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Oscar 2019: La credibilidad a prueba

Fernando Cuevas

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BlacKkKlansman
Oscar 2019: La credibilidad a prueba

Creo que la entrega de premios en el mundo del arte en general nos puede orientar y dar ciertas pistas pero, sobre todo, invitar a la diversión: discutir ausencias y presencias, suponer complots nunca comprobados (o desmentidos), identificar cofradías e intereses más allá de la obra creativa y, por supuesto, lamentarnos por las injusticias cometidas según nuestros excelsos gustos. El Oscar se presta muy bien para todo ello, considerando su poder mediático y sus habituales omisiones inexplicables desde el punto de vista meramente fílmico, pero este año se pasaron de tueste, con todo y su largo historial de fallas: Hawks, Welles, Hitchcock, Kubrick, Chaplin, Fellini, Bergman, Kurosawa, Altman, Lynch y Buñuel, entre otros, nunca ganaron, en contraste con G. Iñárritu, que ya tiene dos estatuillas.

Comparto lo que me gustaría que sucediera (no lo que creo que va a pasar) y las consabidas injusticias que percibo (como buena discriminación), aunque pensando que de seguir así, la premiación acabará siendo como los demeritados Grammys (que hasta confunden géneros), poco relevantes en el mundo de la música, o va a seguir en brusco descenso de audiencia, por más que quieran premiar a gente joven, sin mayor justificación que la de atraer a ciertos sectores etarios de espectadores. Hay de premios a premios, y los mortales nos damos cuenta cuando se convierten en un asunto mercadológico, político o de buenas intenciones.

La credibilidad, a pesar de todo, es el sustento de cualquier tipo de premiación (veamos lo que le ha sucedido al Nobel de literatura o de la paz), más allá de gustos diferenciados. Varias películas fueron parcialmente ignoradas y algunas, de plano, olvidadas por completo, sólo para meter productos muy medianos pero con arrastre juvenil o de nostalgia fácil, como por ejemplo Rapsodia Bohemia y Nace una estrella, filmes que si se consideran lo mejor del año, entonces habría que alarmarse sobre la producción de películas y sus alcances.

Y si quería la academia meter algo de cómic medio Marvel, Disney y el buen mensaje anti-muro, la opción era la de los Avengers, más elaborada que la ciertamente disfrutable historia de la utopía africana: no es que sean malas o desdeñables, sino que son cintas de diferente tesitura: no es que Bergman o Antonioni tengan que estar ahí. Tengo la hipótesis, sujeta a confirmación, de que también juegan las ganas de molestar a Trump: mientras más mexicanos, mejor. Aunque nadie sepa que La forma del agua es una película menor en contraste con El hilo fantasma, por poner un ejemplo reciente.

El Oscar 2019

Elegiría como mejor película a BlacKkKlansman y a su director, Spike Lee. Como actriz a Glenn Close asumiendo el papel de una esposa contenida y actor a Willem Dafoe por su sentida interpretación de Van Gogh; en roles secundarios, a Rachel Weisz y a Mahershala Ali. Por guion original, se lo daría a El reverendo de Paul Schrader, y por adaptado a La balada de Buster Scuggs, cinta a la que le otorgaría el reconocimiento por canción original: When A Cowboy Trades His Spurs For Wings de David Rawlings y de la gran cantautora Gillian Welch. Creo que poco o nada de esto sucederá, pero para predicciones están otros espacios de adivinanzas y apuestas, acá nomás las querencias.

El Oscar a película animada ha sido de las peores elecciones en los años recientes; opto por Isla de Perros de Wes Anderson, aunque no se lo van a dar: ojalá me equivoque pero la Academia gringa tiende a despreciar a sus mejores realizadores, desde Orson Welles a la fecha (P. T. Anderson, por poner un caso); en tanto, el corto animado me late para Weekends de Trevor Jimenez. Para extranjera, preferiría Asuntos de familia de Koreeda, aunque Roma de Alfonso Cuarón (también en competencia para mejor cinta por haber cumplido el requisito) se lo puede llevar, como la polaca Guerra fría, con todo su blanco y negro en tiempos donde los matices de gris eran casi imperceptibles.

Como documental apunto a Free Solo, de Vasarhelyi, Chin, Hayes y Dill, aunque la quinteta bien vale la pena como obras fílmicas mostrando realidades sociales, entre políticas y juveniles; para corto, End Game de Rob Epstein y Jeffrey Friedman.  Si la colonia hablara y El primer hombre fueron dos películas que me gustaron mucho y no se consideraron salvo ciertas nominaciones (la segunda debiera llevarse las categorías de sonido), percepción con la que no estoy de acuerdo, sobre todo viendo el nivel de las sí consideradas, muy por debajo de este par.

La Favorita de Yogros Lanthimos me encantó: que le den diseño de vestuario y diseño de producción, al menos, y a Vice el de maquillaje, aunque Christian Bale merecería su reconocimiento por la caracterización, más allá de lo físico del siniestro y oculto político. Lifeboat debiera llevarse el reconocimiento por documental corto, y en el ámbito de la ficción ahí está Detainment, obra a cuatro manos de Vincent Lambe y Darren Mahon. Pantera negra es la primera película de superhéroes nominada a mejor filme del año: divertida, es una absoluta trampa mediática; que le den el de efectos especiales.

Son las querencias, nada más y nada menos. Esta entrega se ha vuelto política, de corrección absoluta y muy descuidada en sus candidaturas: en ello lleva su penitencia.

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