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Norteamérica 2026: Día once: El reino de los Países Bajos • Fernando Cuevas

"Jornada memorable por la tensión desplegada, el empate histórico, la resistencia frente al gigante y la confirmación de dos equipos que convencen y golean. Buenas noticias en el reino de las naciones que dan al mar."

La Naranja Mecánica
La Naranja Mecánica
Norteamérica 2026: Día once: El reino de los Países Bajos • Fernando Cuevas

UNA SOPA DEL PROPIO CHOCOLATE

En uno de los enfrentamientos más esperados de la primera fase, Países Bajos jugó ante el conjunto de Suecia. Con el uniforme mítico, los de naranja y negro empezaron en plan atronador con un doblete de Brobbey con pelota en movimiento y llegando con puntualidad a la cita, anotando al 5’, de manera muy rápida, y al 17’, para poner una ventaja rápida que hasta a los de mejor autoestima, como los nórdicos, afecta. Entre uno y otro tanto, Gyökeres se hizo presente con disparo que rechazó bien el arquero Vergrubben, convertido en figura clave después del parón, deteniendo cuatro disparos de los de ahora camiseta azul, incluyendo los del delantero del Arsenal y uno pegado al palo de Ayari: momentos explosivos que no lograron redituar en una disminución de la desventaja muy merecida dado el nivel alcanzado en el cierre de la primera mitad por parte de los escandinavos.

Con un par de cambios, La Orange soltó muy pronto un golpe de autoridad en el segundo tiempo: una lograda combinación terminó con servicio venenoso al área de Dumfries para que Gakpo encontrara el espacio y empujara la pelota para el tercero, ya señalando el destino del juego al 47’. Y por no dejar el mismo delantero del Liverpool anotó el cuarto con recorte hacia dentro y disparo al primer palo 7 minutos después, a pase de Summerville. Los Blågult realizaron tres cambios, mostraron entereza y rápidamente se pusieron en el marcador con una descolgada en la que Isak sirvió a Elanga, quien disparó con precisión para el de la honra; siguieron al frente y crearon varias de peligro pero hacia el final, Summerville puso el quinto en la frente. Si bien los suecos fueron superados, visto el desarrollo del juego y la cantidad de llegadas que generaron, queda la impresión de que merecían mejores cuentas en su casillero de goles. Al final se llevaron la misma dosis que habían aplicado en su presentación: un sopón chocolatoso de 5-1

DE ÚLTIMO MOMENTO

Empezó de manera intensa el partido en Toronto que reunió a Costa de Marfil y Alemania, en uno de esos clásicos enfrentamientos mundialistas entre un africano y un europeo que pueden regalar sorpresas. Empujaron primero los teutones y se apoderaron del dominio durante los primeros minutos, incluso generando llegada vía Havertz, Musica y Nmecha, pero la pausa comercial les rompió el ritmo y de regreso fueron los marfileños quienes empezaron a jugar con mejor comunicación, al punto de que Kessié, a la media hora, aprovechó un rebote y empujó la pelota para mandar al frente, inesperadamente, a los marfileños, quienes tomaron confianza y desplegaron un poco más líneas, incluso saludando a Neuer con algún disparo. Por su parte, los de blanco trataron de emparejar pero el reloj se agotó en una última que tuvo Wirtz, tras jugada entretejida dentro del área.

Paradójicamente, al inicio del segundo tiempo salieron muchos más interconectados Los Elefantes, controlando atrás los tibios ataques germanos y construyendo al frente para buscar ampliar la ventaja, que pudo lograr con disparo de Oulaï y otro más de Diomande, el joven de resiliente y reparadora historia. Vinieron los necesarios cambios de hombres enviados astutamente por Nagelsmann ante tal situación, identificándose cierta frescura al momento de atacar como se mostró en la jugada que derivó en el gol de empate, justamente anotado al 68’ por el recién ingresado Undav a pase de Amiri, otro cambio. Otra vez tras la pausa, el ritmo alemán se vio cortado y los de naranja aprovecharon para tomar aire y recomponer los flujos del juego, animándose de nuevo para ir al frente pero sin saber qué hacer en el penúltimo toque. Die Mannschaft nunca baja los brazos y no se conforma: siguió insistiendo al cierre con llegada hasta que un severo y preciso pase de Nmecha fue aprovechado por Undav para anotar su segundo personal y decretar la voltereta al filo de minutero.

