miércoles. 28.09.2022
El Tiempo
Es Lo Cotidiano

CON TON Y SON

Con Ton y Son • La transferencia de la música • Liz Espinosa Teran

Liz Espinosa Teran

Liz Espinosa Teran
Liz Espinosa Teran
Con Ton y Son • La transferencia de la música • Liz Espinosa Teran

 

¿Dónde habrá aleteado la mariposa que me causó un tsunami en el alma? Eso me pregunto cada vez que escucho una pieza musical que me transforma. Hay algunas que después de escucharlas te cambian la vida, otra especie de a.c. y d.c. —antes y después de tal o cual canción o, para no vernos restrictivos, de la audición de cualquier obra musical.

La realidad se transforma cuando cambiamos la narrativa sobre ella, es decir, cuando nos contamos nuestra propia historia desde otra perspectiva. Cada vez que reinterpretamos el pasado, el presente se torna diferente. La música tiene el poder para darnos nuevas perspectivas desde las cuales narrarnos. Intuyo que eso se debe a que porta la energía con la que se creó, y allí donde se vierte el sonido se vierte también la carga energética, emocional y simbólica que la gestó.

Para ejemplificar lo anterior, imaginemos que algún día de 1824 un compositor cargado de rebeldía por los abusos del poder, y a la vez plenamente consciente de la dignidad humana, introdujo más notas de las esperadas en un acorde y lo enlazó con otro y otro y otro más, de forma tan peculiar que el resultado musical fue un furioso grito de ¡Basta!, seguido por la euforia de reconocer la fraternidad que nos iguala, nos dignifica y hace que la libertad sea el supuesto ético para convivir. La carga energética, emocional y simbólica de esa obra resuena por simpatía en el interior de todos los oyentes que en los años posteriores se han sentido impotentes, abusados, furiosos y, a la vez, merecedores de mejor trato, acreedores también de la alegría que produce todo aquello que ennoblece a las personas. Aquel hombre, Ludwig Van Beethoven, emitió un revoloteo rítmico y melódico en el siglo XIX que retumbó en el siglo XX mientras caía el Muro de Berlín, hace 26 años.

Creo que las personas sensibles a la música no podemos vivir suponiendo ingenuamente que lo que escuchamos sólo introduce sonidos en nuestra psique y provoca reacciones neurológicas en el cuerpo. Recibimos, además, el hálito del primer beso que le hizo saber al compositor que era digno de amor, o la contracción de sus entrañas ante la ira que sintió cuando lo educaron a palos, el tremor de sus orgasmos, la impotencia de una mente sagaz en un cuerpo discapacitado, el rítmico movimiento de las hojas que contempló durante un paseo por el bosque, la evanescencia del humo de la vela que apagó antes de ir a dormir, y su intuición sobre el canto del creador que mora más allá de la bóveda estrellada.

Todo lo que escuchamos nos inspira y nutre, es un potencial agente de resignificación y cambio, porque el viento sutil que produce una mariposa cuando bate sus alas puede llegar a ser un milagro en nuestra vida. Por eso es tan importante saber elegir qué escuchar.

 





***
Liz Espinosa Teran. Compone y escribe. Lo que más disfruta es hacer música original para cine, video o para instalaciones artísticas. Este texto forma parte de una compilación de textos que reflexionan en torno a la música, bajo el título de: “Con ton y son”.


[Ir a la portada de Tachas 423]

Comentarios