miércoles. 28.09.2022
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CRÍTICA

Tachas 482 • Poética visual en el cuento “Cambio de armas” • Denise Ron Arroyo

Denise Ron Arroyo

“Cambio de Armas” de Luisa Valenzuela
“Cambio de Armas” de Luisa Valenzuela
Tachas 482 • Poética visual en el cuento “Cambio de armas” • Denise Ron Arroyo


Analizar el cuento “Cambio de Armas” de Luisa Valenzuela, desde la perspectiva conceptual que propone Mieke Bal de una poética visual, expuesta en su libro “Conceptos viajeros”, nos lleva a observar las diferentes focalizaciones que se muestran en un texto y cómo éste se enlaza con un mundo exterior del que marra, el del lector y el de ella misma.

El cuento que se analiza muestra su historia a través de una serie de marcos, donde se narra la fábula de una mujer con pérdida de memoria, que se halla encerrada en un departamento y en una relación matrimonial fuera de lo normal, que está vigilada todo el tiempo por la sirvienta, el hombre que de acuerdo a un retrato es su esposo y dos guardianes que siempre esperan en la puerta; hasta que la resolución es más que evidente, puesto que el hombre le descubre el pasado y la pone en una situación similar a la que dio inicio a su amnesia.

Al comienzo es fácilmente observable una estructura fragmentada de la historia, dividida en quince pequeñas partes que delimitan o enmarcan un pedazo de historia y una historia en sí misma. Las dos primeras “Las palabras” y “El concepto” presentan la situación de la protagonista, una mujer que ha perdido la memoria y con ello la capacidad para reconocer el nombre de los que le rodean e incluso el de algunas cosas, es consciente de que se trata de olvido. La tercera parte “La fotografía” nos expone la relación que tiene con el antagonista social y emocional, aunque plantea la duda sobre el distanciamiento que existe entre ambos: “… la aprieta demasiado fuerte, más un estrujón de odio que un abrazo de amor o al menos de deseo, y ella sospecha que hay algo detrás de todo eso…”. La cuarta parte que se titula “Los nombres” describe sus encuentros cotidianos, donde ella le nombra de diferentes formas, debido a su amnesia, pero que es a la vez una prueba y un juego sexual; nos describe también el lugar y a ella, donde se siente ajena incluso a sí misma. La quinta “La planta” hace más evidente que existe un secreto sobre la situación en la que vive, cuando pide una planta y por primera vez su sirvienta no sabe qué hacer y el hombre hace preguntas sobre ello. 

“Los espejos” es la parte donde la historia comienza a complicarse, la relación de por sí tensa entre ella y el hombre se vuelve violenta y le lleva al grado de la enajenación; la habitación donde duermen cada vez tiene más espejos y él la obliga a mirarse mientras él tiene relaciones con ella. La séptima parte “La ventana” pone en evidencia que ella, Laura, se encuentra secuestrada, pues la ventana de su cuarto no tiene forma de abrirse, pero al mismo tiempo nos expone su falta de interés por salir, así como un recuerdo revelador. “Los colegas” trata de una reunión que se realiza en el departamento con colegas del hombre, aunque más bien se convierte en un interrogatorio o prueba a la que ella tiene que responder. “El pozo” una relación mental que hace Laura de su vagina y su interior, ese interior que conoce que existe aunque se halla aún entre tinieblas. “El rebenque” se presenta un detonante para que exista un choque emocional al cual, contrariamente a lo esperado, él reacciona con apuro y cariño. 

“La mirilla” nos presenta al hombre distante y sádico que sólo se había insinuado, y se hace una relación de imágenes “Él le ha brindado más de una oportunidad de verse en los espejos y ahora le está por dar la nueva posibilidad bastante aterradora de verse en los ojos de los otros”; es así como inicia a resolverse el conflicto. “Las llaves”, en esta parte se muestra una protagonista consciente de la situación que vive, está encerrada y se pone a prueba su amnesia todo el tiempo. En “Las voces” la monotonía de la vida comunal se ve interrumpida por algo sorpresivo, llaman a la puerta, los hombres que cuidan siempre la puerta llaman al hombre “coronel” y le hablan de un levantamiento. “El secreto (los secretos)” y “La revelación” son el esclarecimiento de la historia, después de varios días, el hombre aparece y le muestra un revólver que le trae a ella un miedo inconsciente; le dice por qué actuaba de manera violenta con ella, se trataba de defenderla de su gente, a pesar de que ella lo iba a matar y él se defendió, por eso la cicatriz y la amnesia.  “El desenlace”, ella no quiere aceptar la verdad, él cansado se va, dejándole el revólver, entonces recuerda para qué sirve el arma y la usa.

