miércoles. 22.09.2021
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Lee ‘Scratch’ Perry [I]: Un alterador sonoro • Fernando Cuevas

Fernando Cuevas

Lee ‘Scratch’ Perry, un alterador sonoro
Lee ‘Scratch’ Perry, un alterador sonoro
Lee ‘Scratch’ Perry [I]: Un alterador sonoro • Fernando Cuevas

 

Fue uno de los grandes escultores sonoros del siglo XX. Con un sentido único para encontrar espacios, ecos y rupturas rítmicas, moldeaba tradiciones musicales para reconvertirlas y provocar que se encontraran con otros géneros, en apariencia distantes en términos estilísticos: cuidó las raíces del reggae, rocksteady, ska y dancehall para recoger frutos impregnados de dub, ese estilo tan suyo como de King Tubby, bien aprovechados por el rap, el postpunk, la electrónica y otros estilos que se nutrieron de sus experimentos a la hora de grabar: doblar pistas para imbricarlas; incorporar sonidos de objetos y animales; editar las voces y profundizar en las reverberaciones; colocar al frente bajos adiposos y entender el proceso de manera orgánica, abierta a la exploración.

El jamaiquino Rainford Hugh Perry (Kendal, 1936–Lucea, 2021) dejó la escuela y se dedicó a jugar dominó, desarrollando una gran capacidad de observación que seguramente le ayudó a expandir sus ideas musicales, pronto expresadas en algunas grabaciones de ska y reggae, y a ubicar artistas de talento desbordante, como Max Romeo, Junior Murvin y Bob Marley, a quienes ayudó en su propulsión mundial; entró como asistente a un par de estudios de grabación a partir de finales de los cincuenta, ecosistema en el que se sintió a sus anchas y donde desarrolló sus múltiples talentos como ingeniero sonoro, productor, cantautor y descubridor de posibilidades sonoras que podían iluminar o confundir con acentos únicos de sicodelia y aparente caos rítmico, siempre expansivo.

Ya en los sesenta, con su apodo derivado de la grabación The Chicken Scratch (1965), fundó el sello Upsetters, nombre que usó para su banda con la que firmó el homónimo The Uppsetters (1969) y Return to Django (1969), muestra inicial de sus experimentaciones sonoras e ideología rastafari, justo cuando DJ’s como U-Roy  y Dennis Alcapone hacían alquimia con las consolas, regrabaciones y doblajes instrumentales. Un poco antes se había presentado con People Funny Boy (1968), incluyendo el llanto de un bebé, como anunciando el nacimiento de todo su organismo sonoro que igual transcurría por canales no oficiales, que por compilaciones y grabaciones caseras.

Al inicio de los setenta, produjo cinco álbumes en 1970 remarcando la noción de consternador y alrededor de la imagen del famoso actor y director estadounidense (Clint Eastwood, Many Moods of the Upsetters, Scratch the Upsetter Again, Eastwood Rides Again y The Good, the Bad and the Upsetters); presentó posteriormente bajo su nombre Africa’s Blood (1972) toda una declaración de principios ideológicos y estéticos, con apuntes de R&B y ska, seguido de Cloak and Dagger (1972), ya con los nacientes efectos propios del dub que encontraron espacio abierto en Blackboard Jungle Dub (1973), una de sus obras iniciales clave con inserciones instrumentales sorpresivas y los consabidos ruidos provenientes de otras fuentes, como sirenas en este caso; en tanto, Rhythm Shower (1973) resultó más oscuro y experimental, confeccionado con base en mezclas de aguda intuición, mientras que The Quest (1974) sonaba más luminoso.

