Norteamérica 2026: Día doce: Ya llegó la furia • Fernando Cuevas
"Dos empates que resultaron sorpresivos hasta cierto punto y dos victorias de equipos que prácticamente amarran su permanencia en el torneo."
En Atlanta, la casa de los Halcones, un par de selecciones que empataron en su presentación: Arabia Saudita enfrentó a una España que salió con distinta estrategia y actitud en relación con el juego anterior. Muy pronto se hicieron de la pelota y el control de la pelota sin que los árabes pudieran construir jugada. Yamal se encargó de anotar el primero cerrando justo la pinza a servicio de Oyarzábal, quien a su vez anotó un rápido doblete metido en el área y avivándose para incrustar la pelota al 21’ y al 24’ para poner el partido en una zona sumamente segura, sobre todo considerando que el rival ofrecía muy poco en ataque. Los españoles continuaron en la misma, si bien bajando un poco las revoluciones; todavía dejaron una pelota en el travesaño y la joven sensación del Barcelona intentó anotar su segundo en un par de ocasiones.
Al inicio de la segunda mitad, la pesadilla de los árabes continuó: Al-Tambakti terminó metiendo la pelota en propia puerta ante el rechazo del arquero a tiro de Cucurella, tras peinada en el área. Un cuarto gol que ya no era necesario para ahuyentar cualquier posibilidad de los de blanco pero que funcionó como un recordatorio de superioridad absoluta. Vinieron los cambios y el partido entró en una bruma en la que, no obstante, se presentía que en cualquier momento caería el siguiente gol de la Furia Roja. Sí cayó pero se anuló por fuera de juego, mientras que los Halcones Verdes sólo pudieron sobrevolar en una ocasión la puerta de los ibéricos, en un desempeño por debajo de su debut en este torneo. España necesitaba despejar dudas, sobre todo a sí misma: recordar su potencial y plasmarlo en el campo de una copa del mundo, en particular para que los jóvenes estelares se pudieran sacudir la presión y hacer lo que mejor saben. Uno de los encuentros más disparejos al momento.
EMPATE TURBULENTO
Bélgica enfrentó a Irán, yendo y viniendo por la frontera, dadas las absurdas disposiciones migratorias, en el estadio de los Carneros y Cargadores de Los Ángeles. Tras sendos empates, ambas selecciones buscaban seguir sumando de acuerdo con sus propias aspiraciones, manifestadas por De Bruyne muy pronto, disparando, merodeando el área y distribuyendo la pelota en un inicial dominio belga que no rendía el fruto esperado, tal como les sucedió en su presentación. Kaanani forzó la estirada de Courtois, en respuesta al asedio belga que seguía con Lukaku, Trossard y Tielemans, sin lograr conectar en el penúltimo toque. Un teatral tiro libre de jugada prefabricada terminó en la red belga, pero Taremi estaba ligeramente adelantado y se bajó del marcador que seguía sin moverse de manera inverosímil, considerando los 11 remates de Los Diablos Rojos, la camyor cantidad para un primer tiempo desde 1966
Llegó a los 22 segundos el cuadro iraní pero el disparo fue desviado y respondió el belga con tiro de esquina bien rematado a segundo palo, aunque también la pelota no fue a portería, en contraste con la siguiente de los asiáticos que sí llevó dirección de portería pero el gigante belga recostó para tapar el obús. Vino la presión belga a partir de un control mágico de De Bruyne, en plan de resolutivo Tin-Tin, bajando la pelota sobre la la línea de meta y brindando un servicio delante del manchón penal que no fue aprovechado por De Cuyper, cuyo disparo fue detenido por el guardavalla Y justo cuando mejor jugaba el cuadro europeo, Ngoy salió expulsado por un error al querer retrasar la pelota y luego dar un jalón, aunque el diferencial no fue del todo aprovechado por los persas, quienes presionaron, exigieron un par de veces a Courtois pero no anotaron, en tanto Beiranvand, el portero que superó muchas dificultades familiares y económicas, se dedicó a cerrar todo estrecho ante cualquier amenaza externa, misma que se presentó con cierta frecuencia en el tramo final del partido. Tercera igualada sin goles.
