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GUÍA DE LECTURA 523

Tachas 548 • La fábrica de cretinos digitales, de Michel Desmurget • Jaime Panqueva

Jaime Panqueva

La fábrica de cretinos digitales, de Michel Desmurget
La fábrica de cretinos digitales, de Michel Desmurget
Tachas 548 • La fábrica de cretinos digitales, de Michel Desmurget • Jaime Panqueva

Hace unas semanas comentaba la más reciente novela de Rowena Bali, El hijo del monitor editada por NitroPress, (Guía 516) y hacía mención a las perturbaciones que desde hace décadas se han detectado en el desarrollo de los niños por su sobreexposición a edades tempranas a las pantallas. En relación con este tema cayó en mis manos este libro escrito por el neurólogo francés Michel Desmurget, y editado en español por Planeta, quien ha realizado investigaciones significativas en el campo de la neurociencia cognitiva, centrándose en áreas como la plasticidad cerebral, la percepción y el control motor. 

Alertado por los daños que el uso de dispositivos digitales presentaba en edades tempranas, se convirtió en un crítico acérrimo de los excesos que presenciamos todavía de forma cotidiana: niños que son entretenidos, cuando no criados, por una tableta electrónica o un celular. Su postura, sustentada en cientos de estudios científicos, fue criticada a su vez por “integrados” pertenecientes a los medios de su país, quienes no dudaron en presentarlo como un “apocalíptico”, (empleo los dos términos en el sentido que dio Eco en su maravilloso ensayo homónimo). 

La respuesta del científico no pudo ser más rotunda, y está condensada en las páginas de este libro que reúne además una bibliografía amplísima (más de un millar de entradas). Sus objetivos no podían ser más claros. Por una parte, desmontar el mito pseudocientífico del Homo mediaticus, construido por la industria digital y sus voceros sobre la base de estudios poco rigurosos, que sostienen que nuestros hijos pertenecen a una generación especial, casi hecha para el uso de aparatos digitales a cualquier edad y en cualquier momento, y que éstos benefician su desarrollo. 

Detrás de este discurso se camuflan diversos intereses: desde los de creadores de gadgets y sus contenidos, quienes medran con los datos de las omnipresentes apps, hasta la necesidad de los padres, cuyas jornadas de trabajo y bajo la exigencia de mantenerse conectados, buscan “neutralizar” a sus hijos con “niñeras electrónicas”.

Pero lo más preocupante, y donde Desmurget se mueve como pez en el agua para aportar datos científicos: este discurso oculta el grave daño al desarrollo cognitivo que pueden sufrir los jóvenes desde la más tierna infancia. Los resultados están a la vista: esta semana se publicó el informe PISA donde se constata el permanente deterioro de las capacidades matemáticas y de lectura en los países más desarrollados, una tendencia que la pandemia ha agudizado, pues los tiempos de exposición a las pantallas, si ya eran muy preocupantes, aumentaron de forma dramática (Ver mi artículo 3x0 = 3). 

Sin embargo, todo tiene solución, y no parece ser ni compleja ni imposible de realizar, dice Desmurget:

 Arrebatar horas a la hegemonía de las pantallas, y ponerlas a disposición de la vida. No se trata de una tarea sencilla ni inmediata, porque nos obligará a reorganizar toda la ecología familiar. Pero, con fuerza de voluntad, los niños se acabarán adaptando y el tiempo «vacío» podrá llenarse de nuevas actividades: charlar, debatir, dormir, practicar deporte, tocar un instrumento musical, dibujar, pintar, hacer esculturas, bailar, cantar, ir a clases de teatro y, por supuesto, leer.

Para algunos, un reto imposible.

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