Vendría una fecunda grabación con el colega King Tubby y la creación del sello Black Ark Records, nombrado así como su estudio que reduciría a cenizas años después, ya sea por un momento de locura o por una acción premeditada contra el establishment. Tras otra tanda de grabaciones en 1975 (Musical Bones con Vin Gordon; Return of Wax, mejor distribuido hasta los noventa; Kung Fu Meets the Dragon, bajo el nombre de The Mighty Upsetter, y Revolution Dub, insertando batería electrónica soportada por un poderoso bajo, artilugios en la mezcla y las vocales de Perry), apareció Super Ape (1976), otra de sus obras más conocidas llena de variedad rítmica que va del tono atmosférico al desquiciado, pasando por ciertas huellas rockeras; en este tenor, ahí está la imaginativa producción del álbum Heart of the Congos (1977), del afamado grupo homónimo.

Terminó la década colaborando en algún corte con The Clash, ni más ni menos, con Roast Fish, Collie Weed & Cornbread (1978), cantando en todos los cortes de exquisito aroma folklórico, integrando notas tropicales a su ya desarrollado dub, y con Return of the Super Ape (1978), a manera de secuela, con la presencia de Dillinger como invitado y convirtiéndose en el último disco antes de cerrar su estudio, cual quema de naves, que tan importante resultó para la internacionalización de la rica cultura musical jamaicana con todo el poder innovador de su constructor, dejando que su curiosidad sonora se adentrara por territorios libres de esquemas preconcebidos.

Abriendo fronteras

A partir de los años ochenta, el también conocido como Jah Lion viajó por Estados Unidos e Inglaterra, sin dejar de producir profusamente, a pesar de las dificultades personales: ahí están The Return of Pipecock Jackxon (1980), cual muestra de imaginería aún en plena irrupción; History, Mystery & Prophecy (1984), con inserciones propias del synthpop, y Battle of Armagideon (Millionaire Liquidator) (1986), en el que Marcos Upbeat participó con aporte reconocible. Por su parte, Version Like Rain (1989) integró 16 cortes reelaborados a partir de tres rítmicas con la presencia de Augustus Pablo, otro gran renovador, además de la propuesta de tirar y quemar la Babilonia contraria a los principios rastafaris.

Fue en Londres donde entró en contacto con dos colegas admiradores de su trabajo: el británico Adrian Sherwood, con cuya banda, Dub Syndicate, grabó Time Boom X De Devil Dead (1989) y From the Secrety Laboratory (1990), ya en plan de científicos locos, y Neil Fraser, mejor conocido como Mad Professor, nacido en Guyana y con el que nos regaló varios discos a finales de esta década y durante los noventa (Mystic Warrior, 1989; Black Ark Experryments, 1995; Super Ape Inna Jungle, 1995; Experryments at the Grass Roots of Dub, 1996; Dub Take the Voodoo Out of Reggae, 1996; Fire in Dub, 1998), en los que se incorporaban elementos de la electrónica predominante en aquellos años con el drum'n'bass y el trip-hop como tapices auditivos, justamente alrededor del núcleo dub en plena ebullición.

En Suiza, donde también su estudio terminó en llamas en el 2015, grabó Technomajikal (1997) y tras participar en el Hello Nasty (1998) de los Beastie Boys, se volvió a encontrar con el maestro loquillo apenas arrancando el nuevo milenio (Techno Party, 2000; Lee Perry Meets Mad Professor, 2000; Techno Dub, 2001). Con el cantante Niney the Observer entregó el Station Underground Report (2001) para emprender un viaje cósmico con el reconocido y premiado Jamaican E.T. (2002), entre conversaciones inacabadas y rítmica gaseosa, y el complementario Alien Starman (2003), seguidos por Panic in Babylon (2004) en compañía de Whitebellyrats y que después merecería un homenaje realizado por gente ilustre; el anunciatorio End of American Dream (2007); The Mighty Upsetter (2007), en forma de autodescriptiva y Repentance (2008) con Ari Up (The Slits) como invitada especial.

A sabiendas de haber llegado, visto y conquistado estudios y consolas, mezclas y acordes, compartió Scratch Came Scratch Saw Scratch Conquered (2008) y volvió a trabajar con Sherwood para producir Dub Setter (2009). A partir de evocativos títulos -The Unfinished Master Piece (2010) y Revelation (2010)- continuó buscando formas de intersección y reiteración sónica a sabiendas que siempre la música será inacabada y reveladora. Hizo mancuerna con el gran Bill Laswell para emerger una vez más con Rise Again (2011), a partir del canto a la heterodoxia. Una buena mirada a su vida se puede apreciar en el documental The Upsetter (2011), dirigido por Ethan Higbee y Adam Bhala Lough con la narración de Benicio del Toro.