Se muestra la mirada sobre las relaciones de clase que se exponen en la historia entre quienes mandan y los que sirven: “Lo que sí la tiene bastante preocupada es lo otro, esa capacidad suya de aplicarle el nombre exacto a cada cosa y recibir una taza de té cuando dice quiero…”, “Martina le atiende en los menores pedidos”, “…cuando él entra… descubre que junto con Héctor llegan otros dos tipos que se quedan del lado de afuera de la puerta como tratando de borrarse”. Esta mirada que se mantiene en los demás capítulos para denotar el propio estado de distanciamiento que marca todo el cuento entre la protagonista y su antagonista: “A veces le duele la cabeza y ese dolor es lo único íntimamente suyo que le puede comunicar al hombre”.

Además, está la mirada de la desigualdad entre géneros, provocada por la privación de la libertad y de la memoria en la que vive la protagonista: “Él está siempre yéndose, cuando ella lo ve de pie lo ve siempre de espaldas dirigiéndose a la puerta, y su despedida real es siempre el ruido de la llave que vuelve a clausurar la salida dejándola a ella dentro”. Sin embargo, es una desigualdad aceptada como remedio al miedo que le provoca no conocer nada de su alrededor: “… a la ventana le falta el picaporte y sólo él puede abrirla, cuando esté presente. Poco importa. Ella no necesita de aire fresco y asomarse le produciría un vértigo difícilmente controlable”. Incluso sometiéndose a la voluntad sádica del hombre en pos de una seguridad: “El apareamiento se empieza a volver cruel, elaborado, y se estira el tiempo. Él parece querer partirla en dos a golpe de anca…”.

En el texto se muestran dos tipos de focalización. Hay una focalización cero, donde el narrador se muestra pocas veces: “… sentada frente a la puerta reflexiona y sabe que no, aunque en apariencia a nadie le importe demasiado”. En su mayoría, la focalización es doble, así se encuentra la voz del narrador con el modo del protagonista, que cuenta lo que va viviendo y observando este personaje, en este intento de separar al cuerpo que le parece ajeno a la psique que observa, como si se tratase de una persona ajena a sí misma: “Los momentos de hacer el amor con él son los únicos que en realidad le pertenecen. Son verdaderamente suyos, de la llamada Laura, de este cuerpo que está acá –que toca- y que la configura a ella, toda ella”.

Dentro del marco titulado “El pozo”, podemos observar la iconicidad del agujero obscuro al que hace referencia el focalizador como la imagen de la introyección que realiza la protagonista, entrando y saliendo de su cuerpo: “¿No habrá algo más, algo como estar en un pozo oscuro y sin saber de qué se trata, algo dentro de ella, negro y profundo, ajeno a sus cavidades naturales a las que él tiene fácil acceso? Un oscuro, inalcanzable fondo de ella, el aquí-lugar, el sitio de una interioridad donde está encerrado todo lo que ella sabe sin querer saberlo…”.

Referencias

Bal, M. (2002). Conceptos viajeros en las Humanidades. Canadá: Toronto Press. pp. 28-77.  

Cárdenas, N. S. (julio-diciembre 2010). Focalización: Un instrumento para el análisis de la relación entre personajes y el espacio novelesco. Hallazgos. Recuperado de file:///C:/Users/Becarios/Downloads/1776-5706-1-SM.pdf

Shekoufeh, M. S. Iconicidad metafórica de Charles S. Peirce, aspectos teóricos y aplicaciones lingüísticas. Recuperado de https://rua.ua.es/dspace/bitstream/10045/24459/1/Tesis_Shirmahaleh.pdf

Valenzuela, L. (1992). Cambio de armas. Estados Unidos: Ediciones del Norte.

Vila, E. Recordando la narratología. Luthor. Recuperado de http://www.revistaluthor.com.ar/spip.php?article9

Vitoux, P. El juego de la focalización. Recuperado de http://cdigital.uv.mx/bitstream/123456789/6314/1/198617P137.pdf

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Denise Ron Arroyo (1979). Es Licenciada en Pedagogía; con una especialidad en Enseñanza de la Lengua y la Literatura; y Maestría en Enseñanza de Estudios Literarios como becaria CONACyT. Imparte clases sobre lengua española, escritura creativa, literatura y educación. Forma parte del grupo organizador del Festival Internacional de Narración Oral "Palabras al Viento" de Celaya, Gto. Fue locutora en el programa radiofónico sobre literatura: "El vuelo de las letras", que se emite en Radiotecnológico. Participó como guionista de la serie para televisión "Criminales", ganadora del FICG 2017, y como dramaturga en la obra de teatro "Para Entender Nuestro Entorno" (2016). Ha publicado poemas y cuentos cortos en las obras colectivas de Altaller (Ediciones La Rana); en la columna “Diezmo de palabras” de el periódico El Sol del Bajío; la revista electrónica cultural “Kronos” de San Luis Potosí. 

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