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Tachas 467 • The War on Drugs: Cambiar de lugar para perderse en el sueño • Fernando Cuevas

Fernando Cuevas

The War on Drugs
The War on Drugs
Tachas 467 • The War on Drugs: Cambiar de lugar para perderse en el sueño • Fernando Cuevas

En una fiesta, los guitarristas y cantautores Adam Granduciel y Kurt Vile descubrieron su admiración compartida por Bob Dylan, a partir de la cual acordaron escribir algunas canciones. En el 2005, decidieron llamar The War on Drugs a su asociación, fundada en Filadelfia. Junto con  Charlie Hall (órgano y batería), Dave Hartley (bajo) y Kyle Lloyd (batería), formaron la primera encarnación del grupo. Con la figura tutelar del genio de Duluth, incorporaron otras influencias muy bien aprendidas como la de Neil Young y Tom Petty, así como el rock guitarrero propio del shoegaze noventero y esencias del género conocido como americana, con sus admirados Wilco a la cabeza.

Tras darse a conocer en su ciudad y alrededores, debutaron con el EP Barrel of Batteries (2007), en el que integraron seis cortes, tres con duración menor al minuto, en los que ya se advierte con claridad el enfoque de la banda: Arms Like Boulders y Pushing Corn son representativos ejemplos del interés también melódico a la conjunción de los elementos sonoros. Ya con el suficiente reconocimiento, fueron fichados por la prestigiada disquera Secretly Canadian para grabar su primer largo, Wagonwheel Blues (2008), instalado en el indie en el que se incluyeron algunos temas del EP y algunas otras canciones como Taking the Farm, guiada por una decidida guitarra que abre camino todo el trayecto.

Vile, Hall y Lloyd dejaron la banda, a la que se sumó el baterista Mike Zanghi, quien se salió en el 2010: presentaron el minidisco Future Weather (2010), con Comin’ Through como carta de presentación, Baby Missiles cual animosa expansión con ese teclado de sostenimiento a la armónica emergente y la prolongada y reflexiva The History of Plastic; con la adhesión del multiinstrumentista Robbie Bennett entregaron Slave Ambient (2011), todavía con alguna colaboración de Vile, que emprendería una notable carrera solista, y con alguna canción de su predecesor; las abridoras Best Night y Brothers son fieles al estilo, mientras que It’s Your Destiny transcurre pausada para otear lo que se espera, en tanto Your Love is Calling My Name dinamiza el vínculo que crece con la invitante Come to the City.

Obra maestra que se coloca entre las imprescindibles del siglo XXI, Lost in the Dream (2014) fue escrita durante el tour del álbum anterior y significó el definitivo reconocimiento del grupo como uno de los actos principales de la escena musical norteamericana: con el regreso de Hall, diez piezas de notable unicidad a partir de esos inicios en calma que van abriendo la puerta para la entrada de la batería, guitarra o teclados, según el caso, con un ligero toque de sicodélica emoción. Ahí están la canción titular para extraviarse en sus apuntes oníricos y la épica oculta de Under the Pressure (usada en el final de BoJack Horseman), así como An Ocean In Between the Waves, de discreta emotividad y la concienzuda mirada sobre la clase trabajadora en Burning y, por supuesto, Red Eyes; hay cierto espíritu springsteeniano y hasta del Fleetwood Mac de Rumours. Claro, los sueños son para extraviarse en ellos, no para convertirlos en realidad.

Vendría A Deeper Understanding (2017), ya con Atlantic Records y en formato de sexteto (integrándose Natchez con el sax y el teclado y LaMarca en guitarra, teclado y voz) con la difícil encomienda de mantener el nivel de su predecesor: no desentona, en absoluto, y asume un tono continuista con los efectos de sonido, las guitarras resonantes y un aliento de encendida ensoñación por momentos en la vertiente de Talk Talk, tal como se puede corroborar en composiciones como In Chains, Holding On, Strangest Thing y la grandiosa Thinking of a Place, once minutos de talento desbordado y memoriosas descripciones de lugares idos. Un disco que en efecto nos lleva a visitar las profundidades comprehensivas de los propios recuerdos, con el dolor correspondiente.

Tras Live Drugs (2020), conformado por una selección de canciones tocadas durante el tour, grabaron un cover de Accidentally Like a Martyr, original de Warren Zevon, otra de las influencias de la banda, entregaron I Don´t Live Here Anymore (2021), de tono un poco más atmosférico, tal como se deja escuchar en la canción ídem, y con una sintética combinación de apuntes melódicos con percusiva electrónica que embonan con el habitual componente conocido como Heartland Rock: todavía con el acento dylanesco en las vocales de Granduciel, acompañadas por coros del para de cantantes de Lucius, se despliegan canciones memorables como la calmada Living Proof y  las vitales Harmonia’s Dream y Change. Dejar de hacerse la víctima para no tener que esperar esa lluvia ocasional que bañe nuestra vieja piel.




 

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