Norteamérica 2026: Día veinte o las definiciones al filo • Fernando Cuevas
Un partido de la jornada se definió en el límite del tiempo regular y los otros dos tuvieron que dormirse en la angustiosa, emocional y un tanto cruel tanda de penales. Una sorpresa mayúscula aderezó este día trepidante en el que la sensación mundialista crece en los ánimos, las explosiones de alegría y, por supuesto, las lágrimas y despedidas. Se despiden dos candidatos europeos y el bravío sobreviviente asiático (si bien Australia compite en esa confederación).
HASTA EL ÚLTIMO SUSPIRO
Con línea de cinco bien definida y uniforme blanquinegro con tenues líneas coloridas de estilo beisbolero, la selección de Japón, con buena primera fase, enfrentó en Houston a Brasil, el pentacampeón con su tradicional jersey amarillo, que empezó a empujar al rival hacia su propio arco, quien si bien dejó de hacer presión alta, no dejaba de animarse al frente. Después de algunos acercamientos de los cariocas, sin terminar de inquietar del todo, Danilo perdió un balón en medio campo y Sano aprovechó el espacio que iba cediendo la defensa hasta dejarlo llegar al filo del área desde donde sacó disparo raso, fuera del alcance de Allison y así abrir el marcador en favor de los nipones a la media hora de partido, confirmando un inteligente planteamiento enviado por el técnico Moriyasu, libreta en mano: precavido pero punzante hacia adelante. No reaccionaban los sudamericanos, ni en el campo ni en la banca, y los asiáticos se fortalecían con más posesión en territorio ajeno y, hacia el final de la primera mitad, terminaron teniendo el control de los espacios y de los momentos emocionales.
En el segundo medio, los del sol naciente no salieron a resguardarse sino que, al contrario, procuraron mantenerse al frente, mientras que con la entrada de Endrick y un reacomodo enviado por Ancelotti si bien a partir del 50’ empezó la invasión carioca con cabezazo que salvó Suzuki y después un triple remate que fue rechazado en la línea de gol; llegó el veterano Casemiro, por fin y justificando su llamado, para rematar un centro medido y emparejar el partido, concretando esta intensa presión que continuó con una gran jugada de Vinicius que terminó con desviada del arquero y poste, salvándose los orientales, a quienes les urgía la pausa de hidratación. No obstante, la presión continuó y el cerco sobre la portería de los Samuráis se mantenía, sin que la Verdeamarela consiguiera penetrar lo suficiente. Hacia el final los japoneses parecían controlar la situación con alguna posesión larga en el terreno de enfrente pero en una lamentable pérdida de balón de Tanaka, Guimarães sirvió a Martinelli para que éste cruzara su disparo y anotara el 2-1 definitivo en la compensación.
Gran torneo de Japón, incluyendo a su fanaticada con el gesto de recoger la basura de las gradas una vez que finalizaban los encuentros, en el que todas sus participaciones resultaron altamente disfrutables y que tuvo la mala fortuna de enfrentarse muy pronto a uno de los históricos, aunque no atraviese su mejor momento. Quedan las estampas de un destrozado Tanaka siendo consolado por los rivales cariocas y del gran Moriyasu haciendo una reverencia a la tribuna.
REBELIÓN GUARANÍ
En Boston, primero fue la selección de Paraguay la que puso en aprietos la puerta rival, bien custodiada por Neuer, y después la de Alemania, con un tiro centro que pasó cerca del arco y otro disparo tapado por la defensa. Pero al pasar de los minutos, las dos líneas de los sudamericanos se empezaron a asentar, controlando los ataques del cuadro teutón, cada vez menos incisivo, apostando a la paciencia para perforar la cabaña rival. Muy poco al frente de los paraguayos después de la llegada inicial, intentando salir largo para saltar los bloques pero con los centrales alemanes resultaba complicado que la idea prosperara, y cuando la recuperaban, no era fácil construir o hilar más de tres o cuatro pases. Pero entonces apareció la improbabilidad: tras un fuerte despeje de Neuer, los guaraníes tejieron buena jugada que derivó en centro preciso de Galarza, que había hecho indicativa pasada, contactado por Enciso entre las torres dentro del corazón del área alemana para mandar al frente, sorpresivamente, a los suyos en el 42’. Generó todavía un par de llegadas el cuadro germano pero no logró emparejar los cartones, salvaguardados por el portero Gil.
