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EXPERIMENTAL

Tachas 544 • Lo que queda • Jeanne Karen

Jeanne Karen

Imagen generada por IA
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Tachas 544 • Lo que queda • Jeanne Karen

Hay días en que el cansancio es lo único que nos queda. Ya ni siquiera resulta satisfactorio abrir los ojos, preparar café. Días en que el peso de la realidad es inmenso y solamente deseamos voltear la cabeza, ver hacia arriba o no sé, mirar hacia ninguna parte para dejar de sentir, dejar de saber.

A veces los poetas no queremos preguntar, preguntar hace daño -decimos-, y así es. No me pregunto nada, no cuestiono mi vida, las vidas. La sucesión de hechos, ordenados de forma fortuita, aleatoria, a la que suelo llamar mi vida, así nada más, con esas dos simples palabras, que en el fondo encierran una complejidad casi aterradora. No deseo lanzar los dados, poner las cartas sobre la mesa, simplemente quiero que gane la incertidumbre esta vez, la locura, la desconexión. 

Hay espacios, hay vacíos, días en los que parece que nada sucede, pizarras en blanco, cielos grises por los que no pasó una sola ave. Días en los que sin embargo todo se rompe: El continuo tiempo-espacio. 

A cada paso que doy, siento que me parto y a veces no es metafórico. El cuerpo no soporta. El descanso cada vez se ve más lejos, la casa, la estación del tren, la terminal de camiones, todo parece alejarse con la edad, como si los pasos fueran más pesados y más pequeños, además tengo que sumarle el peso de mi dolor, el dolor de los demás, el cúmulo de una angustia sobre otra, cada vez más grande, más oscura. 

Tuve que salir de la ciudad, dejar atrás, poner en pausa toda mi miseria para ir a un sitio seguro, para ayudar, para dar un poco del amor que me queda. Y eso agota, agota tanto, es como desear transmitir una energía necesaria, pero indescifrable. Tratar de reunir con un poco de esperanza algunas palabras que jamás han estado juntas y esperar que no se incendien los ojos, la lengua, la noche.

¿Cómo consolar a la persona que siempre nos consuela?, ¿cómo ser lo otro, cómo ceder la fragilidad, la cosa mínima que éramos?, ¿cómo sostener al ser que solía ser más grande que todos nuestros miedos?

Por eso digo que solamente queda el cansancio, ese no lugar, no espacio, no tiempo entre las aguas de la existencia. 






 

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Jeanne Karen 
(San Luis Potosí, México, 14 mayo 1975). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Temas como la muerte, la introspección y la complejidad semántica en la comunicación en relación con el autismo y las ciencias exactas como las matemáticas y la física, influyen su trabajo en un debate casi ético. Premio estatal de poesía Viene la muerte cantando (1998) Premio de Poesía Salvador Gallardo Dávalos (1999), de Poesía Manuel José Othón (2002 y 2006) Premio de Periodismo Francisco de la Maza por Publicación o Programa de Difusión Cultural (2009).

Ha publicado los libros: Simulación dinámica (Bitácora de Vuelos, 2015), Cementerio de elefantes (Múltiples editoriales). Hollywood (Ponciano Arriaga), Menta (Ponciano Arriaga).


 

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