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EXPERIMENTAL

Tachas 543 • Arte, hartar • Jeanne Karen

Jeanne Karen

Imagen generada con IA
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Tachas 543 • Arte, hartar • Jeanne Karen

 

El debate interno que tuve a los veintitantos años, ¿dedicar mi vida al arte o no?, en ese tiempo, además de escribir, también dibujaba y ambas actividades requerían de mi atención y disciplina. Después de un año, así nada más, decidí que escribir poesía era lo más complicado y que a la vez, llenaba un poco más mi corazón, así que todo lo que no cabía en esa palabra, desde entonces, lo aparté de mí, a veces con dolor, con problemas y otras de manera silenciosa y fácil. 

Una amiga -artista plástica- me dio dos conceptos que evidentemente suenan interesantes juntos y por separado, arte y hartar, pero ella me pidió que escribiera algo que involucrara ambos.

Para comenzar, diré que uno para mí representa la convicción (arte) y al otro lo puedo asociar con momentos, cosas o personas “hartar” de acuerdo a las ideas de “fastidio y cansancio”. Hay algo que “arte y hartar” tienen en común y es que las dos necesitan de mucha energía. 

No nos llega a hartar algo de forma simple, suave, sutil, cuando caemos en el poder que engendra el “hartazgo” es como caer en un pozo sin fondo, sin esperanza. Con el arte sucede algo parecido, también requiere de tanta fuerza que llega a “hartar”, pero en el sentido de saciar, de complacer.

Y en el sentido de ser escritora: he dedicado los últimos veinte años de mi vida a escribir poesía, editarla, recopilarla, criticarla y cada vez tengo más pasión por encontrar un verso, un poema o un libro que llenen mis pensamientos y me lleven a escribir algo propio, algo nuevo, algo distinto, es mi espíritu en el arte y lo que me harta es la falta de apoyo, la indiferencia, el desconocimiento.

Aunque muchos no lo vean así, el medio (sitio, lugar, urbe) del artista es muy importante, no únicamente la casa, que como escribió Bachelard sin ella el hombre sería un ser disperso. Si uno como creador no está seguro, cobijado por la sociedad donde comparte su creación, donde la hace y la lleva a la vida, la expresión artística se vuelve contra ese entorno, no en todos los casos, pero sí con los creadores más rebeldes, porque no se conforman con un “NO”, o con “no es tu sitio ni tu tiempo” o “no eres parte de esta sociedad”, se hartan, se cansan. Es terrible tener que estar siempre creando contra la corriente, contra todos los pronósticos, a veces no queda más que ser valientes ante los hallazgos y maravillarse con lo otro, con su ejercicio y su arte. 

Tengo esperanza de que los habitantes de este país, se conviertan en personas que busquen el desarrollo de los artistas, para que el que pinta, escribe, canta, baila, pueda hacerlo con toda su pasión y que las instituciones se fortalezcan, de manera que los creadores puedan por fin tener todo el apoyo que merecen para habitar el mundo y llevar su trabajo a otros sitios.

Cada vez todo se vuelve más pequeño, virtual, cabe en la palma de la mano, entra por el ojo para enloquecernos, trastornarnos y esta situación nos lleva a aportar otra visión del arte, del entorno y de la vida. 





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Jeanne Karen 
(San Luis Potosí, México, 14 mayo 1975). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Temas como la muerte, la introspección y la complejidad semántica en la comunicación en relación con el autismo y las ciencias exactas como las matemáticas y la física, influyen su trabajo en un debate casi ético. Premio estatal de poesía Viene la muerte cantando (1998) Premio de Poesía Salvador Gallardo Dávalos (1999), de Poesía Manuel José Othón (2002 y 2006) Premio de Periodismo Francisco de la Maza por Publicación o Programa de Difusión Cultural (2009).

Ha publicado los libros: Simulación dinámica (Bitácora de Vuelos, 2015), Cementerio de elefantes (Múltiples editoriales). Hollywood (Ponciano Arriaga), Menta (Ponciano Arriaga).



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