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Charles Bradley: con alma de James Brown

Karla Gasca

Tachas 389
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Charles Bradley: con alma de James Brown


El éxito puede tardar mucho en llegar como le ocurrió a Charles Bradley, quien lanzó su primer álbum ‘No time for dreaming’ en el 2011 a la edad de 65 años. Me cuesta trabajo imaginar que detrás del gran genio de 'Victim of love', un disco que podría poner a bailar y a cantar a una piedra, se encuentra una historia plagada de tragedias, aunque también (debo decirlo) de esperanza.  

Antes de ser reconocido como el genio musical que fue, Bradley se dedicaba a imitar a James Brown en algunos bares de Nueva York en donde ya era conocido por su enérgica interpretación. La voz de este veterano remite de inmediato a los grandes cantantes de Soul de la década de los 60, época en la que Bradley intentaba sobrevivir trabajando como cocinero en una pizzería.

Desde muy pequeño se enfrentó a los infortunios de la vida. Su madre lo dejó al cuidado de su abuela y regresó por él hasta años después, al recibir la ayuda económica que el gobierno daba a las madres solteras. Aun así, la situación económica de su familia era muy precaria, por lo que creció en las calles de Brooklyn sin oportunidad de asistir a la escuela, persiguiendo trabajos mal pagados desde los 12 años y durmiendo más de una vez en el metro, un refugio improvisado para pasar la noche.

Cuando cumplió 14 años su hermana mayor lo invitó al mítico concierto de James Brown en el Teatro Apollo. Al ver la interpretación del ‘Soul Brother Number One’ en vivo algo en su interior se encendió, y a partir de ese momento decidió que sería cantante. Así comenzó su carrera como imitador de James Brown, trabajo que realizó gustoso por muchos, muchos años.

La buena suerte llegaría después de una etapa bastante oscura en la que casi muere a causa de una negligencia médica. Por si eso fuera poco, su hermano mayor es asesinado y Charles se queda sin trabajo, por lo que termina al punto de la indigencia. Por fortuna, su famosa imitación de James Brown llegaría a oídos de ‘Daptone Records' (sello discográfico de Brooklyn que se ha convertido en el gran impulsor del Soul, cobijando a artistas como Lee Fields y Sharon Jones). ‘No time for dreaming’, el álbum debut de Bradley, nació gracias al apoyo de Thomas Brenneck, fundador de esta compañía discográfica y miembro de Menahan Street Band, agrupación que lo acompañaba en sus interpretaciones. Su éxito fue inmediato.

Su segundo disco, 'Victim of love', se convirtió rápidamente en un fenómeno musical con letras mucho más optimistas que su primer disco (que hablaba de pobreza, soledad y abandono). Acompañadas de una dirección y producción tan bien logradas, posicionaron a Bradley rápidamente como ‘The Screaming Eagle of Soul’. Este disco se lanzó en el 2013 bajo el sello de sus descubridores, Daptone Records, y obtuvo excelentes críticas, convirtiéndose en el mejor disco soul de ese año.

Desde ese momento Charles Bradley no hizo más que cosechar éxitos. Ese hombre sencillo con un aura triste de inocencia infantil que a pesar de su edad seguía imitando casi a la perfección los pasos desenfrenados de James Brown, finalmente se motivó para aprender a leer y a escribir. Cabe destacar que confeccionaba con gusto y orgullo la ropa que usaba en sus interpretaciones.

Sin embargo, la vida y la fortuna sólo le darían oportunidad de paladear el éxito por un tiempo breve, pues en octubre de 2016 le fue diagnosticado cáncer de hígado y un año más tarde falleció a la edad de 68 años. El debut de Charles Bradley en el mundo de la música me recuerda (al igual que sus canciones) que no queda mucho tiempo para soñar, como él mismo lo dice en No time for dreaming: "Dream while your sleeping Tired of slowly creeping. Open up your eyes. Before it's too late".

Para conocer más sobre este artista recomiendo ver ‘Charles Bradley: Soul of America’, documental en el que la música Soul toma un papel protagónico, manifestándose a través de esta alma sencilla y talentosa que fue injustamente ignorada por tantos años.

 


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