Sus heurísticos métodos de producción siguieron rindiendo frutos como Master Piece (2012), derivado y curado de un EP anterior, y Humanicity (2012), en conjunto con el grupo francés ERM. The Orbserver in the Star House (2012) y More Tales from the Orbservatory (2013), fueron los resultados de una intensa colaboración con los tecnoambient The Orb, para después regresar al trabajo personal con Back on the Controls (2014), producto de una recreación del viejo estudio casero con apoyo de Daniel Boyle, y darle nuevo ímpetu al gran simio en complicidad con el grupo Pura Vida a través de The Super Ape Strikes Again (2015). Aparecieron en el escenario Must Be Free (2016), con un Perry ya octogenario pero llenando el cuarto con sus vocales y rítmicas revulsivas y Science, Magic, Logic (2017), con esa carga de misticismo anclado en la consola.

Vendría Super Ape Returns to Conquer (2017), integrado por nuevas versiones de su clásico predecesor, ahora con el Subatomic Sound System, colectivo de Brooklyn siempre puesto a rescatar raíces y darles nuevos tratamientos, y su respectivo The Black Album (2018), de orientación analógica y otra vez haciendo equipo con Boyle. Mostrando que el ánimo y las ganas de creación seguían intactas, apareció un cúmulo de álbumes con extraterrestre viaje inicial a bordo de Alien Dub Massive (2019), seguido de Big Ben Rock (2019) con Woodie Taylor y Rainford (2019), con la presencia nuevamente del productor Sherwood y Pinch, inmiscuyendo su apuesta dubstep a la arquitectura armónica.

Después del Rootz Reggae Dub (2019), de casera manufactura con las esperadas asociaciones libérrimas, le dio continuidad a una de las sagas que atravesó su discografía vía el ecléctico Super Ape vs. : Open Door (2019) con el hipopero Mr. Green como cómplice de la pelea de monstruos; todavía hubo aliento para Life of Plants (2019) con ciertas dosis distribuidas de neosicoedelia, compartiendo créditos con Peaking Lights e Ivan Lee, y Heavy Rain (2019), en vertiente más atmosférica y asentado en las raíces crecientes y agradecidas por las precipitaciones tímbricas.

En plan de maestro de ceremonias y conductor definitivo, entregó Lee Scratch Perry Presents The Full Experience (2020), especie de síntesis tardía de su obra, a la que continuaron Dubz of the Root (2021) con Spacewave y un trío de obras con el estadounidense Ral Ston: Friends (2021), No Bloody Friends (2021) y Scratch & Scientist Meet Ral Ston To Conquer The Evil Duppies (2021), al que se sumó Scientist. Con New Age Doom entregó, después de haber compartido la experiencia completa, Lee "Scratch" Perry's Guide to the Universe (2021), acaso anticipando su viaje definitivo e invitándonos de paso a vislumbrar su siempre impredecible estela.

De errática genialidad y en constantes conflictos interpersonales, figura inconfundible desde su estrafalario y desvaído aspecto, mirada extraviada en la invisibilidad de las vibraciones, vestido con ropajes coloridos y descuidados, cargando a la vez con múltiples demonios internos y miles de sonoras posibilidades combinatorias en su cabeza, Lee Scratch Perry es uno de los ejemplos de cómo la influencia y la trascendencia artística se sobreponen al (re)conocimiento masivo: en efecto, sus aportes a la música popular y su incansable búsqueda de nuevas alternativas para moldear el sonido y el silencio, en el que todo ruido podía formar parte del entramado auditivo, rebasan con mucho a su fama y están presentes en diversas apuestas de grupos y solistas altamente visibles en el escenario global.



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