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ESTA CANCIÓN PODRÍA SER TU VIDA [NOVELA POR ENTREGAS, X]

Paréntesis: (It's Alright, Ma (I'm Only Bleeding), Bob Dylan, 1965)

José Luis Justes Amador

Tachas 354
Tachas 354
Paréntesis: (It's Alright, Ma (I'm Only Bleeding), Bob Dylan, 1965)

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Abro mis primeros diarios buscando el siguiente capítulo de esta novela. Busco y encuentro en mi memoria una canción que hable “a la tercera va la vencida”. Me siento y, como casi siempre a última hora para enviársela a mi editor, empiezo a teclearla. Me detengo a las quinientas palabras. Pienso en todo el tiempo que he tenido en estos días de encierro voluntario. Y en mi primer encierro. Cuando todavía estaba de moda, y funcionaba, que los padres pusieran castigos ejemplares a sus hijos.

Era invierno. Mi padre trabajaba como jefe de intendencia del club deportivo más exclusivo de la ciudad. Mi familia, por privilegio laboral, tenía acceso a todas las instalaciones. Con el paso del tiempo había acabado haciéndome amigo de un grupo de niños y de niñas (¿preadolescentes? teníamos once años) a los que no les importaba que una sola de sus zapatillas de deporte costara más que toda mi ropa junta. Estábamos aburridos y en plena época de retar a alguien y cumplir los retos.

Las albercas estaban cerradas, protegidas además en su perímetro, de ducha a ducha, con una cinta de seguridad como la de las películas de detectives cuando hay un muerto. Casi hubo un muerto aquel día. No fui lo suficientemente inteligente como para darme cuenta de la señal cuando alguna de las chicas lanzó un reto. Cruzar la alberca, helada a principios de enero, por su lado más largo. No recuerdo el premio pero debió ser alguna estupidez que estaba a mitad de camino entre la inocencia y lo que entonces creíamos que era el sexo.

Yo era el único chico que se había juntado aquel día. Obviamente yo era el que tenía que hacerlo. He sonreído al escribir ese obviamente.

Me lancé a cruzarla. Mis zapatos, desgastados, resbalaban. Creo que caí nada más poner el pie en la capa de hielo de la que nadie sabía que grosor tenía. Me alegré al ver que al menos no hacía ruidos raros como si sufriera o estuviera a punto de romperse. Me caí dos o tres veces más antes de llegar al final. Las manos al contacto con el hielo, un tacto nuevo, se sentían, al mismo tiempo, heladas y calientes.

No sé porque no salí de allí al llegar al otro lado. Toqué el límite de la alberca y me volví a mirarlas. Una de ellas aplaudió. La chica a la que volvería a encontrarme años más tarde en una batalla campal a la cuatro de la mañana con tapas de botes de basura por diferencias musicales. Aquel aplauso me motivó estúpidamente a regresar por el mismo camino. Los ruidos que no había escuchado antes comenzaron a sonar. Volví a caerme. Era la alberca olímpica. Cincuenta metros. Debía llevar unos treinta recorridos de vuelta cuando sí comencé a asustarme. Estaba más asustado de caerme que de otra cosa. Las manos me dolían y, sin embargo, fue lo único que quedó fuera del hielo cuando se rompió y me caí.

Los subordinados de mi padre, al que no avisaron hasta que yo estuve fuera de la alberca helada, tardaron media hora en lograr desalojarme. No podían entrar, ya que la fragilidad del hielo estaba demostrada, ni yo podía levantarme con mi propio peso, porque se rompería aún más. Y, sin embargo, esa fue la solución que al final, y a gritos desde el borde hasta donde yo estaba, tomamos. Yo y ellos íbamos rompiendo el hielo, en el sentido literal, por el camino más corto hasta que pudiera salir.

Me llevaron a la enfermería. Mi padre estaba más que enojado. Y preocupado no por mi salud sino por todos los trabajos que los trabajadores habían dejado de hacer por sacarme de un lío absolutamente estúpido.

No supieron cómo castigarme. El club deportivo tenía una biblioteca que nadie usaba. Pasé el verano siguiente confinado allí en las horas a las que acompañaba a mi padre. Esa fue mi primera cuarentena. No recuerdo de quién fue la idea.



***
José Luis Justes Amador (España, 1969) es filólogo con un posgrado en Cambridge sobre poesía inglesa contemporánea. Sus publicaciones más recientes son "99" (2019, UAA) y "El poeta, enamorado, escucha 'The Velvet Underground and Nico'" (2018, IMAC).

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