Para la segunda mitad, previsiblemente los alemanes se apoderaron de la pelota, aunque Kimmich puso un susto en propia puerta que Neuer resolvió con rápida reacción ante la amenaza de Enciso. En esas rondas por fuera del área, Wirtz envió un centro y Havertz dio justa peinada para mandar la pelota pausadamente al fondo de la red al 55’. Los paraguayos no se derrotaron y se mantuvieron en la lucha por defender, con alguna posibilidad de descolgada, aunque por poco son sorprendidos por un remate de Havertz al 77’ que salvó Gil con prestancia, mientras que la presión iba siendo incremental con más posesión que precisión. El tiempo se fue diluyendo y se tuvo que recurrir a los dos periodos complementarios de 15 minutos, en los que Die Mannschaft anotó pero el VAR llamó al árbitro, quien bajó el gol del tanteador por falta al arquero en el tiro de esquina.
Lo siguió intentando, sobre todo el cuadro bávaro, pero el reloj caminó para desembocar en los disparos desde los once pasos y poner a prueba el miedo del portero ante el penalty, como diría Handke y Wenders. En la tanda de penales, los paraguayos tuvieron una doble oportunidad para llevarse el partido y la desperdiciaron, aunque en la muerte súbita lograron finiquitar y consiguieron dar la sorpresa del certamen al momento. Una desconocida Alemania que prolonga su crisis mundialista desde el 2014 y que no ha sido capaz de recuperarse y establecer un proceso más sólido -extraño tratándose de ellos- y una entrega más palpable en el terreno de juego, exhibiendo cierto exceso de confianza y displicencia; en contraste, los paraguayos se levantan de una desastrosa presentación en el torneo y se instalan, con pundonor y orden, en los octavos de final.
CONFIRMACIÓN MARROQUÍ
En Monterrey, el conjunto de Marruecos enfrentó a Países Bajos con un arranque intenso, de duelos personales y mucha batalla por la posesión de la pelota. El partido transcurrió tenso durante el primer cuarto de hora en el que la más peligrosa fue en posición adelantada por parte de los de naranja y poco después, Verbruggen salvó a su puerta en dos ocasiones, primero en tiro de esquina y después en obús de Hakimi desde el pico del área. Después del receso, el partido bajó de ritmo, incluyendo la descalabrada de Van Hecke, y ambos equipos parecían estar recalculando sus alternativas, acercándose pero no con demasiado peligro, hasta que vino un disparo de Van que Bono logró desviar en emergencia. Y para cerrar otro par de llegadas de los marroquíes, una muy clara en la que Saibari no la empujó solo frente a la portería.
Primero fueron los ahora de blanco quienes generaron una vistosa jugada que terminó con mal disparo hacia el graderío, si bien Hakimi poco después reventó el travesaño casi sin ángulo, moviéndose por todas partes del campo de juego. Los africanos dominaron el arranque de la segunda mitad en la que una andanada de tiros de esquina por poco cae un autogol, a falta de media hora de juego. El partido se siguió cargando en favor de los africanos, pero después de la pausa y un par de movimientos de La Oranje, Summerville montó una descolgada letal para servirle a Gakpo que se encargó de empujar la pelota para mandar al frente a los europeos al 72’, justo cuando más asediados estaban por el cuadro rival. Se lanzaron al abordaje Los Leones del Atlas para buscar el empate pero el mazazo del gol en contra les había afectado y no encontraban la claridad necesaria, hasta que cuando todo parecía finiquitado, Diop conectó de cabeza en la compensación para mandar el encuentro a los tiempos complementarios con toda justicia.
Arrancó el primer tiempo extra con los neerlandeses tratando de tener la pelota, aunque la gran opción la tuvo Rahimi quien, después de un gran corte en el área, quedó de frente a la puerta pero su disparo no salió del todo esquinado y Verbruggen hizo una de las desviadas del torneo. Los minutos avanzaron y el desgaste empezaba a hacerse evidente, sobre todo en el caso de los de naranja, dejando toda la iniciativa a los de blanco, quienes lo intentaban pero ya no con la fortaleza y continuidad esperadas. Llegaron los penales y el poste se convirtió en protagonista en algunas de las fallas, tres en total de los neerlandeses que así se despidieron de un torneo en el que no terminaron de alcanzar todo su potencial ni poner en juego su historia identitaria, mientras que los marroquíes confirman el logro de hace cuatro años y levantan la mano como candidatos para seguir avanzando con solidez y talento.