ALTA EMOCIÓN SIN GOLES

Con la obligación de sacar el triunfo para mantener aspiraciones en el certamen, Curazao de azul y Ecuador de amarillo se presentaron en el campo de los Jefes de Kansas City para buscar sus primeros puntos. En los primeros veinte minutos, Valencia lanzó un par de embates, además de una opción que el arquero detuvo prácticamente a bocajarro y avisos de Vite y Plata, en tanto los isleños trataban de resistir con Obispo, jugador del PSV, tratando de organizar su iglesia defensiva, y por ahí lanzar algún ataque para inquietar al marco de enfrente. Tras la pausa, el desarrollo del juego bajó un poco en intensidad pero hacia el cierre, el infranqueable portero Room no daba cuartel: en un tira-tira impidió que cayera su arco y así mantuvo el empate para su equipo para irse al descanso.

Caicedo arrancó el bombardeo sobre el área de los de azul, mientras que en el 60’ se presentó una andanada de disparos de la selección curazoleña que el arquero Galíndez se encargó de rechazar, controlando los cañonazos entre el alarido de la afición. Y sucedió también del otro lado, unos minutos después, cual jugadas espejo, en las que de un tiro de esquina tras un desvío de, se armó otro toma y daca en el que la pelota terminó cobijada y abrazada por el arquero que Tras el corte, ambos equipos pudieron anotar en un partido que de manera inverosímil se mantenía sin que la pelota saludara a la red. Siguieron las oportunidades pero conforme avanzaba el reloj iba quedando claro que no, que hoy Room, a quien Messi le pidió su playera en un juego anterior y que logró 15 atajadas en éste (a una de Tim Howard con 16 en el Bélgica-EU del 2014), no iba a permitir que cayera su arco. Empate épico de Curazao contra un Ecuador que luchó sin tregua pero no consiguió romper el cero, como en su presentación.

EL SOL SIGUE NACIENDO

Japón y Túnez escenificaron el partido número mil en copas del mundo, además de ser el segundo enfrentamiento entre ambos equipos, tras el triunfo nipón en el 2002 como locales. La primera llegada en Monterrey fue de Túnez con disparo que pasó cerca del vértice, pero muy pronto el cuadro asiático se fue al frente con servicio punzante en el área por parte de Nakamura y remate con todo y giro de Kamada antes de los cinco minutos. Como cabría esperar, los japoneses siguieron al frente y se presentía que caería el segundo, sobre todo viendo cómo el arquero Dahmen sacaba una pelota que ya había atravesado la línea de gol en su mitad. El momento llegó pasada la media hora con disparo preciso de Ueda desde prácticamente el pico del área en el que envió la pelota justo para que el arquero, a pesar del buen lance, no alcanzara a desviarla. Un contundente 2-0 basado en solidez defensiva y capacidad resolutiva al frente.

El equipo africano envió un par de cambios para abrir el segundo tiempo con la esperanza de tener un poco de mayor presencia al frente, ahora muy necesaria dada la desventaja, en tanto los hijos del sol naciente se veían cómodos y seguros gestionando una ventaja que parecía relativamente segura. Corrían los minutos sin que sucediera gran cosa, más allá de un disparo cercano de los de azul en la casa de los Rayados, con un inoperante equipo tunecino al frente y un cuadro japonés en plan expectante, sin mayor prisa, hasta que en una jugada por la columna vertebral del campo, Ueda sirvió a Ito y éste resolvió en el mano a mano para anotar el tercero al 69’ y prácticamente sentenciar el juego. Y para sellar una actuación de antología, Ueda anotó el cuarto de cabeza para terminar con dos tantos un asistencia en este triunfo inobjetable y confirmatorio de Japón, dejando a Túnez eliminado.