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Disfrutes Cotidianos • ZZ Top: Los originales tres amigos • Fernando Cuevas

Fernando Cuevas

ZZ Top
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Disfrutes Cotidianos • ZZ Top: Los originales tres amigos • Fernando Cuevas


Transitaron los años setenta cimentando su propuesta con dos discos clave y varias canciones que sonaron con mayor alcance que el de sus habituales contornos, fieles a su estilo de bluesrock cochambroso con fuerte sabor sureño, cargado de riffs polvosos y vocales enronquecidas, apostando al desenfado y buen humor. En los ochenta se dieron a conocer a nivel masivo gracias, en parte, a sus famosos videos difundidos por MTV, cuando todavía era un canal musical, donde mujeres de carácter arrojado y piernas largas se convertían en protagonistas, mientras el trío de largas barbas nunca puestas a remojar, lentes oscuros siempre en su sitio, sombreros permanentes y gabardinas desgastadas (con el contraste del baterista, cual punto medio y apellidado Beard, paradójicamente), interpretaba sus canciones más resonantes. Mantuvieron presencia los años siguientes y se despidieron del estudio como el trío conocido, con otro álbum notable.

Surgidos de la combinación de American Blues y The Moving Sidewalks en Houston entre 1969 y 1970, el trío ZZ Top -así nombrado en honor de la repetición usual de las iniciales de bluseros notables (B. B. King y Z. Z. Hill, sobre todo), para después añadir el “Top” en lugar del “King”- debutó ese mismo año con buena compenetración, aprovechando el previo camino recorrido por Billy Gibbons (guitarra), Dusty Hill (bajo) y Frank Beard (batería), con el declaratorio ZZ Top’s First Album (1970), enclavado en la música de raíces con los deslices roqueros del caso marca texana, invitando a la parte de atrás para sacudir el árbol y darse una vuelta por México; las ideas, ya más cohesionadas, se extendieron a Rio Grande Mud (1972), para recorrer la orilla con más poderío y enfoque, visitando bares desbordados a bordo de algún viejo Chevrolet, en compañía de Francine.

Después de ser teloneros de The Rolling Stones, grabaron Tres Hombres (1973), en el que se incluyó la famosa La Grange, sobre las aventuras en un burdel y retomando el espíritu de John Lee Hooker, particularmente de la canción Boogie Chillen, que hasta demanda generó por parte del compositor Besman. Aprovechando la pegajosa reiteración rítmica a la que hace referencia la composición, varios momentos se deslizan por esa tesitura a lo largo del álbum, uno de los más consistentes de su trayectoria y el que los dio a conocer más allá del sur de su país, con todo y las reminiscencias de Shake Your Hips de Slim Harpo: un Blues de enfáticas acentuaciones que funciona como recordatorio de que Jesús solo dejó Chicago y podemos esperar el autobús con rumbo desconocido, mientras escuchamos un poco de hardrock cual infernales bebedores de cerveza.

Sin desmerecer y manteniendo el nivel, integraron Fandango! (1975), entre cortes en vivo y nuevas canciones como Tush y Heard It On the X, dos de sus clásicas en clave roquera, seguido de Tejas (1976), con presencia ligeramente más palpable del countryblues como para pasar la noche en desierto. Tres años después y para cerrar la década con las barbas crecidas, integraron con soltura Degüello (1979), otro de sus picos discográficos directos a la yugular, incluyendo agradecimientos y baratos lentes oscuros para soltarse con actitud groovy y entrarle con desenfado al bailongo, dejándonos llevar por esa imparable base rítmica, las piruetas guitarreras y las vocales de aguardentoso espíritu, confirmando el gran desarrollo interpretativo de Gibbons, con Peter Green y John Mayall como referentes, junto con sus propias escaladas y búsquedas auditivas.

Un loco futuro

En los ochenta arrancaron con El Loco (1981), disco puente con y como canciones base que continuó con la línea de su antecesor (Tube Snake Boogie) y anticipó los cambios estilísticos que se consolidarían poco más adelante (Pearl Necklace), en particular con el predominio de los sonidos que llenaron la década de los ochenta. Así fue como apareció el rompedor Eliminator (1983) plagado de sencillos muy bien cobijados por sus respectivos videos (Gimme All Your Lovin', Sharp Dressed Man y Legs) e incorporando teclados y secuencias para estar a tono con los años que corrían, barnizados de new wave: señuelos pop con el consabido sabor de rock sureño actualizado y notas bluegrass para mantenerse con las botas en el suelo: nos escapamos bajo presión en auto estilizado con nuestra chica mala y el perro sucio, para llegar a tiempo a la cena frente al televisor.

Afterburner (1985), acentuando la presencia de secuencias rítmicas digitales, y Recycler (1990), con la cabeza volteando a Mississippi cual doble regreso, fueron previsibles continuaciones del estilo asumido, sin correr con la misma fortuna pero conservando el sentido del humor y la astucia para la integración boogie en lógicas más sintéticas, coqueteando con el rock de grandes estadios. Tras un Greatest Hits (1992), con la canción Gun Love como novedad, grabaron Antenna (1994), álbum que significó una vuelta a su sonido de veinte años atrás pero con actualizadas posibilidades en la producción, entre un blues ralentizado; Ryhtmeen (1996) acentuó el regreso al origen con un sonido más cercano al garage rock y XXX (1999) representó el festejo por las tres décadas de vida y el cierre del milenio, sin mayor resonancia.

Volvieron en mejor forma con Mescalero (2003), otra vez colocando la guitarra de frente con composiciones en su mayoría firmadas solo por Gibbons, con aires de la música texana y de un country rasposo; vendrían álbumes en vivo y recopilatorios, como Live From Texas (2008), que incluyó DVD (qué tiempos aquellos) y Live in Germany (2011), armado de piezas desarrolladas en conciertos de los 70’s/80’s. Cuando parecía que las nuevas grabaciones habían terminado por falta de noticias sobre algún retorno al estudio, apareció el EP Texicali (2012) como un anticipo de La Futura (2012), producido de la mano  de Rick Rubin, especialista en regresos: una obra redonda con toda la experiencia puesta en las canciones y el vigor esperado para combinar la suciedad con la pulcritud compositiva, con discretas dosis de secuencias rítmicas y el reconocible boogierock.

Los tres amigos todavía alcanzaron a ver la publicación de The Live: Greatest Hits from Around the World (2016) y a celebrar su medio siglo de existencia como banda, girando y organizando una compilación titulada Goin' 50 (2019), además de ser sujetos del documental ZZ Top: That Little Ol' Band from Texas (2019), buen recorrido por la vida de estos tres hombres hermanados por una creativa camaradería. Un par de años después, el 28 de julio del 2021, el bajista Dusty Hill murió a los 72 años mientras dormía en su casa de Houston, después de una cirugía, alejado de los escenarios.

Pocas bandas pueden presumir de mantenerse juntos a lo largo de más de cincuenta años como estos hombres salidos de alguna serie televisiva del viejo oeste, que nunca perdieron la energía y su toque de buen humor para regalarnos su bluesrock macerado con boogie y hard con varias referencias a México, oportuno y bienvenido en cualquier momento para adentrarse en los vínculos entre el Blues y el Rock, manifestaciones culturales estadounidenses a las que contribuyeron de diversas formas y con apoyos en música y especie.

 


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