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CUENTO

Perro ladrando

Rafael Midence Ávila

Rafael Midence Ávila
Tachas 400
Perro ladrando



El pequeño perro no tenía nombre. En realidad le habían puesto muchos, pero a ninguno respondía. “No le gustan”, decían los niños, que se acostumbraron a llamarlo simplemente ‘perro’. Esa noche, sus ladridos rompieron la quietud bajo los árboles de Ceiba. Todos en la aldea de Mono Cacao escuchaban atentos, a la luz de la hoguera, la tradición del pueblo maya quiché, narrada por Nueve Dormidos, el más viejo del pueblo. Entre frías sombras y cantos de grillos desvelados, el perro sin nombre continuó ladrando. El animal, en el fondo de sus sueños vio la sombría imagen de dioses dorados, sanguinarios y avaros. Al no poder articular palabra, ladró hasta morir. Quiso advertirles, pero nadie lo entendió, y los dioses llegaron.


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Rafael Midence Ávila. Poeta, narrador. Amante de la literatura, el buen Metal y el cine.




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