domingo. 19.05.2024
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Tachas 560 • Más allá del silencio • José Carlos Ñíguez y Carretero

José Carlos Ñíguez y Carretero

Imagen generada por IA
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Tachas 560 • Más allá del silencio • José Carlos Ñíguez y Carretero

… no es verdadero aquello que busca el parecido a algo real, sino lo que se constituye por sí mismo en el universo de lo posible que emerge de la conciencia del espectador.
Platón


 

¿Existen otros universos?

Las últimas teorías en cosmología postuladas por Hugh Everett apuntan a que nuestro universo podría no ser el único que existe, sino tan solo uno más de un número infinito de mundos o multiverso, cada uno de ellos con sus propias leyes físicas que no son perceptibles por nuestros sentidos. Sin embargo, a pesar de los avances de la ciencia, la única manera de adentrarnos y viajar por estos mundos incógnitos es a través de nuestra mente, ya que su poder es tan infinito que no cabe en ellos. Desde la Grecia clásica se le ha atribuido a los artistas la capacidad de percibir el interior de remotos universos, de hacer visible lo invisible, poniendo de manifiesto estas otras dimensiones.

Un aspecto esencial en la génesis del arte es la interrelación entre el creador y el espectador. La obra de arte responde tanto a criterios sociales y culturales como espaciales o temporales, perdiendo su significado conceptual fuera de estas premisas. En las culturas postmodernas, el viaje desenfrenado por las autopistas de la información acaba por confundir conciencias, incapaces de distinguir la fantasía de la realidad. Como advirtiera Baudrillard la mundialización nos arrastra a lo hiperreal, a la simulación de algo que nunca existió.

Las iconografías abstractas nos obligan asimismo a reconsiderar las relaciones entre verdad y mentira, existencia y ficción, falsedad y autenticidad, realidad e hiperrealidad. Estos nuevos mundos pueden llevar a que objetos cotidianos se recodifiquen adquiriendo otros significados o realidades, donde se vislumbran profundos abismos que nos incitan a soñar, llevándonos a mundos desconocidos, imposibles de imaginar o multiversos, donde lo falso, lo real y lo imaginario, se convierten en uno.

Entonces, ante tanto ruido externo ¿cómo trascender lo superfluo y adentrarnos en la ruta de introspección profunda? Siguiendo la pauta de los místicos, la respuesta está en el silencio. El silencio es creador de una realidad enigmática, metáfora de lo inefable y lo inexpresable. Todo lo que existe son aspectos parciales del silencio y se genera en lo que no existe, en lo que no aparece. Silencio es serenidad, secreto, armonía, reflexión, paz, quietud y misterio del que surge el nuevo yo. En él, nuestra conciencia capta lo que existe en profundidad, detrás de las capas más aparentes de la mente, transportándonos más allá de lo que llamamos existencia manifiesta, en definitiva a otra realidad. Abrirse al silencio es pues, abrirse al potencial total, incondicional, donde confluyen las fronteras de la realidad y la ficción, lo comprensible y lo sobrenatural. Por eso en él encontramos otra manera de mirar que es difícil de entender.

Tanto la pintura como la fotografía plasman un universo imaginario proveniente de la contemplación de su creador, que propone nuevas lecturas tan sugerentes como las leyes que dominan el cosmos. Al mismo tiempo nos transportan a ver cosas que jamás podrían estar frente a nosotros: países, planetas, animales, células, moléculas… e incluso, por qué no, los mismos átomos de los que estamos hechos. Como afirma Catalá la imagen, siendo precisamente aquello que se ve, es también lo que se quiere ver, lo que hay que apartar para descubrir lo realmente importante, lo oculto.

Cualquier imagen es una explosión de sensaciones y sentimientos, que esconde en sus silencios: voces, rumores, latidos, historias, sueños o misterios que lleva a infinitas interpretaciones, donde la realidad real no importa tanto como lo que ésta comunica, dice o sugiere pues en definitiva, es el espectador o receptor el que la dota de su significado último como apunta el siquiatra y fotógrafo Serge Tisseron, cada imagen está cargada de secretos poderes que nos guían hacia mundos paralelos e impenetrables.

El proyecto Multiverso nace bajo estas premisas conceptuales, abocado a la abstracción, donde conviven líneas, texturas, ritmo, movimiento, luz y color, cuyo fin último es proponer la búsqueda de una nueva realidad. Un juego con la mirada del otro, a través de imágenes que dialogan entre sí y que aspiran a ser convertidas en las historias de otros.

Multiverso les invita a jugar al escondite entre esos pluriversos invisibles, con el fin de desvelar todo lo que somos capaces de sentir aunque no podamos verlo.

 ¿O tal vez sí?........ Por si acaso, pongan en silencio su mirada.




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José Carlos Ñíguez Carbonell.
 (Cartagena, Murcia, España, 1954) Doctor en Medicina y Cirugía, Especialista en Pediatría, compagina su labor asistencial con la afición a la fotografía en la que se inició en la década de los 80 de forma autodidacta. Es a partir del año 2008, cuando decide sacar a la luz su obra. 

Carretero. (Cartagena, Murcia, España) Enrique Navarro Carretero, natural de Cartagena, es licenciado en Bellas Artes y ha presentados sus obras dentro y fuera de nuestras fronteras, con exposiciones individuales en Murcia, Madrid o Almería, y colectivas en capitales internacionales como Londres o Moscú. Entre otros, ha recibido el Primer premio Ciudad de Murcia; Primer premio Semana Internacional de Cine Naval y del Mar y Finalista Premio de Paisaje del Ministerio de Medio Ambiente.






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