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EXPERIMENTAL

Tachas 569 • El goce de la contradicción • Jeanne Karen

Jeanne Karen

Imagen generada con IA
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Tachas 569 • El goce de la contradicción • Jeanne Karen

Cuando comienzo el día con dolor de cabeza, ya sé de dónde viene. Estuve en las horas de la madrugada, ida y vuelta, de un pensamiento a otro, pero no de pensamientos que puedan formar una serie estructurada, más bien, todo lo contrario, cosas, ideas, que se contraponen de manera terrible, unas con otras, como un choque de dos cuerpos de agua, uno revuelto y otro cristalino.

Luego sucede que llega el sueño, pero al despertar tengo la sensación de cansancio, de una lucha interna por tratar de entender hacia dónde exactamente me lleva la manera intensa en que mi cerebro funciona en los momentos menos oportunos, en las horas inciertas.

A veces me lleva a escribir, a escribir mucho y lo agradezco, pero otras veces solamente me trae un dolor molesto. De esos pensamientos encontrados, contrapuestos, han surgido poemas, pequeñas historias. No sé cómo funciona para otras personas esa lluvia de ideas al azar, la actividad de una mente inquieta. Tal vez no la notan o es parte de sus días, de su existencia. Una energía que de pronto les da para llegar más allá, para resolver acertijos que parecían no tener una sola respuesta.  

Es que, pienso, ¿está acaso nuestra mente descansando en realidad? Y más bien  parece que es un momento de autonomía, de dejarse llevar simplemente por lo que es, un centro de control: el cerebro. Como cuando estamos en una alberca y dejamos al cuerpo flotar y le permitimos irse con la corriente de agua, ¿no es un gran descanso? 

Somos una contradicción, estamos hechos de palabras encontradas, de frases que como los palillos chinos caen unas sobre otras y vamos por la vida tratando de no hacer un mal uso, de no hacer un movimiento en falso, de no decir lo que no debemos en el momento menos apropiado. A mí no siempre me sucede que sea cauta, me ha pasado muchas veces que dejo caer una observación estúpida con un gran estruendo como un árbol que acaba de ser talado.

Es imposible para mí no estar formada de esas contradicciones, de esos pensamientos que de forma violenta se encuentran en mi cabeza, que parecen un par de trenes descarrilados. Creo que parte de mi forma de ser, de escribir y de crear tiene mucho que ver con esos procesos mentales y además tiendo a disfrutarlos, no me causan demasiado conflicto, como quizás sí les puede causar a otras personas.

Porque algunas veces me lo han echado en cara, me han dicho algo así como: “pero tú no pensabas tal cosa, dijiste todo lo contrario”, y una serie de señalamientos en ese tono. No me importa, sé lo que soy, soy perfectamente capaz de cambiar de opinión de un momento a otro, de formarme una convicción enteramente distinta a las anteriores, de hoy a mañana. Sin embargo en las cosas importantes me mantengo firme: el amor a la vida, que no es otra cosa que el amor a la literatura, al café, a la soledad, a algunas puestas de sol, a la familia y a mis cercanos. 






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Jeanne Karen 
(San Luis Potosí, México, 14 mayo 1975). Estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. Temas como la muerte, la introspección y la complejidad semántica en la comunicación en relación con el autismo y las ciencias exactas como las matemáticas y la física, influyen su trabajo en un debate casi ético. Premio estatal de poesía Viene la muerte cantando (1998) Premio de Poesía Salvador Gallardo Dávalos (1999), de Poesía Manuel José Othón (2002 y 2006) Premio de Periodismo Francisco de la Maza por Publicación o Programa de Difusión Cultural (2009).

Ha publicado los libros: Simulación dinámica (Bitácora de Vuelos, 2015), Cementerio de elefantes (Múltiples editoriales). Hollywood (Ponciano Arriaga), Menta (Ponciano Arriaga).






 

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