APROVECHAR LOS ERRORES PARA IGUALAR
Tras decepcionar en su debut, Uruguay enfrentó al gratamente sorprendente Cabo Verde en un partido que inició con mucha intensidad salida de la nada, cargada de faltas y una prematura tarjeta amarilla, como si hiciera falta el aviso de “estamos jugando tranquilos”. Los caboverdianos se fueron al frente en el marcador con un tiro libre kilométrico que pasó por enmedio de la milimétrica barrera -formada por dos hombres- y que terminó sorprendiendo a Muslera, de pasmosa reacción. Sabedores de su capacidad, el equipo charrúa empezó a empujar con paciencia y en poco tiempo, hacia el final de la primera parte, le dio la vuelta al score: primero Araújo al 44’ tras cabecear una pelota que había rebotado en el palo en el equivocado intento de despeje de la defensa y en la compensación, Canobbio con elegancia, aprovechando una prolongación del propio Araújo, empuja la pelota a puerta para el 2-1.
Con la ventaja a su favor, los Charrúas salieron al complemento para asegurar el triunfo a partir de la posesión de la pelota, mientras que los Criollos lanzaban un par de disparos sin orientación al marco. Pero vino el error uruguayo, como si no tuvieran experiencia en estas lides: un mal servicio de Olivera en zona baja y una salida precipitada de Muslera, dejó abierta la puerta para que, con serenidad resolutiva, Varela mandó la pelota a la red al 61’, emparejando los cartones, mientras que Bubista festejaba en la banca y Bielsa se mostraba incrédulo. Se animaron Los Tiburones Azules y en una acometida lanzaron un disparo cercano, en la intentona de darle la vuelta, en tanto los sudamericanos anotaron pero en una jugada que se originó en fuera de lugar y que se dejó correr demasiado, creando falsas emociones. La entrada de Núñez dinamizó el ataque y tuvieron todavía cuatro llegadas de peligro los rioplatenses pero ya no lograron romper el empate histórico que festejó, justamente, el equipo de Cabo Verde.
EL REGRESO DE LOS FARAONES
En Vancouver, Nueva Zelanda, toda de blanco según lo indica su sobrenombre, se vio las caras con un rojinegro Egipto en un encuentro que representaba una oportunidad para ambos de tomar el liderato de un grupo muy equilibrado. Empezó muy alegre el enfrentamiento, con los dos equipos dispuestos a buscar la puerta de enfrente y paulatinamente los oceánicos empezaron a empujar a los africanos al punto de que Surman abrió el marcador al cuarto de hora con certero remate de cabeza en tiro de esquina. Era el momento de Los Kiwis, que siguieron generando llegada pero entre el portero Shobeir y la falla en el último toque, no consiguieron aprovechar el episodio favorecedor. Por su parte, los egipcios intentaban salir más o menos indemnes del dominio y lanzaron su primer disparo a puerta cerca de la media hora de partido y hacia el silbatazo, empezaron a mostrar cierta igualdad.
Una buena jugada para abrir boca en la segunda mitad que también sirvió como un mensaje de los africanos, adelantando líneas de a poco para buscar la igualada ante los insulares. Tras cinco minutos de agobio, los Todos Blancos respondieron con una peinada que desvió bien el arquero. Seguía la presión de los de rojo y Hani envió centro medido para que Zico, quien ya había enviado un mensaje, remató de cabeza para emparejar el juego al 58’, a pesar de que el portero Crocombe tocó la pelota. Con poco más de media hora por disputarse, el juego estaba abierto. La tendencia favorecía a los africanos y Salah, de gran partido, definió con la calidad esperada a pase de Zico para darle la vuelta al tanteador al 67’ y, de una vez, confirmar el triunfo al 82’ con cabezazo de Trézéguet en tiro de esquina servido como con la mano por el ex jugador del Liverpool. Partido digno de copa del mundo y Egipto levanta la mano para la siguiente ronda.
