Kerman.

El protagonista es Andy Dufresne, un hombre en apariencia tranquilo y hasta insignificante. Es declarado culpable por un crimen que no cometió y encerrado en Shawshank, una de las más terribles prisiones del estado de Maine, que por cierto aparece en otras novelas de King. En la cárcel, Andrew enfrentará abusos y vejaciones, y uno de sus pocos amigos y aliados será Red, uno de los pocos presos que reconoce sin miramientos lo que hizo: cometer homicidio.

Red se autodefine desde el primer párrafo de la novela así: “Supongo que en todas las prisiones federales y estatales de Estados Unidos hay gente como yo. Soy el tipo que lo consigue todo”. Aunque él es el narrador, Andy es sin duda el protagonista. Ambos se conocen cuando le pide a Red un martillete, para poder pulir los cuarzos que encuentra en el patio de la cárcel. Tiempo después, mientras la amistad de ambos hombres se va forjando, Andy solicitará un poster de la actriz Rita Hayworth. Con estos dos elementos planeará una espectacular fuga.

King sin terror

La historia detrás de la novela, y su excelente adaptación cinematográfica galardonada con todo tipo de reconocimientos, inicia en la década de los ochenta, cuando Stephen King ya era reconocido como escritor de novelas de terror. Por aquel entonces había escrito cuatro novelas cortas (además de la que nos ocupa, se encontraba Apt Pupil y The Body, convertidas en las películas El aprendiz y Cuenta conmigo, ambas adaptadas también con gran éxito. La cuarta, El método de respiración, es la más floja de todas) y no tenía donde publicarlas, pues ya estaba encasillado como escritor “de miedo”. Su editor sugirió recopilarlas para que se vendieran como un solo tomo, y resultó ser un best-seller, como toda la obra de King. El título fue Estaciones diferentes para aclarar que era un giro en su carrera literaria.

El popular novelista estadounidense ha escrito sus versiones de clásicos literarios. Una de las más recientes novelas, Revival adapta El gran dios Pan de Arthur Machen. Cementerio de mascotas es Frankenstein y él mismo ha declarado que con La danza de la muerte quería escribir un “Señor de los Anillos, pero americano”.

Rita Hayworth y la redención de Shawshank no es la excepción, pues está inspirada en Dios ve la verdad pero no la dice cuando quiere de Tolstoi. Aunque claro: el sello de Stephen es personalísimo e inconfundible.

Rumbo a Zihuatanejo

Pero… ¿qué tiene que ver Zihuatanejo con todo esto?

Durante su larga estancia en prisión, Andy sueña con irse a Zihuatanejo. Leamos el diálogo entre Red y su amigo:

—Zihuatanejo —lo dijo pronunciando la palabra con una lentitud musical—. Allá abajo, en México. Es un pequeño lugar que queda a unos treinta kilómetros de Playa Azul. Unos ciento sesenta kilómetros al noroeste de Acapulco, en la costa del Pacífico. ¿Sabes lo que dicen los mexicanos del Pacífico? Le dije que no lo sabía.

—Dicen que no tiene memoria. Y precisamente por eso. Red, quiero acabar allí mis días. En un lugar cálido y sin memoria.

Mientras hablaba, había cogido del suelo un puñado de piedrecitas; y las fue tirando una a una, contemplándolas mientras rebotaban y rodaban por el cuadrado del campo de béisbol,que pronto estaría cubierto de una fina capa de nieve.

—Zihuatanejo. Tendré allí un hotelito. Seis cabañas a lo largo de la playa y otras seis más al interior, para los clientes de la autopista. Y tendré un empleado que acompañará a mis huéspedes a pescar. Y habrá un trofeo para el que pesque el merlín más grande de la temporada y colgaré su fotografía en el vestíbulo. No será un lugar para familias. Será un lugar para pasar la luna de miel en sus dos versiones, la primera y la segunda.

En lo personal, yo nunca he escuchado eso de que el Pacífico no tiene memoria. Quizá es un invento de King para darle emotividad a la trama… pero es un truco narrativo que funciona muy bien.

Si leímos la novela y vimos su adaptación, Andy logra su objetivo.

No es necesario huir de una prisión para visitar Zihuatanejo si se vive en Guanajuato. Actualmente, los vuelos de León a la ciudad en aerolíneas TAR, así como los traslados en camión, son bastante accesibles.

Aunque desgraciadamente nunca encontremos el hotel de Andy, sí hay una amplia variedad de actividades, y lo mejor de todo es que el viajero se olvidará de todos sus problemas, como lo hizo el señor Dufresne.

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Bernardo Monroy
 nació en 1982 en México D.F. y actualmente vive en León, Guanajuato. Es periodista y ha publicado el libro de cuentos El Gato con Converse y la novela La Liga Latinoamericana; así como la novela electrónica Slasher, disponible gratuitamente en el portal Zona Literatura, y W.M.D. y Segunda Temporada en el portal Penumbria. Es aficionado a los videojuegos, los cómics y los géneros de terror, fantasía y ciencia ficción, y escribe porque está frustrado, ya que nunca pudo ingresar a la Escuela de Jóvenes Dotados del Profesor Xavier. Sus textos han sido traducidos al klingon y al élfico.

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